Por Rodrigo Córdova – The Clinic - 11 De Octubre De 2026
—¿Eso porque es un gobierno “clasista”?
—Es un gobierno que tiene extremada conciencia de clase y, por lo tanto, en sus decisiones privilegia siempre a su sector frente a las necesidades de las grandes mayorías. Qué explica que en una crisis de empleo hayan disminuido la inversión pública a un 14% de manera inicial en medio de una situación donde la demanda de la gente es mayor presencia y mayor protección del Estado para tener seguridad y desarrollarse, reducen los ingresos fiscales por bajarle los impuestos a los más ricos.
—A propósito de la crisis del empleo, especialistas señalan que el alto costo de contratación ha sido un factor para profundizar la crisis, considerando el aumento del salario mínimo y las 40 horas. Ambos ejecutados durante su gobierno.
—El último informe del Banco Central de diciembre del 2015 señalaba que su proyección después de reformas, pensiones, aumento de salario mínimo, reducción en la jornada laboral, iba a ser de alrededor de un 5% de crecimiento de las inversiones. Y hoy día estamos como estamos a pesar de esas proyecciones, porque ha habido una mala administración del escenario económico actual.
Ya no es adjudicable la crisis de empleo, la crisis de crecimiento al gobierno anterior. Ese discurso está agotado y la gente lo está sintiendo. A siete meses de gestión del Presidente Kast, no puedes seguir echándole la culpa al gobierno anterior. Más cuando todo el mundo, todos los expertos, saben que para enfrentar una emergencia en empleo, lo que tienes más a mano es aumentar el gasto público en inversión pública. Hasta los empresarios piden eso. Pero el Gobierno, por ejemplo, le reduce el presupuesto a los gobiernos regionales.
—Pero hay un consenso en que el Estado también tiene que eficientar el gasto público…
—Claro, pero eficientar el gasto del Estado y modernizarlo para hacer que funcione mejor, no significa que le quiten los computadores a los niños y niñas de séptimo básico. No significa que disminuya los recursos de la ley Ricardo Soto. Se usa ese discurso, pero para terminar perjudicando a las personas, no para hacer que el Estado llegue de mejor manera y más rápida.
—¿Lo hacen a propósito?
—Quizás no es su prioridad. Ya están acá, lograron el primer triunfo de las desigualdades que fue aprobar la reforma tributaria para bajar los impuestos a los más ricos. Las consecuencias de eso las estamos viviendo en cada una de sus decisiones que están tomando y en materia presupuestaria está el principal ejemplo. Entonces, no hay un ánimo de volver a conectar, siguen ese mismo patrón: que el costo lo paguen las familias trabajadoras, las personas. No hay ningún esfuerzo que lo esté pagando las clases más privilegiadas, ninguno.
“Por vetarla en la ONU, hicieron que Bachelet volviera al debate nacional. Eso le genera tirria a la derecha”
—¿Le sorprendió que Michelle Bachelet apareciera abriendo la puerta a una tercera candidatura presidencial?
—Interpreté de sus palabras que ella va a estar siempre por la unidad del progresismo, y eso me parece una muy buena noticia. Las definiciones de candidaturas son una definición obviamente posterior y ella tendrá que resolverlo más adelante. Por lo pronto, yo creo que todo dirigente del mundo progresista, que esté disponible a entregar su experiencia, su trayectoria, sus conocimientos y aportar a la unidad, tiene que tener un lugar. Pero no basta y no va a bastar con la unidad del progresismo en abstracto.
La gran conversación que tenemos que tener es qué proyecto de futuro deseable logramos trabajar para ofrecer y ser realmente alternativa. Naomi Klein dice en su última publicación que la extrema derecha es más oscurantista o apocalíptica y que no solo ofrecen un proyecto futuro, sino que en cada decisión que toman provocan los incendios que tenemos que apagar después en todo el mundo, por ejemplo, las guerras.
Nuestro desafío acá en Chile y en el mundo es que todos logremos pensar que es más posible superar el sistema actual antes que la extinción del mundo. Es decir, un proyecto de esperanza y de posibilidades, y no solamente conformarnos con lo que existe.
—¿El hecho de que aparezca Bachelet como una opinión presidencial no habla de una incapacidad de la izquierda de renovarse?
—Es que el progresismo no tiene solo un liderazgo. El progresismo tiene hoy día una relación muy intergeneracional también. O sea, la edad no determina necesariamente el futuro del progresismo, sino que el marco de las ideas que estamos construyendo entre todos y todas de distintas edades y generaciones, dada la experiencia y posiciones que históricamente también hemos tenido, los roles que hemos jugado. Entre ellos, Michelle Bachelet, pero también está la experiencia de los alcaldes que están hoy día en la gestión y en el día a día también viendo cuáles son los desafíos del presente y que podemos, ofrecer a futuro, un futuro de esperanza.
Por lo tanto, bueno, a pesar de que ya no tengo la juventud que tuve en 2011, no me compro este discurso de una generación contra la otra, sino que hay un diálogo intergeneracional que se requiere dar y seguir desarrollando para ofrecer una alternativa sostenible y de futuro más esperanzador.
—¿Hay una disputa por el liderazgo de la oposición?
—Nos tenemos que sentir felices y orgullosos de que Michelle Bachelet, con su trayectoria, con su experiencia y su valentía después de emprender la carrera hacia la Secretaría General de las Naciones Unidas, esté disponible a seguir aportando.
Eso habla de una mujer ejemplar, una mujer valiente y que, con toda su juventud acumulada aún está disponible para entregar de sí para un proyecto colectivo. No hay por dónde ver algo negativo en eso.
—Pero la aparición de Michelle Bachelet, si bien es unificador, puede entorpecer nuevos liderazgos…
—El liderazgo unificador ayuda también a que otros liderazgos tengan espacio en un proyecto y ella siempre ha sido formadora de liderazgos. Ella es una fuerza que dinamiza el trabajo del progresismo en línea con construir un proyecto de futuro y siempre otros liderazgos a su alrededor.
—La otra tesis que circula es que Michelle Bachelet figura ahora para ser el foco del oficialismo y la derecha y así darle espacio a otros liderazgos para surgir en la carrera presidencial…
—Eso habilita más conversaciones, que con su experiencia va a aportar sin lugar a dudas y creo que quizá el único problema es para el gobierno y la derecha. Es decir, por vetarla de esta carrera a la ONU terminó haciendo que ella volviera al debate nacional y eso les genera tirria a la derecha, obviamente, mucha molestia y por eso caen los descalificativos que ya hemos visto que son inaceptables. Muy machista por lo demás.
—¿Le gustaría ver al expresidente Gabriel Boric de nuevo como candidato?
—No voy a entrar en eso. Aquí hay mucho aporte de los expresidentes que tenemos en el progresismo, que son básicamente Gabriel Boric y Michelle Bachelet. Tienen, están y deberán seguir jugando un rol importante en los desafíos presentes y futuros del progresismo, pero también tenemos dirigentes sociales, sindicales, alcaldes, alcaldesas y parlamentarios.
Sería un error depositar todo en solo un liderazgo o unos cuantos liderazgos. Todos tenemos que comprender que somos parte de un proyecto y todos tenemos que colaborar en esa dirección.
—¿Está de acuerdo con la idea de que para gobernar es necesaria una amplia coalición progresista desde el PC hasta la DC?
—Sí, en lo político necesitamos construir mayoría con partidos que aspiren a defender, fortalecer y profundizar la democracia en nuestro país, pero no va a bastar con esa mayoría política. O sea, ahí vamos a perder. Necesitamos construir una mayoría social y política. Y por eso la tarea de los partidos, desde el Partido Comunista hasta la Democracia Cristiana, es fortalecer su trabajo de base y no para ir a pedir un voto en cuatro años más, sino que para actualizar nuestro proyecto de futuro, ¿qué vamos a ofrecer? Es muy importante recuperar la noción de que la democracia no se defiende solo en el sentido formal o procedimental de lo que es el ejercicio democrático.
—¿Cómo entonces?
—Es decir, no es solo que haya elecciones libres, no es solo la separación de poderes. Es también el componente social de una democracia. Y ahí tenemos que fortalecer el proyecto: que la democracia es también para comer, para cuidar, para garantizar salud, la democracia también es para dar empleo, y es también para permitir el desarrollo más profundo e integral de todo ser humano.
Camila Vallejo participará de la Conferencia Nacional del Partido Comunista el próximo domingo. Foto: Francisco Paredes / The Clinic.
“Tenemos las capacidades de construir una alternativa posible que no sea solo rasguñar unos pequeños cambios”
—A propósito de democracia, el alcalde Recoleta, Daniel Jadue, en el festival MUDA señaló que “esto no es una democracia”, refiriéndose al caso chileno. ¿Qué opina de esa frase?
—A ver, no escuché la declaración, pero yo lo que podría decir es que nuestra democracia no solo tiene que ser defendida, sino que profundizada, porque tiene debilidades.
—Pero hay democracia…
—Claro, pero es que si nos quedamos solo en la formalidad, volvemos a no entender que hay un descontento de la gente con cómo están funcionando las cosas. Por eso están en crisis nuestras democracias liberales. Cómo la democracia hoy día se profundiza para, por ejemplo, enfrentar y erradicar de mejor manera los problemas de corrupción, los delitos de cuello y corbata, el crimen organizado, que todos tengan la posibilidad de no sacrificar un plato de comida por pagar un medicamento, que todos no solamente tengan la posibilidad de tener un trabajo, sino que aportar a un proyecto de país.
—¿Y cómo se hace?
—Haciendo que la democracia también sea más popular. Que la participación de la gente no esté solo en una elección cada cuatro años o se exprese solo en un comentario en redes sociales, sino que haya un componente, por ejemplo, de organismos intermedios de democracia más participativa, más popular, donde la gente incida en la toma de decisiones.
—El próximo domingo se llevará a cabo la Conferencia Nacional del Partido Comunista. ¿Cuáles van a ser los temas que se van a tomar en esta discusión?
—Como lo ha dicho el presidente del partido, muchas de las conversaciones y reflexiones y decisiones que se tienen que tomar rondan la idea de cómo ser realmente un partido de masas, entendiendo la realidad actual del mundo y de nuestro país en particular. Entonces, la reflexión abordará el aprendizaje del rol del propio partido durante el último ciclo político, como también la evaluación del gobierno anterior y al mismo tiempo los fenómenos que estamos viviendo hoy en día con la agenda de la ultraderecha en Chile y en el mundo. Sobre eso, cómo logramos ser un partido que interprete de mejor manera las necesidades de la población y del mundo del trabajo.
—¿Y cuál es la expectativa que usted tiene respecto al rol que debe jugar el Partido Comunista?
—Varias, pero las voy a expresar en la instancia que correspondiente. Pero creo que nosotros, no solo el partido, sino que la izquierda, tiene mucho potencial y aquí hay que entrenar de mejor manera la musculatura que nos sirva para poder avanzar hacia un proyecto de sociedad que dé respuestas certeras a las necesidades que estamos teniendo actualmente y disputar también la idea de futuro y de esperanza.
Tenemos la materia gris y las capacidades de construir una alternativa posible que no sea solo rasguñar unos pequeños cambios y eso es lo que hay que activar. Tenemos que trabajar más coordinadamente y construir un proyecto para disputarle este oscurantismo de cultura apocalíptica de la extrema derecha y ofrecer una alternativa más luminosa y con esperanza, porque la gente lo necesita.
LAS OPINIONES VERTIDAS EN ESTE ARTICULO, SON DE EXCLUSIVA RESPONSABILIDAD DEL AUTOR.
