UN POCO DE HIELO PARA ESTE VERANO CALIENTE

EDITORIAL: 19 DE ENERO 2026

Quien está muy acalorado este verano, y al parecer, siempre, es el gran rey del norte, Donald I (léase Donald Primero), no hace falta aclarar más.

Este personaje, quien después de meter tropas, invadir y extraer a Nicolás Maduro, Presidente en ejercicio de Venezuela, tierra siempre caliente, ahora se encuentra con que los soles del cacareado cartel, ya no calientan porque no existen, y comienzan a aparecer contratos legales en el Derecho Nacional venezolano e internacional, que dicen que, las prospecciones y explotaciones, refinamiento, comercialización, etc. les corresponden en sociedades entre el estado venezolano y empresas rusas y chinas según corresponda. No olvidemos que Rusia y China no son ONGs. Y, esto, al gran rey del norte sí le calienta más que los soles apagados, al final una verdad les hiere más que una mentira.

Cabe señalar que, esos cargueros de petróleo confiscados (robados, o, mejor dicho, pirateados) en aguas caribeñas, provienen de ese petróleo que los Estados Unidos de Norteamérica, pusieron debajo del suelo venezolano, tal vez por error, y que alguien está sacando. Por lo tanto, es falso que los pozos estén paralizados.

Para pasar estos acaloramientos tan violentos, Donald I, ha salido a buscar hielo por el vecindario, y se quiere apropiar de esa gran barra que es Groenlandia a cómo de lugar, como niño con rabieta. Pero, esta histeria infantil como pareciera ser, tiene un fondo que es más terrible que la acompaña y la ha generado desde hace 70 años, y hoy, sólo explotó el volcán.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, Europa quedó destruida, sin fábricas y con los campos quemados, la salvación vino de dos fuentes principales, la Unión Soviética, que se encargó de los territorios que ella liberó, y los Estados Unidos que se encargaron del resto, con algo que ellos llamaron el Plan Marshall. Comienza la guerra fría y aparece la OTAN, obviamente liderada por los EE. UU. y en respuesta el PACTO de VARSOVIA, igualmente liderada por la URSS. Caída esta última, se disuelve el Pacto de Europa del Este.

Actualmente, permanece la OTAN y se expande hacia el este, obligando a sus integrantes a seguir sus políticas económicas, sociales, culturales y militares, es decir, la potencia norteamericana obliga a pensar, a consumir, y a guerrear con quien ellos dicen. Si una potencia extranjera te obliga a gastar tu plata en lo que ellos dicen, a pagar los precios que ellos dicen, a comerciar con quien ellos dicen, no pueden pensar que son países libres, y si se dicen amantes de la libertad, son estúpidos.

Podría entenderse la genuflexión de los países de Europa occidental, pero no los de la parte oriental del continente, que no fueron parte del Plan Marshall. Sin embargo, a coro, repiten los lineamientos del imperio, compran gas a tres o cuatro veces de lo que le comparaban a Rusia, los yankis les roban las industrias, les hacen pelear guerras que no son suyas y a comprar las armas que fabrican en EE. UU., etc. No son capaces de darse cuenta de su situación ni de responder con firmeza ante el posible ataque y robo de su territorio. Europa, que fuera el centro del mundo, hoy reducida a patio trasero.

Ante la amenaza de anexión de Groenlandia, la gente se pregunta ¿no pueden los gobiernos europeos hacer más que una declaración? O ¿no saben que el papel, si se moja se deshace? No se atreven a enfrentar al matón del barrio, tampoco se hacen la pregunta, y después de Groenlandia ¿quién sigue? Porque una cosa está clara, el imperio no tiene principios, ni amigos ni enemigos, sólo tiene intereses.

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