LA DEMOCRACIA EN JAQUE

EDITORIAL: 28 DE ENERO 2021

“Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos… El que ríe es que aún no ha recibido la terrible noticia.”  Bertol Brecht

Los convulsionados y violentos días que vivimos, caracterizados por el uso irracional y asimétrico del poderío militar del gobierno de Trump contra numerosos países del mundo y contra la población civil de su propia nación, amenazan no solo con socavar los cimientos de nuestra ya imperfecta democracia, sino también con abrir la posibilidad de un gobierno de carácter totalitario en Estados Unidos y, en el plano internacional, con la configuración de un nuevo orden mundial hegemónico y opresivo, de consecuencias imprevisibles para las actuales y futuras generaciones en materia de derechos humanos, libertades individuales, respeto por la diversidad y la convivencia civilizada entre las naciones.

La gravedad de los hechos recientes ha llevado a numerosos intelectuales, artistas y líderes sociales de distintas partes del mundo a identificar inquietantes similitudes entre el trumpismo y el régimen nazi surgido en Alemania hace aproximadamente un siglo.

En el plano interno, el accionar abiertamente represivo del ICE y de otros grupos de carácter paramilitar —que han experimentado un crecimiento exacerbado bajo su mandato— ha desencadenado violentas purgas dirigidas de manera indiscriminada contra la población inmigrante, incluidos ciudadanos estadounidenses de origen latino. Estas acciones arbitrarias y abusivas persiguen un objetivo claro: expulsarlos del país, reprimir las movilizaciones ciudadanas contrarias a estas políticas, instalar el terror como mecanismo de control social y defender el ideario supremacista blanco promovido por Trump y los sectores más reaccionarios del Partido Republicano, en desmedro de los grupos más vulnerables de la sociedad norteamericana.

Las redadas masivas e indiscriminadas llevadas a cabo en los últimos días por agentes federales contra la población latina han dejado, hasta el momento, varias víctimas fatales. La más reciente es la del joven enfermero Alex Jeffrey Pretti, de 37 años, trabajador de la Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital de veteranos en Minneapolis, Minnesota, quien fue asesinado con cerca de nueve disparos mientras se encontraba inmovilizado en el suelo por numerosos agentes. Estos hechos, ampliamente difundidos en redes sociales y observadas en todo el mundo, han sido justificados por las autoridades federales con una versión cínica y complaciente, según la cual el profesional portaba un arma y el agente disparó porque “temía por su vida”. Sin embargo, las imágenes muestran a Pretti indefenso, bajo los efectos del gas pimienta y completamente imposibilitado de realizar cualquier acción contra sus captores.

En el plano internacional, las sucesivas incursiones militares de Estados Unidos, sumadas a las amenazas de ocupar Groenlandia e intervenir en Colombia, Cuba, Nicaragua y México, revelan sin ambigüedades ni escrúpulos la intención de apropiarse de recursos naturales considerados esenciales para su economía, sin importar dónde se encuentren ni los medios necesarios para obtenerlos.

Esta estrategia de apropiación y despojo de territorios y recursos naturales fuera de sus fronteras, no es nueva en la política exterior del EEUU y en ella efectivamente es posible advertir claras similitudes con las sucesivas invasiones llevadas a cabo por la Alemania Nazi; ello bajo la premisa de la necesidad de conquistar nuevos territorios  y tomar por la fuerza el control de los recursos naturales, que Hitler consideraba irrenunciables e imprescindibles para la sobrevivencia  y la prosperidad  del Tercer Reich.

Con pilares ideológicos, económicos y estratégicos similares a los que sustentaba el proyecto nazi, Trump paso a paso va poniendo en marcha una política expansionista que pone en riesgo la democracia y la frágil paz mundial.

No obstante la amenaza que representa el actual gobierno estadounidense bajo el mandato de un Trump errático y peligroso, la creciente respuesta de rechazo a sus políticas —tanto dentro de Estados Unidos como en el resto del planeta— abre una esperanza: que prevalezcan la razón y la cordura y se logre detener a tiempo los delirios narcisistas y psicopáticos de un hombre que aún detenta el poder de globalizar la ley del más fuerte, la opresión y el genocidio que, con su beneplácito y financiamiento, padecen hoy miles de hombres, mujeres y niños en distintas regiones del planeta.

CORPORACION SOLIDARIA UTE-USACH