LOS TESTIMONIOS QUE SEPULTARON INTENTO DE HUIR DE LA JUSTICIA DE UNO DE LOS QUE ASESINARON A VÍCTOR JARA

Crónica Digital27 julio, 2026

Nelson Haase comentaba a sus colegas de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) que había tomado parte en los apremios físicos a cantautor Víctor Jara en el entonces Estadio Chile, “jactándose incluso de haberle golpeado las manos”. Este fue uno de los testimonios que permitió que la Corte Suprema en 2023 confirmara su condena a un total de 25 años y dos días de presidio por su responsabilidad como autor de los homicidios y los secuestros del popular cantautor chileno y el x director del Servicio de Prisiones Littré Quiroga.

Nelson Edgardo Haase Mazzei se dio a la fuga luego de la resolución judicial. Sin embargo, este sábado fue detenido por la Policía de Investigaciones, cuando se encontraba oculto en una parcela del sector rural de la comuna de Puyehue, en la Región de Los Lagos. No era, sin embargo, su primer de intento de eludir la acción de la justicia.

A lo largo de la causa de Fuero Rol N° 16.379–2005, para investigar los casos, Nelson Hasse intentó por todos los medios sostener que no había estado en el Estadio Chile durante los días posteriores al golpe de Estado, donde fueron recluidos Littré Quiroga, tras presentarse voluntariamente a las autoridades, y Víctor Jara, luego de ser detenido por las tropas en la Universidad Técnica del Estado (UTE), junto con los miembros de la comunidad de esa institución de educación superior.

Pretendió asegurar que nunca se había movido desde el Regimiento de Tejas Verdes, al cual estaba destinado y por esos días al mando de Manuel Contreras Sepúlveda, que más tarde fue director de la DINA. Sin embargo, en la investigación judicial surgieron testimonios de exmilitares que se desempeñaron junto a Haase en ese recinto y que declararon no haberlo visto después del Golpe de Estado.

Sin embargo, los testimonios más devastadores procedieron de un ex conscripto y de un exagente de los servicios de inteligencia de la dictadura, que no solamente confirmaron la presencia de Haase en el Estadio Chile, sino que entregaron detalles de lo que allí ocurrió. Crónica Digital comparte sus dichos, los cuales constan en el expediente de la investigación judicial.

UN CONSCRIPTO EN 1973

A foja 4209, con declaraciones policiales y a foja 4435, con su testimonio ante el Tribunal, constan lo señalado por Carlos Espinoza Pereira, quien dijo que en 1973 realizó su Servicio Militar destinado en la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes, donde fue encuadrado en la Segunda Compañía, conformada por noventa soldados, dividida en tres Secciones, las cuales se componían de treinta hombres, quedando Espinoza en la Segunda Sección.

Detalló que un Batallón formado por dos Compañías fue enviado hasta Santiago el 11 de septiembre, al mando del Mayor Rodríguez Fainet y el Teniente Haase, “llegando a los Arsenales de Guerra, y luego a las calles aledañas al sector del Palacio de La Moneda”. Indicó que el 12 de septiembre fueron trasladados al Estadio Chile “para recibir a los detenidos que iban llegando masivamente”. En ese lugar, declaró, vio a otros dos Oficiales del Regimiento Blindados, cuyas identidades ignoraba.

Expresó que en el Estadio Chile estuvo una semana, que los detenidos eran principalmente mantenidos en la cancha del recinto, que se enteró, por comentarios del personal militar, que entre los prisioneros se encontraba Víctor Jara, y que, en el sector de los camarines, en el subsuelo, habían más personas detenidas.

Al querer bajar en una oportunidad, le fue advertido por otro soldado que no lo hiciera, ya que “recién habían matado a alguien y había tenido que limpiar”. Señaló que en el recinto igualmente se practicaban interrogatorios en una oficina a cargo de un Mayor de Ejército, que decidía si los presos eran mantenidos en la cancha o llevados al sector de los camarines.

Añadió, que entre las personas de origen extranjero, había dos de nacionalidad mexicana en muy malas condiciones físicas. Un oficial de Ejército le dijo que los custodiara ya que iban a “dar un paseo”, precisando que era la expresión usada para referir que serían fusilados, y que las ejecuciones se realizaban en la calle Bascuñán Guerrero, a un costado del recinto, donde había una ametralladora instalada. Espinoza fue testigo que fueron sacados por dos uniformados, escuchando una ráfaga.

Describió al Oficial como quien había colisionado su tanque con las puertas del Ministerio de Defensa para el “tancazo”. Se refería a Edwin Dimter, hoy también condenado por las muertes de Jara y Quiroga.

UN EX AGENTE DE LA DINA

Patricio Roa Caballero, a foja 7568, relató que se retiró voluntariamente del Ejército en 1972 con el grado de Teniente. Sin embargo, a fines de 1974 lo fueron a buscar de la institución y se reintegró, prestando servicios en la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), integrando la Brigada Ongolmo, a la cual llegó el ahora capitán Nelson Haase Mazzei, cuyo nombre operativo, dijo, era “Ricardo Meyer”. Señaló que tenía “un carácter déspota y autoritario”, y que fue nombrado segundo  comandante de Brigada Ongolmo.

Señaló que Nelson Haase “dejaba en evidencia su odio profundo hacía las personas que no pensaban como él”, siendo testigo de que en algunos eventos de aniversario o reuniones sociales, “comentaba haber tomado parte en los apremios físicos sobre la persona del cantautor Víctor Jara, jactándose incluso de haberle golpeado las manos y haberle arrojado una guitarra”, pidiéndole que cantara la canción “Venceremos”.

Roa además identificó a Haase en un set fotográfico, en una diligencias practicadas en la investigación judicial.

Patricio Roa Caballero es un personaje conocido en los tribunales de justicia, por haber sido requerido en otras causas por violaciones a los derechos humanos por su participación en la DINA. Cuando este organismo fue reemplazo por la Central Nacional de Informaciones (CNI) en agosto de 1977, continúo desempeñándose en el nuevo aparato de represión.

En las investigaciones por el asesinato del presidente de la ANEF, Tucapel Jiménez, indicó que fue empleado civil de la DINA y posteriormente de la CNI. Al momento del crimen del líder gremial, señaló, se desempeñaba en el Cuartel Borgoño, donde funcionaba la División Antisubversiva de la Central. Precisó que, al mando de Álvaro Corbalán Castilla, que hoy está en prisión condenado a largas penas por su participación en numerosos casos de violación a los derechos humanos. En el organismo, Roa dijo que entonces “efectuaba trabajos de información e infiltración del Partido Comunista”.

Santiago, 26 de julio de 2026.

Crónica Digital.

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