EDITORIAL: 31 DE AGOSTO 2025
En la historia reciente de Chile, los procesos democráticos han estado marcados por una lucha constante entre proyectos de país profundamente distintos: uno que busca ampliar derechos, fortalecer la democracia y reducir desigualdades; y otro que pretende reforzar un modelo conservador, excluyente y centralizado en los privilegios de unos pocos. En este contexto, la eventual llegada de José Antonio Kast a la presidencia representa un riesgo considerable para el futuro democrático, social y económico del país.
Amenaza a los derechos humanos y la memoria histórica
Kast ha mostrado una visión complaciente hacia la dictadura de Augusto Pinochet, minimizando las violaciones a los derechos humanos cometidas durante ese periodo. Su propuesta de endurecer las políticas de orden y seguridad, en un país marcado por el trauma de la represión, genera temores de retrocesos en materia de libertades civiles y respeto a la protesta social. Su discurso suele equiparar demandas sociales con actos de delincuencia, pretende legitimar un uso excesivo de la fuerza y la criminalización de la movilización ciudadana.
Retrocesos en derechos sociales
Las propuestas de Kast apuntan a reforzar un Estado mínimo y a privilegiar al mercado en áreas esenciales como la salud, la educación y las pensiones. Esto significa un retroceso frente a las luchas sociales que han buscado avanzar hacia un sistema más solidario y equitativo. En la práctica, su modelo reforzaría la desigualdad estructural de Chile, beneficiando a grandes empresas y grupos económicos en detrimento de las mayorías trabajadoras.
Impacto en las mujeres y diversidades sexuales
El programa de Kast plantea la eliminación o debilitamiento de políticas de género y derechos reproductivos. Ha manifestado su oposición al aborto en tres causales, a la educación sexual integral y al matrimonio igualitario. Su visión ultraconservadora amenaza con revertir avances históricos en materia de igualdad de género y reconocimiento de derechos a las disidencias sexuales, colocando a Chile en una posición de atraso respecto de la región y del mundo.
Riesgo para el proceso constituyente y la democracia
Kast se ha mostrado crítico del proceso constituyente. Su llegada al poder significaría un obstáculo directo para avanzar en una Constitución más democrática e inclusiva, al intentar mantener el legado de la Carta Fundamental heredada de la dictadura. Asimismo, su estilo político de división permanente y autoritario busca debilitar las instituciones democráticas y reducir los espacios de participación ciudadana.
Una agenda económica regresiva
Aunque se presenta como defensor de la libertad económica, su programa favorece principalmente a los sectores de altos ingresos. Sus propuestas de rebaja de impuestos a grandes empresas, privatización de servicios y reducción del gasto público pueden profundizar la concentración de la riqueza, generando un país aún más desigual. En momentos donde se requiere mayor cohesión social, este tipo de medidas aumenta la fragmentación y la conflictividad.
Aislamiento internacional
La visión de Kast, alineada con posturas de extrema derecha global aislara a Chile en el plano internacional. Su negacionismo climático, rechazo a acuerdos multilaterales y postura dura contra la migración contradicen los compromisos de Chile en materia de cooperación regional, derechos humanos y sostenibilidad ambiental. Esto no solo afectaría la imagen del país, sino también sus oportunidades de desarrollo en un mundo interconectado.
Kast y la paradoja del apoyo popular
En Chile, el crecimiento de la ultraderecha con José Antonio Kast muestra una inquietante paradoja. A pesar de sus declaraciones misóginas, de su negacionismo frente a las violaciones de derechos humanos y de su defensa de intereses económicos ligados a élites, Kast logra respaldo incluso en sectores populares. ¿Por qué? Porque su discurso simplifica los problemas: promete “orden”, “seguridad” y “mano dura” en un contexto donde muchos sienten miedo frente al aumento de la delincuencia o la crisis económica. La campaña de Kast convierte el voto en un refugio emocional más que en una elección racional sobre proyectos de país. . Es un claro ejemplo de cómo el poder se legitima mediante la manipulación de emociones colectivas.
Conclusión
Elegir a José Antonio Kast como presidente significaría apostar por un modelo de sociedad excluyente, autoritario y conservador que amenaza con frenar o revertir los avances sociales, democráticos y culturales que Chile ha conquistado con tanto esfuerzo. Los riesgos abarcan desde el debilitamiento de los derechos humanos y las libertades públicas, hasta la profundización de la desigualdad y el aislamiento internacional.
En una etapa clave de la historia de Chile, marcada por la búsqueda de mayor justicia social y una democracia más sólida, optar por un liderazgo de extrema derecha como el de Kast no solo sería un retroceso: sería un peligro real para el presente y el futuro del país.
CORPORACION SOLIDARIA UTE-USACH
