LA IMPRESCINDIBLE MEMORIA EDITORIAL : 31 DE MARZO 2026

EDITORIAL : 31 DE MARZO 2026

“Pero incluso en la hora más oscura Alguien sueña justicia entre los muros, Alguien guarda la voz que no se apaga”

Fragmento de un Poema de José Manuel Parada, de profesión Sociólogo, quien fuera cruelmente asesinado el  30 de marzo de 1985, junto a Santiago Nattino y Manuel Guerrero, todos militantes del Partido Comunista de Chile.

Evocar los dramáticos hechos que terminaron de manera despiadada con la vida de 3 profesionales chilenos, quienes fueron secuestrados, torturados y asesinados la madrugada del 30 de Marzo de 1985, nos sitúa en un punto de inflexión de nuestra historia reciente.

La brutalidad de los crímenes cometidos en contra de Nattino, Guerrero y Parada por los aparatos represivos del régimen - suceso conocido como “El Caso Degollados” - provoco un profundo impacto en la sociedad chilena, fue noticia de repercusión internacional y probablemente, un hito que señalaba “el principio del fin” para una de las dictaduras más sangrientas de Latinoamérica.

Por aquellos días, el régimen Civil – Militar, ya con 12 años en el poder desde el golpe de estado que derroco al Gobierno del Presidente Salvador Allende, sufría una fuerte presión internacional por carecer de toda legitimidad democrática y violar sistemáticamente los Derechos Humanos de los chilenos; los que dejaron como trágico legado a miles de compatriotas perseguidos, torturados, muertos, desaparecidos o exiliados

En el plano interno, la ya entonces desacreditada dictadura chilena enfrentaba numerosas movilizaciones sociales y la expresión cotidiana del descontento popular en las principales ciudades de Chile; ello entre otros factores, por la sistemática violación de los DDHH, la falta de libertades esenciales, la censura y la severa crisis económica que agobiaba a la mal llamada “clase media” y cuyo mayor costo lo pagaban como siempre, los sectores populares y endémicamente más vulnerables de nuestra sociedad, quienes sufrían la cesantía, los bajos salarios, la precariedad laboral, el endeudamiento y los abusos de del sector empresarial.

La creciente movilización social, el activo rol de los sindicatos y de los partidos de oposición se hicieron escuchar, tornándose más vigorosos y convocantes, hasta movilizar amplios sectores de la ciudadanía en las Jornadas de Protestas Nacionales.

En  tal  escenario,  con una  población  más  organizada y activa, con los estudiantes, los pobladores y la clase trabajadora ya despojaba del miedo, se intensifican los paros laborales, los cacerolazos, las manifestaciones callejeras y el enfrentamiento con la fuerzas de seguridad.

Puesto en jaque por el descontento popular, el régimen de Pinochet y su aparato represivo, acuden como única respuesta posible – así lo hicieron desde el quiebre de la democracia - al uso sistemático y selectivo del terror, como mecanismo de dominio y control Social.

La historia viva, esa que nace de las voces de la calle, lo consignara simplemente como “El Tiempo de las Protestas”

En ese contexto de efervescencia y polarización política entre quienes aún defendían al régimen y la mayoría que lo sufría, la represión de los agentes del Estado no se hizo esperar.

Con tal propósito, de manera planificada y actuando en la más absoluta impunidad, los Agentes del Estado secuestraron a sus víctimas, quienes en conjunto simbolizaban espacios de la resistencia civil en contra de la dictadura.

El secuestro y ejecución de los profesionales comunistas tenía propósitos claros;   infundir el miedo e inhibir el accionar de la Cultura y la Intelectualidad Crítica, Los Movimientos sociales y Sindicales, así como la Defensa de los Derechos Humanos, mediante la anulación de sus líderes

Con un aumento sostenido del rechazo ciudadano, sintiéndose más aislada internacionalmente, la Dictadura “se jugaba al todo o nada”. Había que acallar a los opositores a cualquier precio

Por esa razón los secuestros de Nattino, Guerrero y Parada fueron realizados a plena luz del día para, luego torturarlos, degollarlos y dejarlos abandonados en un camino rural donde cualquiera los pudiese encontrar.

Era el mensaje que entrega el horror.

Pero todo fue en vano. La lucha por la recuperación de la Democracia siguió su marcha y solo 5 años después la Dictadura en su formato más feroz, seria derrotada.

Al hacer este ejercicio de Memoria Histórica, lo hacemos con la convicción que el hecho de recordar y narrar a las nuevas generaciones lo que vivimos durante las sistemáticas violaciones del pasado y lo ocurrido con los 3 compañeros asesinados, nos permitirá como sociedad, identificar la señales de alerta en un presente y un futuro, que esperamos sea de un NUNCA MAS.

Lo hacemos también como parte de nuestro modesto reconocimiento a los compañeros Nattino , Guerrero y Parada y sus familias.. A sus anhelos de un país democrático, de un Chile más justo para todos, donde vale la pena vivir sin temor a ser asesinado, solo por pensar distinto.

Por esos ideales de Paz, ellos vivieron, soñaron y perdieron la vida. Por ellos y por tantos que ya no están, debemos cuidar nuestra frágil democracia para que tanto dolor y tanta muerte no hayan sido en vano.

CORPORACION SOLIDARIA UTE-USACH