HOY ES EL NATALICIO 208 DE KARL MARX: UN PENSADOR CLAVE DE LA HISTORIA

Por: Víctor Osorio. Periodista.

Crónica Digital5 mayo, 2026

“Nada humano me es ajeno”, frase del dramaturgo romano Publio Terencio Africano, que Marx consideraba su favorita.

El pensador y revolucionario Karl Marx nació hace 208 años en Tréveris, Alemania, dejando un legado teórico que transformó el mundo y contribuyó decisivamente a su redefinición.  Sin duda, fue una de las figuras más influyentes en la historia del pensamiento occidental. Más allá de las controversias que su obra suele despertar, su legado intelectual ha dejado una huella profunda en el modo en el que comprendemos la sociedad, la economía y la historia.

Recordar a Karl Marx en su natalicio es reconocer a un intelectual que, con pluma incisiva y vasta erudición, dedicó su vida a intentar descifrar los mecanismos de la historia con un objetivo último: la emancipación del ser humano. Su invitación a pensar la realidad con rigor y compromiso social permanece como un desafío abierto para el siglo XXI.

El trovador Silvio Rodríguez incluyó una bella alusión en su canción “Mujeres”, en que habla de “la melena invencible de aquel alemán”, como un símbolo de la fuerza de sus ideas que, a pesar del paso del tiempo, permanecen en pie como herramienta de análisis.

El legado de su pensamiento

Marx fue uno de los primeros en proponer que la sociedad no es un conjunto de individuos aislados, sino un sistema complejo de relaciones sociales. Así, su enfoque en cómo las estructuras económicas y sociales influyen en la cultura, la política y las leyes sentó las bases de la sociología científica. Nos enseñó a mirar debajo de la superficie para entender las dinámicas de poder que moldean la realidad cotidiana.

En el núcleo de su obra late una profunda preocupación por la condición humana. Marx analizó cómo el trabajo, que debería ser una actividad creativa y de autorrealización, puede convertirse en una carga alienante bajo condiciones de explotación. Por ejemplo, su defensa de la reducción de la jornada laboral y del logro de mejores condiciones de vida para la clase trabajadora fue un motor intelectual para muchas de las conquistas sociales de las que hoy gozamos, como el fin del trabajo infantil y la protección del bienestar de los trabajadores.

Marx no solo buscó interpretar el mundo, sino transformarlo. Su método de análisis invitó a las generaciones posteriores a cuestionar el statu quo y a no aceptar las injusticias sociales como algo natural o inevitable. Esa chispa de pensamiento crítico sigue siendo esencial para cualquier sociedad que busque perfeccionarse.

Resulta sorprendente leer hoy sus análisis sobre la expansión del mercado mundial. Marx previó con lucidez asombrosa la interconexión global de la economía, la rápida innovación tecnológica y cómo las crisis financieras pueden afectar a todo el planeta. Su capacidad para identificar las contradicciones internas del sistema económico sigue siendo una referencia necesaria para los economistas contemporáneos que buscan mitigar la desigualdad.

Una portada de la prestigiosa revista alemana “Der Spiegel” a finales de 2022 planteó la pregunta “¿Tenía razón Marx después de todo?”. La publicación sugería que el capitalismo está fallando debido a sus crisis globales y el colapso climático. Señaló que la búsqueda constante de beneficios y crecimiento ha generado inestabilidad, impulsando la necesidad de reformas y un mayor control estatal.

Indica que el temor de una catástrofe es compartido por las élites. El artículo cita a Ray Dalio, gestor de fondos de cobertura con una fortuna de 22.000 millones de dólares, quien opinó que “el capitalismo necesita con urgencia una reforma fundamental. De lo contrario, perecerá, y con razón”. Goldman Sachs y Bosch figuran entre los gigantes corporativos que cuestionan la resiliencia del mercado ante la inminente catástrofe. Señala: “Dice mucho del estado actual del mundo cuando supercapitalistas consagrados de repente suenan como admiradores de Karl Marx”.

La mayor parte del reportaje es una crítica despiadada del capitalismo (actual): asesino del clima, la naturaleza, la vida; preocupado solo por el consumo, los beneficios, el crecimiento; únicamente el 10 % de la población participa del bienestar económico que se le atribuye; el mercado no es la solución, al contrario; el viejo orden económico es caduco, destructivo. Marx ya pronosticó hace 150 años los peligros del capitalismo para el planeta.

La influencia en el mundo

La influencia de Karl Marx en la configuración del estado del mundo moderno es tan vasta que, a menudo, disfrutamos de sus legados sin ser plenamente conscientes de su origen intelectual. Su análisis no solamente se quedó en los libros, sino que sirvió de combustible para movimientos sociales y políticos que transformaron profundamente la relación entre el Estado, el capital y los ciudadanos.

Aunque Marx abogaba por una transformación radical de la sociedad, su incisiva crítica al capitalismo desenfrenado del siglo XIX obligó a las sociedades a reformarse. La idea de que el Estado debe intervenir para garantizar una red de seguridad social (es decir, salud pública, pensiones, educación gratuita) nació, en gran medida, como una respuesta institucional a las tensiones de clase que Marx describió. Muchos de los derechos que hoy se consideran básicos e indispensables son herederos directos de este diálogo histórico.

Antes de la difusión de las ideas de Marx, las jornadas de 14 o 16 horas, el trabajo infantil y la ausencia total de seguridad eran la norma. El concepto de la conciencia social y de clase permitió que los trabajadores se organizaran en sindicatos con una base teórica sólida. A partir de ello se abrió paso a la jornada de ocho horas y a la seguridad social, imponiendo la noción de que el trabajador no es una “pieza de recambio”, sino un ser humano con derecho a una vida digna, así como a la protección ante la vejez o la enfermedad.

En el “Manifiesto Comunista”, Marx y Engels incluyeron la “educación pública y gratuita para todos los niños” y la “abolición del trabajo infantil en las fábricas” como medidas esenciales. En su época, la educación era un privilegio de casta; hoy, la idea de que el Estado debe ser responsable de la formación de sus ciudadanos es un consenso global casi indiscutible, con la sola excepción de los extremistas de derecha. A diferencia de quienes han hecho del capital una religión, los países considerados desarrollados suelen ser los que tomaron el camino de garantizar derechos sociales.

Marx cambió la forma en la que escribimos y entendemos la historia. Antes de él, la historia se contaba como una sucesión de actos de “grandes hombres” (reyes y generales). Gracias a su legado, hoy analizamos los fenómenos sociales (como el racismo o el cambio climático) entendiendo que existen relaciones sociales y de poder que los sostienen.

La sociedad contemporánea es, en muchos aspectos, una respuesta a las preguntas que Marx planteó. Su mayor influencia positiva ha sido la humanización del sistema económico y social, recordándonos constantemente que la economía debe estar al servicio de la vida, y no al revés.

El Apóstol de la Independencia de Cuba, José Martí, escribió una crónica tras la muerte de Marx en 1883. En ese momento, Martí vivía en Nueva York y trabajaba como corresponsal. El texto se titula “Honores a Karl Marx, que ha muerto”. El fragmento más significativo de ese homenaje dice así: “Karl Marx ha muerto. Como se puso del lado de los débiles, merece honor”.

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