por Patricio Navia – El Libero - 13 octubre, 2026
Es verdad que sólo han pasado seis meses, pero la percepción creciente en el país es que volver al sendero correcto va a ser mucho más difícil que lo que el candidato Kast prometió.
Medio año después de asumir el poder, el gobierno del Presidente José Antonio Kast ha logrado algunos avances significativos, como la reforma tributaria. Pero también ha tenido traspiés y ha cometido errores no forzados. El ánimo nacional reflejado en las encuestas parece sugerir que Chile no ha experimentado un cambio de rumbo suficiente que permita ser más optimista sobre el futuro del país. A diferencia de hace un año, cuando el entusiasmo con la campaña presidencial llevó a una mayoría de la gente a creer que el país estaba retomando el sendero correcto, hoy una amplia mayoría de los chilenos nuevamente cree que el país va por el camino equivocado.
Hace seis meses, el comprensible entusiasmo que acompaña el inicio de cada gobierno llevó a muchos a declarar que Chile había dejado atrás una década de desaciertos, errores y decisiones de políticas públicas equivocadas. El gobierno de Kast asumió con un incuestionable apoyo ciudadano. Aunque Kast sólo había logrado el apoyo de un 23,9% de los votantes en la primera vuelta -el porcentaje más bajo obtenido por un candidato presidencial ganador desde que hay segunda vuelta en Chile- el hecho que un 58,2% le haya dado su apoyo en la segunda vuelta constituyó un mandato claro para impulsar su transformador programa. Es cierto que muchos de los que lo apoyaron en segunda vuelta en realidad querían evitar la victoria de la candidata de continuidad del gobierno del Presidente Gabriel Boric, la comunista Jeannette Jara. Pero la victoria de Kast correctamente se leyó como una voluntad clara de la mayoría para que el gobierno impusiera un golpe de timón que privilegiara el crecimiento económico y la mano dura en el combate contra la delincuencia.
Por razones externas, pero también por cuestionables decisiones del propio gobierno, el país hoy se encuentra en una situación más complicada en materia de empleo y hay pocos avances concretos en materia de seguridad respecto a cuando se inició el gobierno. Es cierto que la reforma tributaria que finalmente fue promulgada hace unos días debiera mejorar las cosas en el mediano y largo plazo. Pero la gente quiere soluciones inmediatas a los problemas económicos que los afligen hoy. El aumento en el desempleo y una inflación que se mantiene por sobre la meta del Banco Central son preocupantes señales que anticipan que las cosas bien pudieran empeorar todavía más antes de que comiencen a mejorar.
El gobierno ha fallado incuestionablemente en su estrategia comunicacional. Después de remplazar a la vocera de gobierno a dos meses de iniciado el cuatrienio, el Presidente Kast optó por relegar la tarea de comunicar el mensaje del gobierno a un segundo plano. En vez tener una persona dedicada cien por ciento a esa tarea, el cargo lo ocupa el Ministro del Interior. Pero la fortaleza de Claudio Alvarado está en la negociación política, no en explicar lo que quiere hacer el gobierno a una ciudadanía impaciente y desatenta.
La Moneda también ha fallado en demostrar que tenía un plan para solucionar los dos principales problemas, la economía y la inseguridad. En economía, el gobierno tenía una propuesta de reforma tributaria para generar crecimiento económico en unos años. Pero el gobierno no tenía también un plan coherente para combatir el desempleo a corto plazo. Los anuncios oficiales para promover el empleo llegaron demasiado tarde y parecen insuficientes para apagar el incendio. Oportunistamente, la oposición ha aprovechado el aumento en desempleo para deslindarse de su propia responsabilidad por la mala situación económica en que dejó al país el gobierno de Boric.
En materia de seguridad, el gobierno cometió errores aún mayores. Después de que quedara en claro que no había un plan -y después del remplazo de la ministra de Seguridad a dos meses de haber asumido- La Moneda ha seguido tropezando con anuncios aislados y con polémicas innecesarias que reflejan improvisación y desorden. A seis meses de haber asumido el gobierno, la gente no ve mejoras concretas en el combate al crimen. Aunque pocos dudan que este gobierno tenga más ganas que el gobierno anterior para combatir el crimen y aplicar mano dura a los delincuentes, la gente todavía no logra ver mejoras concretas que le permitan ser optimista sobre lo que se viene en los próximos años.
En 2025, las encuestas mostraban que una mayoría creía que el país iba por un mal camino. Al ganar, Kast recibió un incuestionable mandato para dar un golpe de timón. A seis meses de iniciado el gobierno, muchos empiezan a dudar de si Kast tiene lo que se necesita para poner al país en el sendero correcto. Para muchos, simplemente no dio el ancho. Es verdad que sólo han pasado seis meses, pero la percepción creciente en el país es que volver al sendero correcto va a ser mucho más difícil que lo que el candidato Kast prometió. A menudo, en campaña, Kast repitió que todo iba a estar bien. Hoy, los chilenos crecientemente parecen creer que va a tomar mucho más tiempo recuperar el rumbo y que las cosas tal vez empeoren antes de que finalmente comiencen a mejorar.
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