VÍCTOR JARA Y LITTRE QUIROGA: DOS CAMINOS, UNA MISMA VOCACIÓN HUMANISTA

                                                Porque “El aparecido” resuena hoy en tu conciencia

Crónica Digital 15 septiembre, 2026

Hoy nos convoca un deber imperecedero: la memoria. A más de medio siglo del sangriento Golpe de Estado de septiembre de 1973, es menester rendir tributo a dos personalidades cuyas trayectorias encarnaron con notable profundidad el compromiso social chileno y cuyos nombres quedaron trágicamente entrelazados para siempre en la historia del país: Víctor Jara Martínez y Littre Quiroga Carvajal.

Aunque provenían de ámbitos distintos –el arte y el derecho público–, a ambos los unió el mismo ideal de justicia social y la convicción de poner sus talentos al servicio del pueblo.

El canto de la tierra y del pueblo

Víctor no fue solo un cantautor inolvidable. Fue un director de teatro, investigador de las tradiciones populares y una de las mentes más brillantes del movimiento de la Nueva Canción Chilena. En sus manos, la guitarra dejó de ser simple instrumento para convertirse en un martillo de verdad y una caricia de esperanza. Con la sensibilidad de quien conoce la tierra y el trabajo, le cantó al obrero, al campesino y al estudiante. Canciones tales como “El derecho de vivir en paz”, “Te recuerdo Amanda”, “Plegaria a un labrador” y “El Aparecido”, quebraron las barreras de las fronteras para convertirse en patrimonio lírico del mundo entero.

Fue detenido el 12 de septiembre de 1973, cuando las tropas golpistas tomaron por asalto la Universidad Técnica del Estado (UTE), donde concurrió junto a la comunidad universitaria el día del Golpe de Estado. Ese día el Presidente Salvador Allende propondría al país una salida democrática a la crisis que agobiaba el país producto de la violenta embestida de los poderosos de siempre.

La ética del servicio público

Con apenas 33 años al momento de su asesinato, el abogado Littre Quiroga ejercía como Director Nacional de Prisiones en el Gobierno de Salvador Allende. Su figura representa el valor de la institucionalidad democrática, la excelencia profesional y la empatía. Quiroga trabajó firmemente por la modernización del sistema penitenciario y por el trato digno hacia las personas privadas de libertad, entendiendo el servicio público no como un ejercicio de poder, sino como una trinchera para defender los derechos fundamentales.

El 11 de septiembre de 1973, suspendió una licencia médica domiciliaria para ir a su oficina de la Dirección General de Prisiones. Luego de enviar a la mayoría de los funcionarios a sus hogares, se comunicó con altas autoridades militares para que se determinase su situación y la de su servicio. La noche de ese día se entregó sin resistencia, voluntariamente. Tenía la certeza de que su conducta había sido intachable y pensaba que no tenía nada que temer.

El calvario en el Estadio Chile

Tras el golpe de Estado del 11 de septiembre, la dictadura militar transformó los recintos deportivos en centros de detención y tortura. En las penumbras del Estadio Chile –recinto que hoy ostenta con justicia el nombre del cantautor–, Víctor y Littre sufrieron tormentos inconcebibles. Sus verdugos intentaron quebrar sus cuerpos y sus conciencias. En el caso de Víctor Jara, pretendían silenciar la voz que convocaba a las multitudes.

El 16 de septiembre de 1973, sus cuerpos sin vida fueron hallados en las cercanías del Cementerio Metropolitano, en la actual comuna de Lo Espejo. Quisieron ocultar sus restos, hacerlos desaparecer o reducirlos al silencio. Pero cometieron un error fundamental: no entendieron que los hombres de principios nunca mueren. Su memoria permanece viva hoy, iluminando los caminos de las y los chilenos que sueñan con un futuro de dignidad y justicia. Sus nombres y sus rostros renacen y se multiplican en los muros de los barrios y calles de Chile.

Un compromiso permanente

Rendir homenaje a Víctor Jara y a Littre Quiroga en un nuevo aniversario no es un ejercicio nostálgico ni una simple expresión de duelo. Es una reafirmación del compromiso con la verdad y la justicia.

El camino judicial para condenar a los responsables fue largo y arduo, pero demostró que la impunidad no puede prevalecer sobre la memoria histórica. Hace apenas una semanas, fue detenido el coronel retirado del Ejército Nelson Haase Mazzei, último de los responsables quien permanecía prófugo tras ser condenado por los dos secuestros y asesinatos.

Hoy, la guitarra de Víctor sigue resonando en las marchas, en las salas de clase y en las peñas de todo el planeta, recordando que la poesía es más fuerte que el odio. La figura de Littre permanece firme como un faro para quienes creen en la justicia y la dignidad humana desde la gestión pública.

Que este nuevo aniversario nos encuentre protegiendo los derechos humanos, cultivando la memoria y asegurando que las voces de Víctor y Littre sigan iluminando el presente y el futuro de Chile.

Santiago, 15 de septiembre de 2026.

Crónica Digital.

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