EDITORIAL: 15 DE MARZO 2026
Dicen por ahí, y con mucha razón que el respeto es la base de todas las relaciones humanas, esto, funciona al parecer con ciertas limitaciones. Pero ¿Qué significa el respeto? Una definición universalmente aceptada es la siguiente:
“El respeto es el valor que permite que una persona o un grupo puedan reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades y derechos de otros. Es decir, el respeto es el reconocimiento del valor propio y de los derechos de los individuos y de la sociedad. Y costumbres sanas como el saludo, dar las gracias, entre otros.”
Kast, antes de asumir, entra a la Oficina de Boric, quien lo saluda diciendo “José Antonio, bienvenido…” a lo que este replica “que no corresponde que se tuteen porque siendo presidente en ejercicio y presidente electo debieran tratarse de usted” alegando una falta de respeto de Boric a su persona e investidura.
También, sobre lo mismo, antes de asumir, asiste a una reunión en La Florida, EE. UU. convocada por el mandatario del país del norte, y muy amigo de Epstein, que, ejerciendo poderes de dueño del fundo, cita a 11 presidentes en ejercicio y a Kast, único presidente electo, y les dice en su cara que “no va a aprender su maldito idioma”. Al parecer el matón del barrio no les falta el respeto, ni cuando los convoca manchado de acusaciones de pedofilia, ni cuando insulta la cultura de los millones de hispano parlantes; de Trump se puede esperar cualquier cosa. Y ¿el respeto tan importante para el nuevo presidente? Que tan valórico que se presenta, se reúne con un pedófilo y le acepta todos los insultos que quiera sin el más mínimo reclamo. Bueno estuvo a la altura esperada por el patrón del norte y se comportó como se esperaría de un lacayo. Al parecer, la vergüenza, la valentía y la dignidad no han nacido para ellos.
El año 2012, Quentin Tarantino, nos presentaba su versión de Django, una película ubicada en la época del esclavismo, en donde aparecía un personaje afroamericano llamado Stephen, que era algo así como el mayordomo de una casa patronal, propiedad de un hombre blanco. Stephen, junto con sus funciones se creía el mejor amigo de su amo, y defendía sus intereses con su vida, porque ser esclavo de casa le significaba algunos privilegios como usar ropa limpia, dormir en una cama, tener la alimentación asegurada, para eso, debía cumplir con dos cosas, manifestar la fidelidad al amo y mantener el orden de sus pares, los otros esclavos, los del patio, por así decirlo y, a como dé lugar. Hoy, al parecer, tenemos un Stephen rubio (made in Paine) en La Moneda, y como corresponde, un nuevo amo dándole las indicaciones de qué hacer desde el despacho oval.
Con el cambio de mando en el país, y ante la gran cantidad de incertezas presentadas por el nuevo Presidente de la República, recordemos que a cinco días de la elección no conocía su programa, y desconocía sus opiniones anteriores, sumado a su gran desconocimiento en muchas materias, como el ciclo del agua por dar un ejemplo; insiste en “crear un gobierno de emergencia” que no explica de qué se trata, no se sabe si él lo sabe, esperemos que Trump lo sepa, para preguntarle a alguien en caso de duda.
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