EL DIÁLOGO ES EL ÚNICO CAMINO PARA RESOLVER EL CONFLICTO ENTRE EL ESTADO CHILENO Y EL PUEBLO MAPUCHE
By Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo) 17 marzo, 2022 – EL CLARIN CHILE El senador Francisco Huenchumilla es uno de los políticos chilenos que tiene claro la forma de enfrentar un conflicto, que se ha prolongado por cerca de una centena de años. Huenchumilla sostiene – y con razón – que el diálogo es …

By Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo) 17 marzo, 2022 – EL CLARIN CHILE

El senador Francisco Huenchumilla es uno de los políticos chilenos que tiene claro la forma de enfrentar un conflicto, que se ha prolongado por cerca de una centena de años. Huenchumilla sostiene – y con razón – que el diálogo es un método y no la solución: el conflicto asimétrico de la Araucanía aún no tiene visos de ser resuelto. La casta política chilena ignora la historia y la cultura del pueblo mapuche, y nuestro sistema educacional siempre ha mitificado la historia de este pueblo: la mitología de héroes mapuches, (Caupolicán, Galvarino, Lautaro, Fresia…), es tomada de la literatura de los conquistadores, en especial, de la Epopeya La Araucana, de Alonso de Ercilla y, posteriormente, de libros de historiadores que sólo se han dedicado a repetir esta versión lírica.

La Independencia de Chile no fue más que una guerra civil entre españoles de distintos bandos, y los mapuches optaban o por uno u otro bando, y muchos de ellos se inclinaban por los realistas. Los líderes de la independencia latinoamericana adoptaron a los héroes como símbolo de la causa independentista, la Logia de Lautaro, (hubo varias) contaba entre sus líderes principales a José de San Martín y a Bernardo O´Higgins). En el primer escudo nacional se hacen presentes la figura de dos indios que, ridículamente, portaban plumas para adornar su cabeza, sin que jamás los mapuches las hayan empleado.

En los colegios y liceos nos enseñaban “La Pacificación de la Araucanía, (1860-1883), “hazaña” que no fue otra cosa que la ocupación del Walmapu por parte del ejército chileno, liderado por Cornelio Saavedra, cuyo objetivo era el de despojar de sus tierras a los mapuches para entregarlas a colonos, principalmente europeos y a algunos chilenos. Según el historiador Martín Correa el territorio del Walmapu, que tenía una parte en Argentina, alcanzaba a cinco millones de hectáreas, y con el correr de los años quedó reducido a quinientas mil hectáreas.

En el Chile republicano, y hasta 1973, algunos mapuches ocuparon sillones en la Cámara de Diputados representando a los Partidos históricos, (el caso de Venancio Coñopán, fue elegido por el Partido Conservador). Durante el gobierno de Salvador Allende fue entregado a las comunidades mapuches un número importante de hectáreas, que obedecía al proceso de reforma agraria.

El tirano Augusto Pinochet se encargó de la destrucción del proceso de la reforma agraria, (aprobada durante los gobiernos de Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende), devolviendo las tierras a los latifundistas y favoreciendo a las empresas madereras, monopolizadas por los Matte y los Angelini.

El monocultivo de pinos y eucaliptus terminó por convertir tierras fértiles en yermas, condenando no sólo la agricultura latifundista, sino también a los pequeños agricultores mapuches.

Los distintos gobiernos del período transicional, (“transaccional”), se han demostrado incapaces de enfrentar el problema de las tierras, robadas a los mapuches. Durante ese período no han faltado los intentos de diálogo, pero hasta ahora sin éxito. Los gobiernos han privilegiado el uso de la fuerza de Carabineros y, ahora, también del Ejército sobre la base a leyes de excepción constitucional, que sólo han servido para profundizar las heridas de este pueblo-nación.

No cabe duda alguna de que el gobierno del presidente actual, Gabriel Boric, no sólo está dispuesto a dialogar y llegar a acuerdos con el pueblo mapuche, pero – según mi opinión – para llegar al entendimiento es preciso conocer y profundizar en las características históricas y culturales del pueblo mapuche:

En primer lugar, los habitantes del Walmapu carecen de un Estado centralizado, (como lo es el Estado chileno), por consiguiente, hay que dialogar con cada una de las comunidades.

En segundo lugar, como lo sostuvo el Lonco de la comunidad de Temucuicui, el punto fundamental para comenzar el diálogo debe fundamentarse en la recuperación de las tierras, usurpadas al pueblo mapuche.

En tercer lugar, el diálogo debe extenderse a los colonos, a las víctimas de los enfrentamientos y a las fuerzas políticas.

Ya existen algunos avances para que el diálogo sea fructífero: la Convención Constituyente, (encargada de redactar la nueva Carta Magna), ha definido al Estado de Chile como Plurinacional, Regional y Multicultural. Por primera vez en la historia de Chile los pueblos originarios entrarían a formar parte del Pacto Social.

El ex ministro de Obras Públicas, Alfredo Moreno, había logrado algún adelanto en el diálogo con los empresarios forestales y, a su vez, el ex intendente de la Región de la Araucanía, Francisco Huenchumilla, aportó varias vías para el diálogo.

Para profundizar en el conocimiento de la historia del pueblo mapuche me permito recomendar las siguientes obras:

Martín, Correa, Historia del despojo. El origen de la propiedad privada.

José, Bengoa, Historia del pueblo mapuche, siglo XIX-XX

Pedro, Cayuqueo, Por ser indio y otras crónicas mapuches.

Por Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

GENTILEZA DEL CLARIN CHILE