Por Antu – Para UTE-NOTICIAS – 20-12-2025
José Antonio Kast ha optado por el lado equivocado de la historia. Su acercamiento político a Benjamín Netanyahu —jefe de un gobierno acusado internacionalmente de crímenes masivos contra la población civil palestina— no es un gesto diplomático neutro ni un simple intercambio entre Estados: es una toma de posición política y moral.
En Gaza no hay una “guerra simétrica”. Hay un pueblo sitiado, bombardeado, privado de agua, alimentos, electricidad y atención médica. Hay decenas de miles de civiles muertos, niños mutilados, hospitales destruidos y un territorio convertido en escombros. Que el término jurídico “genocidio” esté en debate no borra lo esencial: se está aplicando un castigo colectivo sistemático, prohibido por el derecho internacional humanitario.
Frente a esto, Kast no condena, no pone límites, no marca distancia. Al contrario: normaliza la relación, legitima al responsable político y reduce la tragedia a un asunto de “seguridad”. Ese silencio no es neutral. El silencio ante la masacre es una forma de complicidad política.
Chile no es cualquier país. Tiene una de las comunidades palestinas más grandes del mundo fuera del Medio Oriente. Tiene una historia marcada por violaciones a los derechos humanos que aún duelen. Y, precisamente por eso, construyó durante décadas una política exterior basada en el respeto al derecho internacional. Kast rompe con esa tradición sin pudor.
Su coherencia es otra: la coherencia de la fuerza sin límites. La misma lógica que relativiza los crímenes de la dictadura en Chile es la que hoy justifica la destrucción de Gaza en nombre del orden y la seguridad. Para Kast, los derechos humanos no son universales: son selectivos, instrumentales, prescindibles cuando estorban al poder.
No hace falta que Kast diga “apoyo el genocidio” para entender lo que ocurre. En política internacional, los gestos, las alianzas y los silencios hablan. Y lo que hoy dice Kast es claro: está dispuesto a alinearse con gobiernos acusados de crímenes atroces si estos encajan en su visión autoritaria del mundo.
La historia es implacable con quienes miran hacia otro lado mientras pueblos enteros son arrasados. No hay neutralidad posible frente a la matanza masiva de civiles. Y no habrá excusas mañana para quienes hoy eligieron callar, justificar o estrechar la mano manchada de sangre.
Gaza no es un conflicto lejano. Es un espejo , y Kast ha decidido que reflejo aceptar. Este es el presidente democráticamente elegido ,las gentes de este país decidieron mayoritariamente por él, visita a Javier Miley y ya sabemos de sus políticas sociales de este personaje , también elegido democráticamente, que esta sucediendo , que nos pasa , que hacemos mal y no hemos logrado revertir .
ANTU: ex dirigente de la Universidad Tecnica del Estado
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