GABRIEL PALMA : COMO SALIR DEL ESTANCAMIENTO PRODUCTIVO

Un análisis necesario - UTE-NOTICIAS – Diciembre 2025 – Por Antu

Objetivo del estudio

Gabriel Palma analiza por qué América Latina enfrenta desde las reformas neoliberales un estancamiento prolongado de la productividad, situándose como la región con el peor desempeño global en ese aspecto. También examina cómo dicho estancamiento se relaciona con la llamada “trampa del ingreso medio” y la naturaleza de las élites económicas en la región.

Diagnóstico central

La productividad por trabajador en promedio en América Latina prácticamente no ha avanzado en décadas: por ejemplo, Latinoamérica produce hoy real­mente lo mismo por trabajador que hace 40 años.

Esta pobre evolución contrasta con otras regiones emergentes (Asia del Este, Sudeste Asiático, India) que sí han logrado mejoras sustantivas en brechas de productividad.

El modelo de crecimiento latinoamericano tras las reformas neoliberales se ha caracterizado por dependencia de renta (recursos naturales, exportación primaria) o ensamblaje de bajo valor agregado, mientras que los servicios y construcción —sectores de baja productividad— han sido los que mayor empleo han generado.

Elementos explicativos clave

Trampa del ingreso medio renovada: Gabriel Palma sostiene que muchos países de la región han adoptado estrategias cuyo “ciclo de vida” ya se agotó (por ejemplo la explotación extensiva de recursos naturales o la manufactura de ensamblaje simple) y no han sido capaces de “dar el salto” hacia actividades de alto valor agregado o innovativas.

Élites rentistas versus élites schumpeterianas: Palma destaca que, en lugar de generarse élites que inviertan en innovación, tecnología y competitividad (élites schumpeterianas), predominan élites que se apropian de “rentas fáciles” (recursos naturales, privilegios institucionales) y que obstaculizan la diversificación productiva y la acumulación de capacidades tecnológicas.

Instituciones, historia e ideología: No se trata únicamente del “cómo” hacer políticas, sino de que las estructuras institucionales, la ideología dominante (neoliberalismo), y la memoria social estratégica han limitado la imaginación productiva y la capacidad de cambiar de modelo. Palma emplea elementos gramscianos (hegemonía, consenso) para explicar por qué los cambios profundos no se han producido.

Caso de Chile

Aunque Chile ha sido uno de los países latinoamericanos con mejor rendimiento relativo, también allí el crecimiento de la productividad se desaceleró tras la fase inicial de “catch-up”. Por ejemplo, la productividad en Chile creció 3,9 % anual en el período 1986-1998, luego cayó a 2,4 % y más tarde a apenas 0,4 % en la última década antes del estallido social.

En Chile, el motor primario de productividad fue primero la agricultura, luego la minería; cuando esos ciclos se agotaron, no emergió un nuevo motor (por ejemplo, industrialización de recursos o economía verde) con suficiente fuerza.

Implicancias y propuestas

Para salir del estancamiento, Palma sugiere que los países deben dejar de repetir el “más de lo mismo, pero con suerte mejor” y adoptar una estrategia de diversificación productiva, industrialización de los recursos, cadenas de valor más profundas, economía verde y tecnología.

Además, implica reformar las instituciones, cambiar el control sobre las rentas, fortalecer la capacidad estatal para coordinar inversiones productivas y promover una élite empresarial orientada a la innovación y no a la renta.

Relevancia para Chile

Dado que el paper se refiere a la economía chilena y al estancamiento de productividad desde las reformas, este artículo  conecta directamente con varios temas clave:

El diagnóstico de Chile como país que logró avances pero quedó atrapado en una fase de estancamiento productivo.

La necesidad de identificar nuevos “motores” de productividad más allá de la extracción o la manufactura de bajo valor añadido.

El énfasis en el papel de las élites, las instituciones y la estrategia de desarrollo para cambiar de ciclo productivo.

La importancia de que Chile “actualice” su modelo, apostando por industrialización de recursos, economía verde, innovación y diversificación.

Recomendaciones de política de Gabriel Palma aplicadas al contexto chileno

  1. Reconstruir un nuevo motor de crecimiento: industrialización de los recursos naturales

Palma sostiene que Chile debe dejar atrás el modelo extractivo primario-exportador basado en precios internacionales y avanzar hacia procesamiento, industrialización y encadenamientos productivos profundos en sectores como minería, litio, forestal, agroindustria y energías verdes.

Implicancias para Chile:

Crear una estrategia nacional de industrialización del cobre y del litio: refinación, cátodos, tecnologías de almacenamiento, química de especialidad.

Nueva política de soberanía estratégica sobre las rentas naturales, orientada a inversión productiva y no a gasto corriente.

Fomentar clusters tecnológicos asociados a recursos: hidrógeno verde, materiales avanzados, tecnologías para minería sustentable.

  1. Transformar la estructura productiva: diversificación más allá de los recursos

América Latina quedó atrapada en sectores donde la productividad no escala. Para Chile, Palma propone avanzar hacia sectores sofisticados que permitan:

Mayor complejidad económica

Mayor contenido tecnológico

Mayor productividad total de factores (PTF)

En Chile implicaría:

Reorientar CORFO a proyectos de alto riesgo tecnológico, no solo financiamiento “horizontal”.

Políticas explícitas de innovación aplicada con coordinación público-privada al estilo Corea Taiwán.

Incentivos fuertes a exportaciones con alto valor agregado (software, servicios profesionales, biotecnología, ingeniería).

  1. Superar la “ideología del laissez-faire” y reinstalar un Estado desarrollador

Palma es directo: no hay transformación productiva posible sin Estado. El neoliberalismo redujo la capacidad estratégica estatal y renunció a una política industrial.

Recomendaciones para Chile:

Recuperar un Estado coordinador con capacidad técnica, financieras y de planificación.

Reforzar instituciones como:

CORFO

BancoEstado para inversión productiva

Comités estratégicos de sectores clave (energía, minería, industria verde)

Instrumentos de política selectiva (no solo “neutralidad pro-mercado”).

Uso activo de compras públicas para crear escala tecnológica.

Vincular universidades, centros tecnológicos y empresas mediante proyectos conjuntos de innovación.

Programas masivos de capacitación técnica avanzada ligados a sectores específicos (minería verde, manufactura avanzada, energías limpias).

Aumentar el gasto en I+D al nivel de países de la OCDE que sí despegaron (2–4 % del PIB) frente al ~0,3 % chileno.

Incentivos de largo plazo para empresas que entren en sectores intensivos en tecnología

  1. Reformar la gobernanza de las rentas para desplazar élites rentistas

El punto central del paper: las élites chilenas se acostumbraron a rentas fáciles (minería, retail, servicios regulados, finanzas) y no invierten en innovación.

Implicancias de política:

Mecanismos que desincentiven la captura de rentas:

Estructuras tributarias progresivas

Competencia efectiva en servicios concentrados

Regulaciones que reduzcan privilegios tributarios y financieros

Programas que obliguen a reinversión productiva en sectores rentistas.

Conectar parte de las rentas del cobre/litio a un fondo para I+D y capacidad tecnológica nacional.

Transparentar la economía política del lobby empresarial.

  1. Impulsar una política de innovación basada en “learning by doing”

Palma insiste en que la productividad no mejora con reformas neoliberales horizontales, sino con procesos acumulativos de aprendizaje productivo.

  1. Nueva estrategia exportadora basada en complejidad y contenido tecnológico

Chile exporta muy poco valor agregado; la estructura exportadora está “estancada”.

Políticas necesarias:

Programas de expansión exportadora en servicios intensivos en conocimiento (ITS, finanzas, salud, ingeniería, animación 3D).

Convenios internacionales de transferencia tecnológica.

Reglas que integren a empresas nacionales a cadenas globales de valor avanzadas.

Ventanas de protección temporal (“infant industry”) para sectores emergentes.

  1. Superar la informalidad del debate y elevar la imaginación estratégica

Palma subraya que el problema es también de imaginación social: la región dejó de pensar estrategias ambiciosas.

Implicancias para Chile:

Restaurar una visión nacional de desarrollo a largo plazo (20–30 años).

Crear un “Consejo Nacional de Desarrollo Productivo” multisectorial.

Formar consenso social sobre industrialización ecológica, innovación y tecnología.

Recuperar una cultura de planificación técnica, similar a la de MIDAPLAN en los 60–70.

  1. Articular crecimiento con igualdad y cohesión social

No hay impulso productivo sostenible sin reducir desigualdades extremas.

Para Chile:

Nuevo pacto fiscal que financie inversión productiva y protección social avanzada.

Reducción de desigualdades territoriales mediante infraestructura digital, transporte y energía.

Inversión pública en educación técnico-profesional y en I+D regional.

Síntesis final

Palma sugiere que Chile debe salir del estancamiento de productividad mediante un viraje estratégico que combina:

Industrialización de recursos + diversificación productiva

Estado desarrollador fuerte

Gobernanza moderna de rentas

Innovación estructural y encadenamientos tecnológicos

Nuevas élites más productivistas que rentistas

Un pacto fiscal y social que sostenga el cambio

Un horizonte estratégico nacional de largo plazo

Es, en esencia, un proyecto de transformación productiva profunda, similar al que lograron Corea, Taiwán o Finlandia en ciclos anteriores, adaptado a las capacidades y recursos de Chile.

Inserción de las recomendaciones de Palma en el nuevo contexto global y multipolar

La transición desde un orden global unipolar, dominado por Estados Unidos y sus instituciones hacia un sistema multipolar, con centros de poder económico, tecnológico y financiero distribuidos entre China, la Unión Europea, India, el Sudeste Asiático y, en menor medida, potencias regionales, crea un entorno internacional cualitativamente distinto al que enfrentó Chile durante la era de reformas neoliberales. En este nuevo escenario, las recomendaciones de política propuestas por Palma adquieren nueva urgencia, viabilidad y complejidad.

  1. Industrialización del cobre y del litio en un mundo de competencia tecnológica estratégica

En el orden multipolar, la batalla geoeconómica central no es por recursos brutos, sino por el control de las cadenas tecnológicas (energías verdes, IoT, baterías, semiconductores, IA).

Relevancia para Chile:

Chile se ubica hoy en el centro de la competencia sino-estadounidense por baterías y materiales críticos.

EE.UU., la UE y Corea buscan asegurar cadenas de suministro “amigas”, mientras China controla del 60–80 % del procesamiento global de litio y minerales críticos.

La recomendación de Palma de industrializar el litio y el cobre encaja directamente en esta carrera global.

Chile puede negociar con mayor fuerza:

Joint ventures tecnológico-industriales;

transferencia tecnológica obligatoria;

participación estatal estratégica;

contratos de encadenamientos profundos.

Este escenario multipolar hace posible lo que antes era inviable: no solo exportar minerales, sino insertarse en la arquitectura tecnológica global, aprovechando la competencia entre grandes potencias.

  1. Nuevo espacio para un Estado desarrollador: la muerte del consenso neoliberal

El orden multipolar está erosionando el consenso pro-mercado global que dominó los 80–2000. Hoy:

EE.UU. aplica industrial policy abierta (IRA, CHIPS Act).

La UE impulsa “autonomía estratégica” y subsidios verdes.

China y Corea continúan su planificación industrial intensa.

Esto legitima la recomendación de Palma de recuperar un Estado desarrollador.

Para Chile implica:

El “pecado original” del Estado interventor ya no existe: incluso Washington lo hace.

El país puede implementar políticas industriales selectivas sin temor a castigo reputacional ni financiero de organismos internacionales.

Se abre espacio para:

banca de desarrollo fuerte,

compras públicas estratégicas,

planificación sectorial,

política industrial verde.

El multipolarismo destraba el cerco ideológico que impedía estas reformas.

  1. Oportunidad histórica para diversificación y complejidad económica

Las cadenas globales de valor se están reconfigurando por razones geopolíticas (friend-shoring, near-shoring,de-risking).Esto genera espacios para países medianos.

Para Chile implica que:

La región Asia-Pacífico busca proveedores confiables en sectores tecnológicos.

La UE quiere asociarse con países “estables” para tecnología verde.

EE.UU. promueve nearshoring en las Américas.

La recomendación de diversificar e incrementar la complejidad económica se vuelve ahora estratégicamente viable: Chile se puede insertar en zonas específicas de alto valor, siempre que mejore capacidad tecnológica e institucional.

  1. Redefinición de las rentas: desde renta extractiva a renta tecnológica

En un mundo multipolar, las rentas que importan no son naturales sino tecnológicas: patentes, dominio en estándares, plataformas, ecosistemas digitales, capacidades de diseño.

Palma sostiene que las élites rentistas chilenas han capturado rentas fáciles (minerales, finanzas, retail).

Pero el mundo multipolar premia:

innovación,

manufactura avanzada,

estándares tecnológicos,

control de segmentos críticos de la cadena.

La transición global crea presión interna para reemplazar élites rentistas por élites schumpeterianas.

Chile no puede seguir apostando a rentas extractivas porque:

Son volátiles en un mundo multipolar.

Son insuficientes para competir con quienes dominan las cadenas tecnológicas.

No generan poder negociador ni autonomía estratégica.

  1. Competencia global por talento e innovación: necesidad de nuevas capacidades nacionales

Las potencias compiten ahora por:

científicos,

ingenieros,

capacidades de diseño,

infraestructura digital y cuántica.

Esto refuerza la recomendación de Palma de una política masiva de learning-by-doing, innovación aplicada y formación técnico-profesional especializada.

Chile puede captar talento y crear programas de formación avanzada si:

desarrolla polos tecnológicos (minería verde, baterías, hidrógeno, biotecnología);

crea incentivos para retorno de investigadores;

se inserta en redes científicas multipolares (Asia-Europa-LatAm).

  1. Multipolaridad y transición energética: una ventaja estratégica para Chile

La transición energética global acelerada por rivalidad entre EE.UU., China y Europa demanda: cobre, litio, hidrógeno verde, tecnología de descarbonización.

Chile posee ventajas únicas en cada uno de estos sectores.

La recomendación de Palma de industrialización y complejidad productiva se vuelve no solo deseable, sino urgente, para no quedar subordinado como mero proveedor de commodities en la transición energética global.

  1. Nueva economía política global permite alianzas selectivas

En un orden multipolar, Chile puede:

negociar simultáneamente con China, EE.UU., la UE, India, Corea;

exigir transferencia tecnológica a cambio de acceso preferencial;

establecer acuerdos bilaterales con cláusulas de contenido local;

diversificar riesgos geopolíticos;

crear su propia estrategia nacional de valor agregado.

Esto es consistente con la visión de Palma de proyectos de desarrollo propios, no subordinados a una ideología hegemónica externa.

  1. Chile puede recuperar autonomía estratégica que había perdido

El orden neoliberal global limitó la autonomía de políticas industriales, fiscales y regulatorias. En cambio, el orden multipolar ofrece:

menor poder disciplinador del FMI y el Banco Mundial;

mayor diversidad de financiamiento (AIIB, NDB, fondos soberanos asiáticos, UE);

posibilidad de alianzas tecnológicas bilaterales.

Esto da espacio para ejecutar las reformas de Palma sin disciplinamiento externo.

Síntesis final: por qué las recomendaciones de Palma son más factibles hoy que hace 20 años

El mundo multipolar:

✔ legitima el Estado desarrollador

✔ abre oportunidades tecnológicas únicas para países con recursos críticos ✔ reduce la hegemonía del neoliberalismo

✔ genera demanda global por complejidad y energía limpia

✔ diversifica fuentes de financiamiento y alianzas

✔ aumenta la competencia por tecnología y talento

✔ permite a Chile negociar mejores términos y capturar mayor valor agregado

En este sentido, la agenda de Palma no es nostálgica ni “proyecto del pasado”: es un programa profundamente contemporáneo, alineado con la nueva economía política global.


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