Por: Víctor Osorio. Periodista.
Crónica Digital. 13 julio, 2026
Hace 90 años se inició un conflicto clave de la historia contemporánea: la “Guerra Civil de España”. Luego del triunfo del Frente Popular. a comienzos de 1936, se fue profundizando la violencia de los fascistas de la Falange en contra de la izquierda republicana, en una espiral de atentados que dejaron decenas de muertos, mientras la prensa de la extrema derecha incitaba a la rebelión frente al “desorden” que atribuía al “gobierno tiránico”. Todo ello llegó a su principal expresión en julio.
En la noche del domingo 12 de julio, los falangistas asesinaron en Madrid al teniente de la Guardia de Asalto e instructor de las milicias socialistas José del Castillo Sáenz de Tejada. Como represalia, los compañeros policías de Castillo secuestraron en su propio domicilio y mataron en la madrugada del día siguiente a José Calvo Sotelo, el líder de las fuerzas que pretendían la instauración de una monarquía autoritaria y corporativista.
Fue la excusa para acelerar la puesta en marcha del golpe militar que los fascistas habían planificado desde comienzos de julio, provocando al alzamiento entre el 17 y 20 de julio, en el que lograron dominar un tercio del territorio español. Poco después se formó una “Junta de Defensa Nacional”, y comenzaron a recibir apoyo militar de la dictadura fascista de Benito Mussolini en Italia. Más tarde llegaría respaldo de Adolfo Hitler y el nacional socialismo de Alemania.
Lo cierto es que en julio de 1936 la intentona de derrocar de un golpe a la República había fracasado, pero los sublevados controlaban parte del territorio de España. La Guerra Civil Española, que se extendería durante tres largos años, acababa de empezar. Su desenlace es conocido: la instauración de la dictadura de Francisco Franco, que se extendió por casi 40 años.
LA SOLIDARIDAD DE LOS POETAS CHILENOS
Una gran parte del mundo intelectual y científico chileno manifestó su compromiso y lealtad con la causa de la República y su condena al ingreso del fascismo a España. Una de las muestras de solidaridad fue la publicación del libro “Madre España”, publicado en enero de 1937, en que algunos de los más emblemáticos poetas nacionales reunieron sus creaciones, como Vicente Huidobro, Pablo de Rokha y Pablo Neruda, tres de los más grandes creadores de la historia de Chile. Junto a ellos, Blanca Luz Brum, Rosamel del Valle, Eduardo Anguita, Julio Barrenechea, Juvencio Valle y Braulio Arenas.
La obra se dedicó a Federico García Lorca, “el poeta asesinado en Granada por los fascistas”.
En el trabajo hicieron sus aportes Winétt de Rokha y Claudio de Rokha, la esposa e hijo de Pablo.
“Canción a los leales muertos” es considerado uno de los poemas emblemáticos de Winétt de Rokha, aproximándose a la situación de España con una elegía humanista y sensible. Es un homenaje a los milicianos republicanos que sacrificaron sus vidas, usando una imaginería cargada de amor. Winétt logra desplegar su identidad de mujer frente al dolor de la pérdida, buscando la trascendencia. La muerte es vista como un sueño para los “huesos vibrantes de padres que amaron madres mártires”.
El poema eleva a los caídos a una dimensión mítica. Los describe como “montaña de hierro y oro”, dotándolos de una solidez que perdura más allá del tiempo. La naturaleza, a través de “soles y sombras copiosas” y las “estrellas de la lluvia”, se convierte en la guardiana de sus “memorias dormidas”. Winétt opta por una lírica de la compasión y la belleza que no sacrifica la convicción antifascista. Es, en esencia, un canto a la dignidad humana. El poema no solo llora a los muertos, sino que los consagra, convirtiendo el horror en “sublimidad” que los devuelve a la vida a través de la memoria.
Carlos de Rokha dedica su poema a Paulina Ódena García, conocida como Lina Ódena, una joven de 25 años, comunista y republicaba, que se quitó la vida en septiembre de 1936 al verse acorralada por los fascistas en los primeros combates de la Guerra Civil Española.
Carlos formula un homenaje desde una poética del “surrealismo visionario” y la intensidad metafórica, aproximándose a la heroína como imagen mítica, convirtiéndola en presencia casi espectral. En sus versos, la figura de la joven no es solo una combatiente, es un símbolo telúrico. En “Lina Odena”, el lenguaje es pictórico y trágico; usa imágenes de una belleza doliente que buscan capturar el sentido de su sacrificio, elevándola a dimensión arquetípica: la mujer joven que entrega su vida por un ideal. Así, transmite una suerte de “tristeza cósmica”, una mirada introspectiva sobre el horror del fascismo. Hay una búsqueda en la textura de sus palabras de elevar la figura de Ódena con imágenes de una contundencia casi plástica, formando una imagen de resistencia que es fragilidad y combate.
En memoria de ese hito poético del compromiso internacionalista chileno, reproducimos sus poemas, expresiones contundentes de solidaridad con la lucha de los republicanos de España en defensa de la democracia y el socialismo, y en contra del fascismo.
Winétt de Rokha
Canción a los leales muertos
DULCEMENTE, en lechos ardorosos
yacen vueltos palomas y puñados de uva,
vino de edad y besos de mujeres.
Son los héroes de España
los hombres, los más hombres,
todos montaña de oro y hierro entre lagunas,
cara al cielo sonriendo, mecidos por la sublimidad,
huesos vibrantes de padres que amaron madres mártires.
Correrán soles y sombras copiosas por sus cabellos,
Y las estrellas de la lluvia aumentarán sus memorias dormidas.
Puños cerrados arriba,
por la flor española, mujeres de la tierra
con vuestras canastas de lágrimas.
Carlos de Rokha
Lina Odena
EN FUSIL glorioso, ¡oh abrir de manos!
¡Cómo crear el cielo dispuesto por ti!
El viento como tu ojo y una sangre de fruta.
Qué alta detrás de la muerte
En un río de árbol y otra hoja
La manzana que es tuya, sino de ventana.
Adelantar el pájaro, un puñal
Qué gran cabello, sí cañón
Que flor te advierte tu boca.
Y además que muro
O bien el ángel con su sí.
Digamos la huella ciertamente. La libélula
Digamos tus ojos sobre la arena.
El brillo del aire y el profundo surco.
Digamos el mar de tu árbol de peces
El vestido de sombra con la pluma.
Disipador del humo en una nave.
Durazno de niño azul y la niña amapola.
Tu morías de abejas y de espejos de nieve.
Víctor Osorio.
Santiago, 13 de julio de 2026.
Crónica Digital.
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