Por José Campusano Alarcón. - Crónica Digital 14 mayo, 2026
Así como el inquilino de La Moneda ama la PGU, yo también quisiera amar la Curva de Laffer.
Esta curva es elegante, simple y tiene una lógica aplastante, si el impuesto es 0%, recaudas cero. Si es 100%, la gente deja de trabajar y también recaudas cero. En algún punto intermedio hay una tasa mágica que maximiza lo que entra a la caja fiscal.
La discusión seria, sin embargo, no es si la Curva de Laffer existe o no. Pocos economistas negarían que impuestos excesivamente altos pueden desincentivar inversión, consumo o formalización. La pregunta relevante es otra: si Chile realmente se encuentra por sobre ese umbral teórico y si las rebajas propuestas generarían mayor actividad económica suficiente como para compensar la pérdida inicial de recaudación. Ahí es donde el debate deja de ser matemático y se vuelve profundamente político y empírico.
Hasta ahí, casi me convencen. Claro que el problema es cuando alguien usa ese dibujito de servilleta para justificar una reforma tributaria completa en medio de una supuesta “emergencia nacional”. Porque el debate real no es si los impuestos debieran ser más bajos. El debate es quién los paga realmente en Chile hoy.
La mochila del IVA. Por qué pagas lo mismo que un millonario?
Partamos por lo básico. Chile tiene el porcentaje más alto de recaudación por IVA de toda la OCDE, que es un 41,2% del total de impuestos. En simple, casi la mitad de lo que el Estado recauda viene de un impuesto que pagas tú, yo y el dueño de la cadena de supermercados por igual, cada vez que compramos algo.
El problema es que no somos iguales. Para los 5 deciles más pobres del país, la tasa efectiva de impuestos (sumando IVA y Renta) es del 16%. Para los deciles 6 al 9, baja hasta el 14%. Y solo el 1% más rico supera el 16%, acercándose a un magro 20%.
Diversas estimaciones basadas en metodologías del World Inequality Database (WID) y estudios sobre concentración del ingreso sugieren que, considerando mecanismos de diferimiento, utilidades retenidas y estructuras societarias, los segmentos más ricos pueden terminar enfrentando tasas efectivas sorprendentemente bajas en relación con sus ingresos reales. Más allá de la cifra exacta —que varía según metodología— el fenómeno relevante es otro: la progresividad efectiva del sistema chileno se debilita considerablemente en la cúspide de la distribución. Llegando a, según algunas fuentes, que el 0,01% más rico de Chile tributa a una tasa efectiva que se sitúa entre el 11% y el 12%, la más baja de todo el espectro. Da igual si es 11% o 12%: la élite económica paga proporcionalmente menos que tú.
El resultado práctico del diseño de este sistema tributario ha sido consolidar una estructura tributaria donde el peso relativo del financiamiento estatal descansa fuertemente sobre el consumo masivo. Y como los hogares de menores ingresos destinan proporcionalmente mucho más de su presupuesto al consumo inmediato, la carga efectiva del IVA termina siendo considerablemente más pesada para ellos que para los sectores de mayores ingresos.
El IVA es brutalmente regresivo. El impuesto pagado representa una fracción mucho más alta del ingreso disponible en los hogares de menores ingresos. Cuando se te va el 19% de cada compra en IVA, no te sobra para ahorrar, invertir o planificar. Simplemente llegas con lo justo a fin de mes.
Dónde están las brechas? Evasión de cuello y corbata
Acá viene la parte que la Curva de Laffer no te muestra. Según el último estudio del Servicio de Impuestos Internos (SII) publicado en abril de 2025, las brechas de cumplimiento tributario en Chile son las siguientes: el IVA tiene una evasión promedio del 18,9%. El impuesto de Primera Categoría (empresas), la evaden un 46,4%. Y el impuesto a las Rentas Personales, un 45,3%.
En simple, el impuesto que pagas cada vez que compras pan tiene una evasión que, aunque existe, es acotada. Porque la fiscalización sobre los consumos es implacable y además porque el contribuyente común (o sea nosotros) no tenemos ejércitos de abogados para diseñar estrategias. En cambio, los impuestos que pagan las empresas y las personas de altos ingresos tienen una evasión que casi llega a la mitad.
Las distintas estimaciones sobre evasión y elusión tributaria varían según metodología, período y tipo de impuesto analizado. Sin embargo, tanto estudios académicos como cifras oficiales del SII coinciden en un punto central, donde las mayores brechas de cumplimiento se concentran en impuestos asociados a rentas empresariales y altos ingresos, mientras que los impuestos al consumo presentan niveles comparativamente menores de evasión.
La pillería se enseña en la universidad
Aquí conviene distinguir conceptos que muchas veces se mezclan en el debate público. La evasión tributaria es ilegal. En cambio, la planificación tributaria, a través de leyes elaboradas entre el Congreso Nacional y el Poder Ejecutivo, la hacen legítima dentro del marco normativo. Entre ambos extremos existe una zona gris: mecanismos de elusión agresiva que, aunque formalmente legales, buscan vulnerar el espíritu de la ley mediante estructuras complejas, vacíos regulatorios o arbitrajes difíciles de fiscalizar. Buena parte del debate moderno sobre justicia tributaria ocurre precisamente en esa frontera.
Y aquí llegamos a uno de los puntos más delicados. La elusión y la evasión no son simplemente conductas individuales de algunos “pillos”. Son una sofisticada industria donde la frontera entre lo legal y lo ilegal se desdibuja a propósito.
Las grandes universidades chilenas —especialmente aquellas vinculadas históricamente a la formación de élites empresariales, jurídicas y financieras— ofrecen numerosos programas de especialización en planificación tributaria, tributación corporativa y reorganización empresarial. Eso, por sí mismo, no constituye un problema: toda economía moderna requiere expertos tributarios. La discusión aparece cuando parte importante de ese conocimiento termina orientándose hacia mecanismos de minimización agresiva de impuestos, aprovechamiento de vacíos legales o estructuras difíciles de fiscalizar. El problema no es estudiar tributación. El problema es cuando la sofisticación técnica se convierte en una herramienta sistemática para debilitar la progresividad efectiva del sistema.
La investigación de Jorge Atria en CIPER revela algo aún más profundo, en el imaginario de la élite chilena convive una valoración positiva de la “astucia tributaria”, “la pillería” y el “saber hacer la pasada” al momento de pagar impuestos acordes a sus ingresos. Es decir, no es solo que existan las herramientas legales para minimizar impuestos; es que socialmente, en ciertos círculos, hacerlo es visto como una habilidad deseable.
Esta cultura de la elusión convive con una convicción que la misma investigación deja en evidencia: la élite chilena se declara respetuosa de la ley “porque no es Argentina ni Brasil”. Pero la seguidilla de escándalos tributarios —empresas zombis de Piñera, Délano y Luksic; Grupo Penta; financiamiento ilegal de la política— hace trizas esa imagen.
Y aquí la conexión con el lobby: los mismos que se forman en esas universidades son los que después integran los directorios de grandes empresas, los estudios de abogados que diseñan las estructuras tributarias agresivas, y los equipos de lobby que desfilan por los pasillos del Congreso cuando se discute una reforma. No es casualidad que las leyes tributarias chilenas estén llenas de forados. Es el resultado de un ecosistema donde quien redacta, quien presiona y quien se beneficia pertenecen al mismo círculo.
La trampa más elegante del debate (y por qué funciona al revés)
Y justo aquí se tiende la trampa más elegante de este debate. Alguien podría decirte, con tono razonable: “Precisamente porque hay tanta evasión y elusión, debemos bajar los impuestos. Si la tasa es más baja, el incentivo a evadir disminuye. La Curva de Laffer nos enseña que una menor tasa puede ampliar la base tributaria y aumentar la recaudación”. Suena impecable. Pero tiene una falla de fábrica, y se llama IVA.
Mira los datos con frialdad. El IVA tiene una tasa del 19% y su evasión ronda el 18,9%. El impuesto corporativo tiene una tasa similar y su evasión supera el 46%. Si el problema fuera realmente la tasa, uno esperaría que el IVA tuviera una evasión gigantesca —porque 19% es mucha plata para cualquier bolsillo—. Pero no la tiene. ¿Por qué? Porque quien paga el IVA no puede esconder la compra, no tiene un magíster en planificación tributaria y no tienen estructuras societarias complejas, vacíos legales o mecanismos difíciles de fiscalizar. En cambio, quien paga el impuesto corporativo sí tiene todo eso.
Lo que explica la evasión no es la tasa, es la capacidad de evadir. Bajar impuestos sin cerrar los forados legales que se enseñan en los diplomados de la élite es como vender la radio porque escuchaste una mala noticia. La mala noticia sigue ahí, solo que ahora sin radio. Y lo más irónico, al bajar la tasa como respuesta a la evasión, conviertes al infractor en el arquitecto de la política tributaria. Es como si, ante una epidemia de robos en el supermercado, la solución fuera bajar el precio de todos los productos para que los ladrones encuentren más conveniente pasar a pagar por caja.
Esa es la trampa. La Curva de Laffer no está mal como concepto. Lo que está mal es usarla como un escudo técnico para rendirse ante la evasión de los poderosos, en lugar de enfrentarla con fiscalización, transparencia y cierre de resquicios. Porque una cosa es reconocer que los impuestos muy altos pueden desincentivar la actividad económica, y otra muy distinta es aceptar que el sistema tributario debe adaptarse a la capacidad de lobby y a la astucia legal de unos pocos.
Cuando la emergencia es el envoltorio
Con todo esto en mente, volvamos al paquete de “reconstrucción” del gobierno de Kast. Imagina que se te quema la cocina. Llega un técnico y te dice, “mire, para arreglar el incendio, vamos a aprovechar de cambiarle todas las ventanas de la casa, demoler la biblioteca y de paso vendemos su bicicleta para financiar al menos una parte de los costos del arreglo”.
La megareforma incluye medidas que no tienen nada que ver con los incendios. Quieren congelar la gratuidad universitaria por cuatro años, flexibilizar los permisos ambientales, etc. Pero además, el plan de rebajas impositivas se monta sobre un sistema que ya es regresivo, donde el 79,1% del ahorro fiscal va al 1% más rico. Es decir, se profundiza la estructura que hace que el 0,01% pague menos tasa que tú.
Y para rematarla, el gobierno presentó su plan y el Consejo Fiscal Autónomo dijo, por unanimidad que, si no se incorporan nuevas fuentes de financiamiento, el proyecto genera un impacto fiscal neto negativo entre 2026 y 2031. Traducción: el crecimiento no va a pagar la fiesta. La fiesta la pagamos todos, con menos plata para salud, educación o lo que se te ocurra.
Finalmente, la Curva de Laffer puede ser una herramienta útil para pensar ciertos límites de la tributación. El problema aparece cuando una hipótesis teórica se transforma en argumento automático para reducir impuestos en un sistema donde las mayores brechas de cumplimiento, capacidad de lobby y ventajas de sofisticación jurídica ya se concentran en la parte alta de la estructura económica.
En ese contexto, el debate deja de tratar únicamente sobre eficiencia económica y pasa a involucrar una pregunta política mucho más profunda, quién financia realmente el Estado y bajo qué criterios de legitimidad social.
La Curva de Laffer puede ser una herramienta útil para pensar ciertos límites de la tributación. El problema aparece cuando una hipótesis teórica se transforma en argumento automático para reducir impuestos en un sistema donde las mayores brechas de cumplimiento, capacidad de lobby y ventajas de sofisticación jurídica ya se concentran en la parte alta de la estructura económica. En ese contexto, el debate deja de tratar únicamente sobre eficiencia económica y pasa a involucrar una pregunta política mucho más profunda: quién financia realmente el Estado y bajo qué criterios de legitimidad social.
Fuentes utilizadas en este artículo:
Artículo original que motivó el debate
Robledo, P. (2026). La Curva de Laffer y el paquete de reconstrucción. Fintualist. https://fintualist.com/chile/educacion-financiera/la-curva-de-laffer-y-el-paquete-de-reconstruccion/
Regresividad del IVA y estructura tributaria chilena
CIPER Chile. (2024, 22 de octubre). El Impuesto a la Renta en Chile y la OCDE: las tendencias.https://www.ciperchile.cl/2024/10/22/el-impuesto-a-la-renta-en-chile-y-la-ocde-las-tendencias/
Diario Financiero. (2023). Ampliar la base tributaria es profundizar la regresividad del sistema.https://www.df.cl/ampliar-la-base-tributaria-es-profundizar-la-regresividad-del-sistema
Brechas de cumplimiento tributario (evasión y elusión)
Servicio de Impuestos Internos. (2025, 17 de abril). SII presenta versión revisada de estudio de brechas de cumplimiento tributario en IVA y en el Impuesto a la Renta.https://www.sii.cl/noticias/2025/170425noti01aav.htm
Cultura de elusión en la élite chilena
Atria, J. (2019, 25 de marzo). Retrato de la élite que elude impuestos y se declara respetuosa de la ley.CIPER Chile. https://www.ciperchile.cl/2019/03/25/retrato-de-la-elite-que-elude-impuestos-y-se-declara-respetuosa-de-la-ley/
Programas de planificación tributaria en universidades de élite
Pontificia Universidad Católica de Chile. (s.f.). Diplomado en Análisis y Planificación Tributaria.https://educacioncontinua.uc.cl/programas/diplomado-en-analisis-y-planificacion-tributaria/
Universidad de los Andes. (s.f.). Diplomado en Tributación Corporativa General.https://postgrados.uandes.cl/diplomado-en-tributacion-corporativa-general/
Concentración del beneficio fiscal en el 1% más rico
Cademartori, J. J. (2026). Rebaja tributaria y crecimiento económico: el proyecto gubernamental.Le Monde Diplomatique (ediciónchilena).
Dictamen del Consejo Fiscal Autónomo
El País Chile. (2026, 9 de mayo). Trampa fiscal.https://elpais.com/chile/2026-05-09/trampa-fiscal.html
Tasa efectiva del 0,01% más rico
La cifra del 12% proviene de estimaciones basadas en metodologías delWorld Inequality Database (WID) y de la CEPAL. Para una consulta directa, se recomienda revisar los datos de desigualdad en Chile en https://wid.world/es/pais/chile/.
José Campusano Alarcón Ingeniero Civil en Minas - Analista internacional. Vicepresidente de la Comisión Nacional de Derechos Juveniles (CODEJU) en dictadura.
Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital
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