LIBERAR VIOLADORES DE DERECHOS HUMANOS: LA PROPUESTA DE KAST QUE INDIGNA A CHILE

José Antonio Kast ha cruzado una línea roja al plantear su deseo de liberar a Miguel Krassnoff.

Por El Clarín de Chile . 5 diciembre, 2025

La irrupción del candidato José Antonio Kast con la propuesta de liberar o indultar a condenados por crímenes de lesa humanidad removió nuevamente una herida que Chile no ha logrado cerrar y que, como demuestra la historia reciente, se reabre cada vez que sectores de la ultraderecha intentan relativizar la dictadura y sus horrores. La reacción no se hizo esperar. Un conjunto de referentes históricos de la defensa de los derechos humanos —entre ellos Carmen Frei, Alicia Lira, Nelson Caucoto y Francisco Ugás— publicó una declaración pública que constituye, en sí misma, un llamado de alerta para el país.

La discusión no es menor ni retórica. No se trata de una polémica electoral más, sino de un intento explícito por reinstalar la impunidad en el centro del debate nacional. Y esto ocurre a solo días de una elección presidencial marcada por la polarización, los temores cruzados y la disputa por el sentido de la democracia chilena.

La advertencia: un retroceso histórico inadmisible

Quienes firman la declaración recuerdan lo obvio —pero necesario de repetir ante la insistencia de ciertos sectores—: Chile está amarrado por compromisos internacionales firmados y ratificados por el propio Estado, que obligan a respetar, proteger y garantizar los derechos humanos sin excepción ni relativización. Pretender la liberación de criminales condenados por asesinatos, torturas, violaciones y desapariciones forzadas no es solo un gesto político: es un intento de romper un principio civilizatorio básico.

La declaración es clara: indultar o liberar a quienes perpetraron los crímenes más atroces de nuestra historia reciente significaría “un doloroso retroceso” y una regresión inaceptable no solo para la memoria histórica, sino para el derecho internacional y las obligaciones que Chile ha asumido. Sería una afrenta directa a las víctimas, a sus familias y a la sociedad en su conjunto.

La memoria no es negociable

En tiempos donde la ultraderecha intenta imponer lecturas parciales y negacionistas de la dictadura, las organizaciones recuerdan que los derechos humanos son universales e irrenunciables, y que no pueden ser usados como arma electoral ni transformados en moneda de intercambio.

La Justicia, subrayan, ya habló. Y habló con fuerza: hubo crímenes, hubo culpables, hubo condenas. Desconocer el peso de esos fallos es desconocer el pacto democrático que permitió a Chile transitar fuera de la noche del terrorismo de Estado.

Un clima electoral cargado de señales

El pronunciamiento emerge en un momento crítico, cuando la ultraderecha ha intentado instalar un clima de miedo, caos y restauración autoritaria como eje de campaña. Pero la respuesta del mundo de los derechos humanos rompe esa narrativa y devuelve el eje a lo fundamental: no hay orden sin justicia, y no hay justicia sin memoria.

En este sentido, lo dicho por Kast no es un error táctico ni una frase suelta. Es un avance más en un proyecto político que busca reinstalar el viejo ideario de la impunidad, desarticulando décadas de lucha ciudadana y desconociendo estándares internacionales que Chile, como nación democrática, debe respetar.

Un llamado a la ciudadanía

Las y los firmantes no solo denuncian: también convocan. Invitan al país a defender irrestrictamente la democracia, a no ceder ante los cantos de sirena de la impunidad y a preservar lo que Chile ha construido con dolor y esfuerzo.

La memoria, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición no son un tema del pasado. Son pilares del presente. Y, más aún, de nuestro futuro democrático.

En esta elección, como pocas veces, Chile se mira al espejo. Y la pregunta es simple pero decisiva: ¿Seremos un país que honra su memoria o uno que retrocede hacia su peor oscuridad?

DECLARACIÓN PÚBLICA

Ante las recientes declaraciones del candidato presidencial José Antonio Kast, relativas a una posible liberación de condenados por violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad recluidos en los penales de nuestro país, queremos manifestar lo siguiente:

  1. La comunidad internacional y Chile, en tanto integrante de esta, han avanzado en establecer como un valor fundamental el respeto irrestricto a la dignidad humana y el reconocimiento y protección de los derechos humanos, lo cual se ha expresado en múltiples instrumentos normativos del sistema internacional y del sistema interamericano de protección de los derechos humanos, que disponen normas vinculantes y estándares fundamentales para nuestro Estado.
  2. Dichos Tratados Internacionales sobre derechos humanos han sido suscritos y ratificados por el Estado de Chile, encontrándose en vigor; y, en cumplimiento de esas obligaciones internacionales, aquél ha garantizado y protegido dichos derechos que emanan de la naturaleza humana y ha adecuado la legislación nacional a las normas del derecho internacional. Estas normas sobre derechos humanos obligan, por ende, a los Gobiernos de cualquier signo político, los que deben reconocerlos, respetarlos, protegerlos y promoverlos, sin discriminación.
  3. La propuesta de indultar, liberar o intentar cualquiera otra forma que signifique impunidad y extraer de la justicia a quienes cometieron las más graves violaciones a los derechos humanos durante la dictadura civil-militar que nos afectó en el pasado reciente, y cuyos efectos perviven hasta la actualidad, representa un doloroso retroceso y una regresión grosera en la memoria histórica de nuestro país y en el respeto al derecho internacional de los derechos humanos, y representa, además, una afrenta directa a las víctimas y sus familias.
  4. Los derechos humanos son universales e irrenunciables, y jamás pueden ser usados o instrumentalizados como un botín político. No podemos permitir ni aceptar una interpretación antojadiza y parcializada de la historia, que pretenda relativizar los horrores y sufrimientos vividos durante la dictadura por miles de chilenas y chilenos.
  5. La Justicia debe ser igual para todos y ante múltiples horrendos crímenes cometidos, actuó. Tensionar a nuestra sociedad con la posibilidad de que se libere a delincuentes de delitos de asesinatos, violaciones, torturas, desapariciones forzadas y que, por lo tanto, no se cumplan las condenas establecidas, jamás traerá la paz y mantendrá esta herida abierta en el alma de Chile. Los condenados, sin importar su origen o rango, deben cumplir sus sentencias en igualdad de condiciones.
  6. La Verdad, la Justicia, la Reparación y las Garantías de No Repetición son deberes del Estado. La hora de estos pilares que erigen todo proceso de Justicia Transicional siempre llega, y cualquier intento de revertir los fallos judiciales o de buscar impunidad sóloprofundizará, con insospechadas consecuencias, las heridas de Chile.
  7. Reiteramos el llamado a todas y todos nuestros compatriotas a ser consecuentes con la defensa irrestricta de la democracia y los derechos humanos, rechazando cualquier intento de otorgar impunidad a quienes la justicia ha determinado culpables de crímenes atroces, sean civiles o militares. El respeto a los derechos humanos y su fundamento esencial, la dignidad humana, jamás puede estar sujeto al debate ni a cálculos electorales.

CARMEN FREI RUIZ-TAGLE

NELSON CAUCOTO PEREIRA

ALICIA LIRA MATUS

LUCIANO FOUILLIOUX FERNÁNDEZ

FRANCISCO UGAS TAPIA

MARIA PAZ ORTEGA FREI

ALONSO IGNACIO SALINAS GARCIA

04 de diciembre del 2025

LAS OPINIONES VERTIDAS EN ESTE ARTICULO, SON DE EXCLUSIVA RESPONSABILIDAD DEL AUTOR.