LOS AMARILLOS Y SUS SARCASMOS

Por José Campusano Alarcón. – 22 de febrero 2022 – CRONICA DIGITAL El sarcasmo es una forma de burlarse o manifestar desagrado, expresando lo contrario a lo que se quiere decir. También se puede referir a una figura retórica que se emplea como una especie de ironía. ​ Este concepto ha sido proverbialmente descrito como «La forma más baja …

Por José Campusano Alarcón. – 22 de febrero 2022 – CRONICA DIGITAL

El sarcasmo es una forma de burlarse o manifestar desagrado, expresando lo contrario a lo que se quiere decir. También se puede referir a una figura retórica que se emplea como una especie de ironía. ​

Este concepto ha sido proverbialmente descrito como «La forma más baja de humor, pero la más alta expresión de ingenio», frase que se atribuye a Oscar Wilde, aunque realmente se desconoce su verdadera procedencia.

Según un artículo científico que distribuye la BBC, indica que los psicólogos y los neurocientíficos argumentan que «el sarcasmo requiere que el cerebro supere numerosas dificultades para llegar a una interpretación correcta, para lo que se necesita más capacidad intelectual que para las declaraciones literales».

En el caso de los adolescentes, la ciencia nos dice que el sarcasmo puede ser la forma usual de responder al stress, hablando sobre las acrobacias mentales detrás de una frase irónica. El artículo en cuestión también indica, que este comportamiento lingüístico no es solo cosas de adolescentes, el sarcasmo es en realidad una prueba de madurez, ya que el cerebro en desarrollo de un niño tarda años en comprenderlo y dominarlo por completo.

Ya nadie podrá discutir que los que usan habitualmente el sarcasmo, pueden ser más inteligentes o más o menos maduros.

Podemos decir que en nuestra idiosincrasia no valora la crítica directa, por lo que el sarcasmo reina y se usa como crítica velada, lo que en subsidio permite, si el emisor es confrontado, desdecirse rápidamente manifestando los dichos como broma, para de esa manera no confrontar el problema.

En nuestro tiempo, se aprecia como un recurso político, permitiendo a sus emisores expresar desacuerdos y críticas, que mirados como grupo de influencia que redacta colectivamente una carta, representan claramente el comportamiento de adolescentes que enfrentan el enorme stress de su paso de niño a adulto, producto del cambio de signo de la historia de estos más de 40 años de jolgorio neoliberal.

Las abundantes reacciones a la ya famosa carta de Los Amarillos por Chile donde exponen sus argumentos, más que por su contenido, sus redactores no han pasado inadvertidos, principalmente porque fueron por demasiados y largos años los mismos «preferidos y regalones» de los “dueños del país”, ejecutando y “legitimando” el modelo neoliberal que fue instalado a mansalva en nuestro sufrido país.

Por muchas de estas razones es interesante mirar la carta, que producto del alto nivel político y ciudadano que ha permitido este Momentum Constituyente, permite más fácilmente descifrar sus claves lingüísticas y políticas, donde estos operadores (hoy de segunda), intentan afectar la imagen y el prestigio del instrumento más esencial que se han dado los pueblos de Chile para dejar atrás tanto abuso cometido. El stress que les ha generado la refundación de un nuevo Chile y la demolición del modelo neoliberal que ellos «brillantemente» administraron hasta la fecha, este vehículo lingüístico les ha ayudado a ventilar sus emociones negativas por lo que acontece en la Convención.

¿Pero cuáles son estos sarcasmos detectados en este manifiesto? Veamos:

  1. «…nosotros los amarillos sentimos la pasión por lo posible que consiste en hacer las cosas bien hechas, conseguir los cambios necesarios sin destruir lo bueno, apostar por un futuro mejor sin pensar que se parte de cero.»

Tomé nota que entre ellos hay varios ministros de Hacienda y de otros importantes ministerios, además de consejeros del Banco Central y otras importantes autoridades de estos 30 años, que en sus esfuerzos de «camuflar» sus verdaderas lealtades, pusieron el país patas pa’ arriba y pauperizaron la vida de millones de trabajadores, favoreciendo a sus empleadores oligarcas, que los enviaban a cumplir sus designios como ministros de los gobiernos de turno y al término de ellos, los recibían de vuelta en sus directorios.

  1. Los Amarillos por Chile creen en frase del poeta W.B Yeats: “Después de los sueños empiezan las responsabilidades”, agregando que la «historia -sobre todo en Latinoamérica- ha demostrado que ir detrás de lo imposible y refundarlo todo, en vez de solucionar las desigualdades y los abusos, solo ha traído más sufrimiento y más pobreza para las grandes mayorías.»

De la lectura de este sarcasmo usted podría concluir que ellos «Si» solucionaron las desigualdades y los abusos, y que con su accionar «responsable» no trajeron ningún sufrimiento ni pobreza a las grandes mayorías de nuestro país. ¡Insólito!

  1. Ésta otra frase sarcástica es de antología: «Las grandes tragedias en nuestro continente y en el mundo entero han ocurrido cuando los amarillos hemos sido acallados o no hemos levantado con convicción suficiente nuestra voz (como ante la legitimación de la violencia política, por ejemplo), acomplejándonos ante quienes gritan más y construyen una versión de la realidad como un relato maniqueo, que divide el mundo entre buenos y malos y ofrecen soluciones simplistas a problemas complejos.»

Es obvio que dejan entrever en su carta amarillista que, al levantar su voz para no legitimar la violencia política, queda como si la revuelta o estallido social no hubiese sido la antesala de la Convención Constitucional, como si está hubiese nacido por generación espontánea, sin causa aparente. Por otro lado, cargan por defecto la idea que la Convención Constitucional o sus dirigentes han validado la violencia, obviamente nada más alejado de la realidad. Esto se compara con el discurso más reaccionario de la ultraderecha en su campaña sostenida contra la Convención. Sin embargo, lo más curioso es que por defecto se refieren a sí mismos como quienes en los 30 años han ofrecido soluciones complejas a problemas complejos. Claro está, que si los miramos con paciencia se podría decir que eso es verdad. En este tiempo han generado la desigualdad más obscena y el deterioro y la miseria de la convivencia del país, lo que permitió que se generará un estallido social que obligó a cambiar las bases de la convivencia. ¡Ha sido bien compleja y traumática la solución…! ¡A lo mejor deberíamos agradecerles!

  1. Continúan con los sarcasmos… «Hoy enfrentamos el peligro de lo que alguien ha llamado “estallido institucional”, cuando se vislumbra la posibilidad de que la Convención Constitucional, en vez de ofrecerle al país una Constitución que nos incluya a todos y ayude a construir un pacto social, nos lleve a un callejón sin salida que empuje a muchos de los que votaron “apruebo” y quieren que el proceso constitucional resulte, a quedar sin otra opción posible que la de oponer un “No” a una Constitución que no nos represente a todos.»

Usted podría creer que todos ellos votaron por el apruebo en el plebiscito inicial. Cómo el voto es secreto nunca lo sabremos, pero podemos intuir que muchos de ellos votan por el rechazo desde los 80 del siglo pasado. No tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas.

  1. Y siguen los sarcasmos inauditos… «Muchas de las propuestas que han emanado de las comisiones y algunas de las que ya están alcanzando los 2/3 en el Pleno están encendiendo la señal de alerta entre quienes no queremos la deconstrucción de Chile, ni su desmembramiento, ni su refundación desde cero, sino un nuevo comienzo que recoja lo mejor que hemos construido todos juntos en estas décadas y mejore de manera eficaz e inteligente lo que haya que mejorar.»

Esto es uno de los sarcasmos más elaborados. Para ellos, claramente no es suficiente los 2/3 para permitir que las mayorías democráticas puedan cambiar el rumbo de su propio destino y país. Ergo, los pensamientos y prejuicios de esta minoría (que en la Convención son menos de 1/3,) deberían ser considerados por fuera de la propia norma generada por el Parlamento el 15 de noviembre del 2019, es decir con el acuerdo de la derecha – derecha y de la derecha Concertación. Si usted lee bien, el argumento que subyace es que ellos han sido los constructores que con inteligencia han dado lo mejor de sí en estas décadas y lo pueden seguir dando, “corrigiendo” lo que la Convención está “haciendo mal”. Después de leer este rebuscado raciocinio, uno no se puede preguntar: ¿Dónde estuvo el pueblo chileno que no los eligió como Convencionales (Cortázar y otros)? ¡Se los perdieron no más…!

  1. Adscriben a la bella definición del gran profesor de filosofía y ensayista Humberto Giannini, «quien afirmaba: “La conversación es una de las más altas formas de la hospitalidad humana”. Eso necesita Chile más que nunca: hospitalidad, civismo, respeto por el “otro como legítimamente otro” (como decía Humberto Maturana).»

Usted y yo podemos recordar las innumerables veces que el pueblo chileno y sus organizaciones más representativas pedían lo mismo y nunca, pero nunca, fueron escuchados por estos mismos personajes cuando fueron autoridades. Sin embargo, esto no altera la impecable actitud que han tenido en la Convención Constitucional, la inmensa mayoría de sus integrantes y sus directivas, dando plenas garantías a la minoría que representa la derecha, que gran parte de ella contrasta cada día la inexistente cultura cívica que debieran sostener en esa importante institución constituyente.

  1. El deliro que se expresa en el siguiente sarcasmo es penoso y brutal… «En ese sentido, el intento de algunas facciones radicalizadas de la Convención de ignorar, e incluso borrar, a un sector político significativo del país (la centroderecha), tal como intentaran hacerlo en la Constitución del 80 los maximalistas de entonces (de signo inverso a los de hoy), es un error político garrafal.»

Si. Entendió muy bien. Están comparando el actual ejercicio democrático esencial de deliberar y votar, en un órgano representativo y elegido democráticamente, que además tiene los 2/3 impuesto por ellos mismos como mecanismo de «moderación», con votaciones públicas, abiertas y transparentes, comparándolo con el genocidio perpetrado por la dictadura, que arrasó por largos años con la Democracia, con miles de desaparecidos, centenares de miles de prisioneros políticos torturados y exiliados, que solo osaron usar la legalidad democrática vigente para construir los sueños de la mayoría  del pueblo.

  1. Ante la pregunta sarcástica que hacen en su Carta ¿Se puede hacer una Constitución viable sin incluir ni escuchar a ese sector, como si no existiera?

La respuesta es «No».

Simplemente porque en este caso que nos ocupa, la Convención Constitucional ha tomado todos los resguardos para escuchar a todos los incumbentes de la Carta Magna futura. Los representantes de la minoría, como es de público conocimiento, actúan y se articulan sin cortapisas de ninguna especie. El resultado de ese esfuerzo es igualmente democrático. Lo que ha pasado y el país entero es testigo, es que no tienen sintonía con lo que el futuro del país requiere y no les alcanzan los votos para trabar lo que la mayoría de la Convención está acordando. Un ejemplo latero pero pertinente: Juan Sutil, poderoso empresario y presidente de la CPC, ha tenido 6 encuentros o reuniones con la mesa de la Convención y sus comisiones. Otros tantos encuentros han tenido Richard Von Appen, presidente de la Sofofa y muchos otros, que han sido o son todavía los «patrones» de estos Amarillos.

  1. El siguiente sarcasmo es más espeso: «Proponer un texto constitucional excluyente y que no naciera del genuino diálogo y la escucha también de la minoría sería una victoria pírrica que no le aseguraría una larga vida a dicha Constitución y solo ayudaría a polarizar aún más al país. Sería repetir el mismo error que cometió ayer una parte de la derecha.»

¿Usted se preguntará cuál es el error que cometió una parte de la derecha?

¡De acuerdo con sus intereses, hasta ahora ninguno! Si se refieren a hacer una Constitución en Dictadura, con represión, crímenes, desapariciones forzadas, sin partidos políticos, sin registros electorales, sin poderes independientes, entre 7 u 8 personas, por casi 7 años, si participación de ningún tipo de las mayorías del país, la hicieron casi perfecta y les ha durado 42 años, lo que les ha permitido saquear las riquezas del país y mantener un modelo económico excluyente, extractivista, que genera solo riqueza para el 1% más rico, promoviendo la precariedad y la miseria de la inmensa mayoría de sus habitantes. Lo han hecho súper bien. ¿Qué duda cabe?

  1. Después vienen frases sarcásticas de marca menor, por ejemplo:

Hay que ser democráticos hasta que duela. Los “amarillos” somos una mayoría silenciosa del país (¿se acuerda de esta famosa frase de Pinochet?). Nos manifestamos en la elección presidencial reciente y con nuestro voto obligamos a los extremos a moderarse. El país quiere reformas, no revolución. Una Constitución que logre conciliar orden con libertad, cambio con estabilidad.

Una frase que llama la atención: «Una Constitución que enfrente los temas de futuro pero que esté enraizada en nuestra propia historia». (Si se refieren a la historia de cómo se generaron las otras constituciones no es un buen ejemplo. Ahora sí se refiere a estos casi 50 años pasados desde el golpe de estado, ya sabemos en lo que terminó).

Más frases sarcásticas: “El amarillo es uno de los colores fundamentales de la primavera. No queremos para Chile una regresión ni un salto al vacío. Invitamos especialmente a los jóvenes a soñar con nosotros un futuro amarillo. Somos más”, etc., etc. y etc.

¡Así que ya sabe, con estos muchachos no muy ingeniosos, pero sí muy inteligentes (qué duda cabe), estamos a punto de comenzar una «fiebre amarilla», entre otros con la Xime, el Gute, el Nacho y la Shol...!

José Campusano Alarcón - ex estudiante de la Universidad Técnica del Estado

GENTILEZA DE CRONICA DIGITAL