SACAR A ECUADOR DE LA CRISIS
 

Opinión de EL PAÍS

Luisa González saluda a sus simpatizantes tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Ecuador.© Gianna Benalcazar (EFE)

La primera vuelta de las elecciones presidenciales del domingo en Ecuador dejó una fotografía que muestra a un país partido en dos entre el actual mandatario, el derechista Daniel Noboa, y la candidata de la izquierda, Luisa González. Los resultados de la votación arrojaron un empate técnico (un 44,3% frente a un 43,8%) entre los dos aspirantes, que se medirán en una segunda vuelta decisiva el próximo 13 de abril. Pero el mensaje central, de momento, es que la disputa está mucho más abierta que las previsiones recogidas por la mayoría de las encuestas. Noboa militarizó la seguridad y logró doblegar al poder judicial y al electoral, pero el control de los resortes del Estado que ejerció con pulsión autoritaria desde que ganó por sorpresa las elecciones anticipadas de 2023 parece resquebrajarse.

El actual presidente empezó con una popularidad muy elevada, por encima del 70%. Militarizó Ecuador, lo que redujo las tasas de homicidios y contuvo, al menos en parte, el descontrol de las cárceles. Sin embargo, el problema está lejos de haber sido resuelto y aún hay regiones en las que la violencia sigue desatada. Mientras, no solo han subido la pobreza y el desempleo, sino que la población y el tejido productivo han sufrido una grave crisis eléctrica, con apagones de hasta 16 horas durante cuatro meses.

Luisa González, la candidata promovida por el expresidente Rafael Correa, interpretó como un primer triunfo la mera celebración de una segunda vuelta. Abogada de 47 años, hizo campaña fundiendo un programa de izquierdas y un discurso marcadamente religioso. La unión de socialismo y catolicismo ya tuvo un amplio éxito electoral en los años de Correa (2007-2017). González mostró, no obstante, un talante menos confrontativo que el exmandatario, al evitar las polémicas y los choques directos con Noboa. La segunda vuelta determinará el alcance de su propuesta. Tras los precedentes recientes, es imperativo que la campaña se desarrolle en paz y con estricto respeto a las reglas del juego. Cualquiera de los dos será juzgado por su respuesta a la crisis de seguridad y a un entorno económico muy difícil, por lo que ahí es donde deben ser más claros con los votantes.

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