Por: Miguel Garay Martínez - Crónica Digital 10 octubre, 2026
Ante el 7° aniversario del Estallido Social, es de suma relevancia destacar que el 18 de octubre de 2019 fue la movilización política ciudadana más grande que registre la historia. No fue solo un día y un millón de chilenos en la Plaza Dignidad. Fueron meses de movilizaciones, de marchas y asambleas populares diarias con millones de personas, desde el extremo norte al extremo sur, frenadas sólo por el Acuerdo de la clase política “por la paz social y la nueva Constitución” y el comienzo de la pandemia COVID.
Fue la expresión de malestar de un Pueblo cabreado de tantos abusos, que dejó de creer en un sistema político y en una institucionalidad incapaz de satisfacer el bien común, el bienestar general de la población, por privilegiar los intereses y privilegios de una minoría dueña de más del 50% de la riqueza.
NUEVO CARÁCTER DE LA MOVILIZACIÓN SOCIAL
Hoy vuelve a emerger la movilización social con los movimientos feministas, los Estudiantes secundarios y universitarios, los Profesores, los trabajadores de la Salud, los pensionados de las AFP, los que demandan una vivienda digna, los defensores del medio ambiente y de las comunidades amenazadas por proyectos extractivistas. Esta es una movilización creciente que se enfrenta a la ultraderecha refundacional del neoliberalismo que, aliada y entregada al imperialismo estadounidense, pretende entregar la economía al control absoluto de las grandes empresas, y nuestras riquezas naturales a las necesidades económicas y geoestratégicas de EEUU.
Hoy, el desafío del movimiento social es mayor porque se enfrenta, al igual que en los años de dictadura, a un proyecto abiertamente antipopular amarrado por un pacto explícito con EEUU, una potencia en decadencia que busca con desesperación mantener su rol de hegemón del mundo. Explícito porque EEUU ha dicho, sin tapujos ni eufemismos en su Nueva Estrategia de Seguridad Nacional (Doctrina Donroe) publicada en diciembre de 2025, que América Latina es su principal y “absoluta zona de influencia”. Como tal todos los países firmantes del “Escudo de las Américas” deben entregar a EEUU todas sus riquezas estratégicas, especialmente energéticas como petróleo (Venezuela, Ecuador) minerales estratégicos como Cobre, Litio, Molibdeno y Tierras Raras (Bolivia, Chile, Argentina, Perú). Además, les exige romper sus relaciones comerciales con China, Rusia, Irán. En lo interno, todos los países firmantes del Escudo de las Américas” deben regirse en sus economías domésticas por políticas de ajuste estructural con fuertes recortes en Educación, Salud, Viviendas, Obras Públicas.
La lucha de los movimientos sociales, por tanto, adquiere hoy otro carácter, pues nace la doble tarea de terminar con este gobierno que nos ha vendido a EEUU y su política imperialista, y defender la soberanía y la independencia política y económica de nuestro país; rechazar los recortes que eliminan beneficios y derechos sociales; defender nuestros recursos naturales especialmente los recursos estratégicos como el cobre y el litio; y recuperar el derecho a la autodeterminación, decidiendo soberanamente nuestras relaciones políticas, económicas y geopolítica internacionales.
*Somos un grupo de ciudadanos que confluímos para observar, analizar, e intercambiar opiniones sobre contingencia y geopolítica.
Santiago de Chile, 10 de octubre 2026 - Crónica Digital
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