Por Rubén Ascencio – Miembro de la Directiva de la Corporación Solidaria UTE-USACH - 02 de Agosto 2025 – Para UTE-NOTICIAS
Hace muchos años, el que comenzara como un alumno en la vieja Escuela de Artes y Oficios, se titulara de Ingeniero, y ya siendo Académico de la Universidad Técnica del Estado, encabezaba un proceso de reforma universitaria en esta casa de estudios, que alcanzaría niveles de participación y democracia tales, que nunca habían sido vistas en este país y en la gran mayoría de los países de América Latina, y por qué no, en la gran mayoría de las universidades del mundo entero. Este proceso señero, que alumbraba el camino a seguir por la educación universitaria en Chile, como todos sabemos, en una triste fecha para nuestra historia fue interrumpido abruptamente por los sicarios de la libertad y del progreso de los habitantes de esta larga y angosta faja de tierra.
Don Enrique, el Rector de los Estudiantes, pagó su osadía de hacer de esta universidad un instrumento de desarrollo del país, con cárcel, relegación y exilio. Se hicieron cargo de esta casa de estudios gente que no provenía del mundo académico, por lo tanto de esto tenían pocas luces, sin embargo, tenían órdenes claras de destruir el avance, la participación y la democracia interna, conceptos que eran y son enemigos del desarrollo intra y extramuros, quienes venían, no sólo en esta universidad, a transformar la orientación del profesional inmerso y comprometido con el desarrollo social, por uno individualista, ajeno y contrario a ver el mundo como una integralidad.
La Universidad de Santiago, al igual que su antecesora, la Universidad Técnica del Estado, ha comenzado a romper el cascarón que nos pusiera la dictadura, recién, a 50 años de este gran retroceso, ha comenzado a recuperar la triestamentalidad como método de integración de la comunidad en sus decisiones más importantes, ha costado, no ha sido fácil, los estamentos aún no se ven como parte integrante de la dirección de la casa de estudios. Podemos entender que la sociedad ha cambiado, la gente responde a diversos intereses, hay una legislación distinta, pero, no nos olvidemos que el bombardeo ideológico diario durante 17 años, más lo obrado posteriormente, la eliminación de la asignatura de Educación Cívica por ejemplo, las nuevas “fake news”, las operaciones de inteligencia política, etc. han hecho retroceder la mentalidad de nuestros adultos y nuestros jóvenes.
Los que vivimos de alguna forma el proceso de la reforma en los 60 y 70, éramos diferentes, pero tampoco tan lúcidos y hubo que convencer a muchos. Un brillante expositor y conductor que nos llevó a vivir experiencias nunca vistas y aún no recuperadas, fue don Enrique Kirberg, el Rector de los estudiantes, fue el que nos paseó por el pasado, el presente, y el futuro de esta universidad, y es quien hoy, nos invita a construir un mejor presente y un futuro como el que el construyó y aún nos lo debemos.
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