DESAFIOS IDEOLÓGICOS DE LA IZQUIERDA

Por: Luis Herrera - Roberto Pizarro | 03.02.2026 - Luis Herrera, ex-diplomático finlandés. Roberto Pizarro, ex-decano Facultad Economía U. de Chile, ex-rector Universidad Humanismo Cristiano.- El Desconcierto – 04- 02-2026

Tras la derrota, la izquierda debe ahora enfrentar la difícil tarea de “reinventarse” para persistir en erradicar el sistema de desigualdades e injusticias. Para ello se requiere un proyecto político propio, alternativo al neoliberalismo, con propuestas de transformación productiva, políticas sociales universales y una democracia que haga efectiva la participación ciudadana en las decisiones del país.

Existen diversos enfoques que, con éxito y rigurosidad variables, intentan un análisis crítico y autocrítico de la reciente derrota sufrida por Jeannette Jara. Es un tema controversial para la izquierda, que exige perseverar en el análisis y, en particular, evaluar los caminos políticos seguidos y sobre todo precisar los ejes ideológicos para una izquierda que necesita reinventarse.

La verdad es que el gobierno de Boric tuvo serias limitaciones objetivas en su accionar. Encontró una oposición implacable, tanto en el Parlamento, como en los medios de comunicación, monopolizados aplastantemente por la derecha.

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Pero, también hubo responsabilidades propias. La principal, tal vez, el haber esperado confiadamente un resultado positivo de la nueva Constitución. La inesperada derrota y la condición de minoría del Frente Amplio (FA) en el Congreso obligaron a Boric a pactar con un renuente Socialismo Democrático que, disciplinado por el neoliberalismo, nunca fue realmente un entusiasta propulsor de las transformaciones estructurales propuestas en su programa original.

En consecuencia, tras el fracaso del proyecto constitucional, se abandonaron gradualmente varios objetivos y promesas importantes del programa de gobierno, casi sin mayor resistencia. Destacan, entre otros, la prometida eliminación de las AFP y las ISAPRES, así como la renuncia a la reforma impositiva, fundamentales en el cuestionamiento al neoliberalismo. Otros importantes temas, como la cultura, fueron en gran medida ignorados.

Así las cosas, el debate político pasó a ser mayoritariamente reactivo, aceptando el terreno y lenguaje impuestos por la oposición. La migración, seguridad y crecimiento económico pasaron a dominar la cancha mediática, relegando a un segundo plano las propuestas programáticas transformadoras, y sin que el gobierno y el FA consiguieran diseñar e implementar una contra estrategia comunicacional efectiva. Tampoco se apeló a movilizar en favor de sus iniciativas, a sindicatos, estudiantes, territorios, ambientalistas, mujeres, críticos de las AFP y de las ISAPRES, etc., que podrían haber acumulado fuerzas en apoyo al gobierno.

Con una derecha y medios de comunicación envalentonados y altisonantes en los temas de delincuencia y migración, el triunfo de la derecha estaba anunciado. Nada pudieron las importantes medidas en favor de los trabajadores como el alza del salario mínimo y la reducción a 40 horas laborables, el mejoramiento de las pensiones, el copago cero en salud; el pago de la deuda histórica para los profesores, el Sistema de Cuidados para los ancianos. Ni tampoco el considerable aumento de recursos para la seguridad o el reforzamiento de fronteras.

Tras la derrota, la izquierda debe ahora enfrentar la difícil tarea de “reinventarse” para persistir en erradicar el sistema de desigualdades e injusticias. Para ello se requiere un proyecto político propio, alternativo al neoliberalismo, con propuestas de transformación productiva, políticas sociales universales y una democracia que haga efectiva la participación ciudadana en las decisiones del país.

Ello exige un liderazgo y una orgánica política que deje de lado las cúpulas, se interne en los territorios, los sindicatos y los movimientos sociales y sea parte de sus discusiones.

El FA está llamado a asumir ese liderazgo. Conformado por una generación de jóvenes políticos, e integrado también por antiguos cuadros procedentes de distintas vertientes socialistas, tiene una primera tarea: precisar el contenido ideológico de una nueva izquierda transformadora y democrática, para derrotar el capitalismo neoliberal.

Para que esa nueva izquierda recupere fuerza en el país, instale su hegemonía cultural, conquiste el gobierno y pueda terminar con el capitalismo neoliberal deberá perseverar en ideas transformadoras, para luego implementarlas. El FA y el programa presidencial de Boric lo intentaron, pero no lo lograron.

A continuación esbozamos algunas de esas ideas transformadoras.

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Desafíos ideológicos

Siendo el extractivismo el fundamento material del capitalismo neoliberal, es preciso que el eje de la actividad económica se traslade desde la explotación de recursos naturales a una industrialización moderna, acompañada por tecnologías y servicios de última generación. Así podrá mejorar la productividad, crear empleos de calidad, salarios decentes y reducir la informalidad.

Avanzar en esa transformación productiva exige a la izquierda estar junto a los trabajadores, sujeto fundamental de la transformación del capitalismo neoliberal. Por tanto, el compromiso en favor del fortalecimiento de sus sindicatos y de sus luchas reivindicativas es ineludible.

Sin embargo, ese nuevo eje productivo no puede eludir la preservación y protección del medioambiente, y de los ecosistemas. Es responsabilidad humanitaria mitigar el cambio climático, preservar la biodiversidad y garantizar un planeta saludable para las generaciones presentes y venideras. La política es la llamada a equilibrar las propuestas inversionistas con la defensa del medioambiente.

Al mismo tiempo, es condición de un modelo de desarrollo superador del capitalismo neoliberal que la salud, educación, previsión, vivienda y los cuidados de los desvalidos sean derechos sociales y no negocios mercantiles. Ello obliga a terminar con las políticas sociales focalizadas y, en cambio, defender y promover políticas universales. Es lo que suele denominarse Estado Social de Derecha.

Ese Estado Social de Derecho debe ratificar la participación ciudadana de la democracia representativa, pero incorporando también mecanismos de democracia directa, como referendos, cabildos y plebiscitos. Así se logrará asegurar una participación más plena de la ciudadanía en sus propios asuntos, lo que ayudará, además, a la descentralización del poder a lo largo de los territorios del país.

Además, una economía y democracia más plenas necesita que se hagan efectivas las demandas de paridad y equidad de género, junto al respeto a las diversidades sexuales. En efecto, la eliminación de las discriminaciones según género y diversidad sexual es justicia democrática y favorece la incorporación plena la vida económica y política de todos los talentos, lo que potencia el desarrollo de nuestro país.

Al mismo tiempo, reivindicar los pueblos originarios debe ser un componente ideológico ineludible de la izquierda. Esas culturas enriquecen nuestra sociedad y la comprensión del mundo. Además, al respetar y valorarlas se asegura que ese patrimonio no se pierda con el tiempo y continúe siendo trasmitido a las generaciones venideras.

Por su parte, la cultura no puede estar ausente de una visión de izquierda genuina y transformadora de la realidad. Resulta inexcusable que su referencia se haya degradado gravemente. En una izquierda reinventada, dispuesta a batallas ideológicas imprescindibles, la cultura debe ocupar un lugar de privilegio.

Adicionalmente, es ineludible hoy día incorporar una lucha implacable contra la corrupción como componente ideológico de la izquierda, porque es de la mayor preocupación ciudadana, con serio impacto en el deterioro de la política, el empresariado y las instituciones republicanas. Ello afecta la democracia y el desarrollo económico del país.

Junto a la presencia de la corrupción han sido evidentes en el país formas nuevas y crecientes del crimen organizado. La delincuencia, el narcotráfico y la violencia han aumentado y para la izquierda debe ser un asunto de principal interés, porque está en el centro de las preocupaciones de la ciudadanía, aunque exacerbado también por los medios de comunicación.

Finalmente, la política internacional debe ser replanteada, porque vivimos un momento de inflexión en el mundo, con una nueva geopolítica y la globalización en retirada. El presidente Donald Trump ha retomado el proteccionismo, eleva arbitrariamente aranceles contra todo el mundo, por razones económicas y políticas y exige además que las materias primas de nuestra región abastezcan sólo a EE. UU. Nuestro país se verá obligado a redefinir sus relaciones internacionales y deberá perseverar en esfuerzos que apunten a la integración regional, más allá de diferencias ideológicas.

*Esta nota, con algunos agregados, retoma las ideas principales del artículo La necesaria reinvención de la izquierda, publicado en el Portal Socialista, 30.01.2026.

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