Por Tomás Ireland, Secretario General de la UTE 1970
El problema más agudo que había enfrentado la gestión del Rector Kirberg era la falta endémica de presupuesto en la Universidad. La lucha por el presupuesto estuvo siempre en primer lugar en la agenda de la administración. En apoyo a la lucha por el presupuesto, a fines de 1968 los estudiantes habían realizado una huelga nacional en protesta por la falta de garantías del gobierno para resolver la crisis económica de la Universidad.
Históricamente, el aporte estatal por alumno de la Universidad Técnica del Estado era el más bajo de todas las Universidades Chilenas. Por ejemplo, en 1969 la contribución por alumno para la Universidad Técnica del Estado fue de Eº 4.150 mientras que para la Universidad Federico Santa María fue de Eº 15.400[1].
Proyecto de expansión del Campus de Santiago
En particular, la planta física del campus de Santiago que albergaba en ese año a más de ocho mil estudiantes estaba sobresaturada y necesitaba urgentes reparaciones e inversiones para seguir atendiendo a la creciente población estudiantil. Esto llevó a la Universidad a solicitar a la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) la expropiación de los terrenos de la Sociedad El Tattersall ubicados inmediatamente adyacentes al Campus de Santiago, en Alameda con Matucana.
La CORMU, tomó el acuerdo de expropiación en Agosto de 1969 y la tasación del predio, incluyendo edificaciones fue finalmente aprobada a fines de Mayo de 1970, con lo que se daba luz verde a la gestión de expropiación. La oficina de construcciones de la Universidad, con Jaime Rovira y el arquitecto Hernán Edding, había realizado ya los estudios de factibilidad para el uso de esos terrenos y la oficina BID-UTE había presentado el proyecto al Banco Interamericano de Desarrollo para su financiamiento.
Arquitecto Hernán Edding
Sin embargo, a mediados de Julio, aparecieron en los diarios avisos para la inauguración de un extraño Terminal de Buses en los mismos terrenos cuya expropiación ya había sido aprobada para la Universidad. Esto generó una gran movilización de la comunidad universitaria y sus dirigentes, pues estaba en juego el futuro desarrollo del campus de Santiago.
Recuerdo que el Rector estaba de viaje en Europa y me correspondió enfrentar la crisis de El Tattersal como Rector subrogante. En una declaración pública a la comunidad nacional, publicada en varios diarios de Santiago expresamos que “La Universidad hará uso de todos los recursos legales que obran en su favor para defender sus legítimos derechos, sabiendo que una vez más contará con el respaldo de la inmensa mayoría de la opinión pública”.[2]
“La Guerra del Terminal”
A pesar de que la razón estaba de lado de la Universidad, los buses siguieron operando desde esta Terminal por un tiempo considerable.
Con Alberto Ríos, presidente de la Federación de Estudiantes y personeros de la Universidad realizamos gestiones urgentes ante el ministro de Educación, Máximo Pacheco, el ministro del interior, Patricio Rojas y el Intendente de la Provincia Jorge Kindermann, para impedir este nuevo atropello a la Universidad.
Reunión con el Intendente de Santiago Jorge Kinderman.
Tomás Ireland y Alberto Ríos
Recuerdo que incluso en la prensa apareció la noticia de que el Presidente Eduardo Frei vendría inaugurar oficialmente el Terminal. Ante esta situación, llamé al Ministro del Interior, Patricio Rojas y le comuniqué que nos parecía completamente improcedente la inauguración del terminal dado que esos terrenos pertenecían legalmente a la Universidad. Mi conversación con el ministro debe haber surtido efecto, porque Frei no se apareció por el Terminal.
Los estudiantes encabezados por el presidente de la FEUT, Alberto Ríos, continuaron con protestas que culminaron con una toma del recinto del Terminal. En esa ocasión los estudiantes se multiplicaron para explicar al público la razón de esa decisión y encontraron mucho apoyo en sus planteamientos.
Luego de múltiples y acaloradas gestiones, la CORMU finalmente envió un Ministro de fe el cual se constituyó en el predio, ordenó el desalojo de los buses del lugar y nos hizo entrega de las llaves del predio y sus dependencias. Los buses empezaron a ser retirados en la mañana del 12 de Enero de 1971.[3]
Dada la falta de recursos en la Universidad, nuestros arquitectos echaron a volar su imaginación y así “la bodega de quesos de El Tattersall se convirtió en la nueva Biblioteca Central y las bodegas de trigo en salas de clases” [4] .
[1] Revista “Unitécnica” No. 4 Julio 1969.
[2] “Inauguración de Terminal de Buses en terrenos cuya expropiación ha sido acordada por CORMU para la Universidad Técnica del Estado. Declaración a la Comunidad Nacional”. Publicado en varios periódicos. 19 de Julio de 1970. Ver Anexo 4.
[3] “Universidad Técnica ganó la Guerra del terminal”. La Prensa 13 de enero 1971.
[4] Kirberg, Enrique. “Los nuevos profesionales” Universidad de Guadalajara, México. 1981.
phc
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