Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 30/4/2026. - Prensa el Siglo
Así lo expresó Eric Campos, secretario general de la Central Unitaria de Trabajadores, quien destacó la importancia de la expresión de “una diversidad de organizaciones que ponen al trabajo en el centro de las necesidades y de derechos, que tienen distintas reivindicaciones” y que no sólo planteen denuncias y hagan diagnósticos, sino que muestren “un camino de esperanza para organizarnos y enfrentar esta agenda antipopular y de crueldad que impulsa el gobierno de José Antonio Kast”. Indicó que en la CUT “estamos en alerta” ante “un diseño antipopular, antitrabajador” y “una serie de medidas que expresan la crueldad con la que están actuando” esta administración. Enfatizó que “para la sociedad chilena, son poco alentadoras las medidas que se están tomando”.
¿Este Primero de Mayo encuentra a la CUT en estado de alerta?
No sólo a la CUT. El movimiento social ha ido observando como en el primer mes de gestión este gobierno implementó una serie de medidas que expresan la crueldad con la que están actuando, este traspaso de los costos de la guerra y el alza de combustibles a las familias trabajadoras, versus el regalo que le están haciendo a los grandes empresarios y super ricos a través de una ley miscelánea con cerca de mil 500 millones de dólares anuales por la rebaja del impuesto corporativo. Junto a eso, ese juego cruel de anunciar recortes a programas sociales y luego retrotraer algunos, como el plan de alimentación a niñas, niños y estudiantes, o el instructivo del director del Registro Civil que crea una categoría que no teníamos de niños apátridas en Chile, y que no le van a dar la nacionalidad a las hijas e hijos que nacen de parejas migrantes calificadas de irregulares. Estamos en alerta y eso se agudiza en una negociación fallida por el salario mínimo donde el gobierno sólo puso sobre la mesa un 4 por ciento, cuando la CUT planteó un necesario 18 por ciento de aumento en la perspectiva de superar la línea de la pobreza y caminar hacia lo que se denomina como salario vital.
¿El proyecto llamado de “reconstrucción nacional” específicamente en qué golpea o afecta a las trabajadoras y los trabajadores?
Los golpea en que ese proyecto plantea la tesis o la hipótesis de que para crecer hay que hacer dos cosas: reducir el tamaño del Estado y traspasarles ganancias a las grandes empresas vía rebaja de impuestos. Eso afectará a los trabajadores, porque si reducimos el Estado habrá menos servicios sociales que son necesarios para las familias trabajadoras, como la atención de salud primaria, alimentación de escolares, de apoyos a la niñez y los adultos mayores. Si el gobierno sigue su línea de acción, los programas sociales serán recortados y con eso se afectará a familias en todo el país, y se afectarán los pocos derechos sociales, las pocas políticas públicas que existen en Chile para mitigar los efectos de una economía que está basada en pagar bajos salarios. Esta ley miscelánea del gobierno viene a restituir una idea ochentera del chorreo, una idea falsa de que hay que bajar impuestos para que la economía crezca y una vez que crezca eso chorreará en mejores salarios y mejores condiciones para los trabajadores. Esa es una idea absolutamente fracasada y que su fracaso no sólo fue demostrado en Chile sino en países como Inglaterra durante el gobierno de Margaret Thatcher.
El gobierno está generando su plan para manejar la implementación o freno a la ley de jornada laboral semanal de 40 horas, sacó del Congreso el proyecto de negociación ramal, mencionabas lo del salario mínimo, podría haber cambios en el funcionamiento de instancias como la Dirección del Trabajo, ¿cómo ven ese conjunto de medidas en el plano laboral?
Acá hay un diseño antipopular, antitrabajador, que actúa sobre la idea del famoso “costo laboral”, es decir, todo lo que nosotros definimos como derechos sociales, con una mirada de que el trabajo debe ser con derechos, para ellos, para el gobierno y los empresarios, eso es un “costo laboral”. Ahí tenemos una diferencia profunda. Y la verdad es que el gobierno no ha puesto nada nuevo sobre la mesa, sino una agenda de destrucción de derechos laborales y lo han implementado bajo distintas vías, por dictámenes que salieron con las 40 horas para flexibilizar su aplicación y desdibujar el objetivo de esa ley que es que la gente tenga más tiempo con su familia, para el descanso y para el cuidado o ahora con una respuesta negativa respecto al salario mínimo afectando el poder adquisitivo de los trabajadores. Están tomando medidas contrarias a la gente cuando hay carestía, cuando no alcanza para terminar el mes y resolver necesidades básicas.
Por lo que describes, ¿viene un panorama gris para la gente, para los trabajadores?
Diría que para la sociedad chilena, donde los trabajadores son fundamentales, son poco alentadoras las medidas que se están tomando. Es que la tesis del gobierno respecto al crecimiento económico es sobre la base de restringir derechos sociales, pagar bajos salarios, no implementar mejores condiciones laborales. Bajo esa perspectiva, viene un panorama gris donde la gente lo va a pasar mal, habrá aumento del costo de la vida, seguirán los sueldos bajos, con un Estado que tendería a reducir servicios sociales, que ya venía afectado durante el período de Mario Marcel (exministra de Hacienda) y que ahora se profundiza con esta idea talibana de la economía neoliberal que tiene el ministro (Jorge) Quiroz.
Va poco más de mes y medio de esta administración, quizá es poco tiempo, pero ¿cómo ha sido la conversación de ustedes con el Ministerio del Trabajo?
Hay dos cosas. Tenemos una relación institucional en Chile que está bajo el alero del Consejo Superior Laboral donde se reúnen el Ministerio del Trabajo, el gran empresariado y la CUT. Eso tiene un camino propio, permanente, que no se rompe. Sin embargo, hay una negociación nuestra con el Ministerio del Trabajo y con el Ministerio de Hacienda, y diría que hemos constatado en este mes y medio que este es un gobierno excesivamente ideológico, tiene ideas preconcebidas sobre lo que es la economía y respecto a lo que es el trabajo, y eso hace difícil el diálogo porque miramos al país con distintas tesis, desde distintas veredas, ellos desde la vereda donde buscan beneficiar a las grandes empresas y nosotros, por supuesto, en la vereda de la defensa de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores. Ese diálogo social a partir de matrices de análisis tan distintos hace que los resultados sean dificultosos. Espero que en espacios más institucionales como el Consejo Superior Laboral podamos desarrollar alguna conversación que ponga al centro los problemas del trabajo, como la capacitación, el desempleo, los desafíos productivos, los cambios tecnológicos, el empleo femenino que está muy determinado por situaciones como la actividad de cuidados. Espero que podamos hablar de temas y problemas estructurales del trabajo donde se pongan sobre la mesa nuestras propuestas y, eventualmente, llegar a acuerdos que mejoran la calidad de vida de trabajadoras y trabajadores.
¿Cómo está la convocatoria para este Primero de Mayo, en Santiago y a nivel nacional?
Hay un ánimo de la gente, de los trabajadores, por movilizarse. Por cierto, hay un temor ante la incertidumbre con las medidas que plantea el gobierno, pero creo que hay un ánimo propicio para salir a marchar este viernes, para salir a las calles y mostrar un contrapeso a un gobierno que plantea un retroceso profundo en materia de derechos sociales. Este Primero de Mayo vamos a tener más de 26 puntos de manifestación nacional, y en Santiago en particular esperamos una gran convocatoria desde la calle Lord Cochrane con Alameda hasta el GAM (Centro Cultural Gabriela Mistral), me parece que será una expresión de masas importante, una expresión de diversidad. Hemos hecho un trabajo previo de convocatoria con los estudiantes universitarios, con la CONFECH (Confederación de Estudiantes de Chile), con las distintas organizaciones de pobladores, de gente que lucha por una vivienda digna. Creo que este viernes se va a expresar una diversidad de organizaciones que ponen al trabajo en el centro de las necesidades y de derechos, que tienen distintas reivindicaciones y esperamos que no sólo sea un espacio de denuncia, de diagnóstico, sino que mostremos un camino de esperanza para organizarnos y enfrentar esta agenda antipopular y de crueldad que impulsa el gobierno de José Antonio Kast.
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