Hugo Guzmán. Periodista. Santiago. 3/5/2026. - Prensa el Siglo
Impacta el nivel de conflictividad y confrontación que generó la actual administración a un mes y medio de estar en La Moneda, lo que al mismo tiempo abre una enorme incertidumbre y temores a lo que vendrá, colocando en jaque tres elementos planteados por el sector político de José Antonio Kast: el orden, la seguridad y la estabilidad.
1.-Es una mezcla extraña. De un lado, el gobierno de José Antonio Kast lanzó toda la carne a la parrilla con duras medidas económicas, presupuestarias y tributarias y, de otro, desde su administración se echó leña al fuego amigo y a las controversias intra-oficialismo. Ambas situaciones, de acuerdo a los reportes de prensa, análisis de columnistas y vocerías oficialistas y opositoras, colman el escenario, lo que algunos llaman “la inundación” de la agenda.
2.-El primer ámbito de tensión, no de fluidez, fueron las medidas de la administración de Kast, sustentadas principalmente en el megaproyecto económico y tributario, el recorte o descontinuación de más de 400 programas sociales, el retiro de proyectos como la negociación sindical ramal y el Programa de Derechos Humanos, las acciones de flexibilización de la ley de 40 horas de jornada laboral semanal, y el tácito congelamiento del sueldo mínimo. Esas acciones tienden, mirando sólo algunos puntos, a bajar notablemente una serie de impuestos que pagan las grandes empresas y los super ricos, a beneficiar a los gremios patronales, afectar condiciones laborales, y dejar sin presupuesto a áreas de salud, alimentación, educación, cultura, ciencia y tecnología, académicas, infancia y derechos humanos. Es constatable el hecho de que se golpea la capacidad del Estado para implementar políticas públicas y se refuerza el entramado de los grupos financieros, las grandes empresas, las familias multimillonarias que conforma un sistema financiero y económico sustentado en la hegemonía del sector privado. Quizá por eso hubo declaraciones en el sentido de que este es un gobierno “muy ideológico”, que está operando una “refundación neoliberal” y que se “regresa a políticas ochenteras”, es decir, al modelo que implementó la dictadura. En definitiva, es poner toda la carne en la parrilla.
3.-Parece indiscutible que dichos y hechos de ministras y ministros como Iván Poduje, Jorge Quiroz, Mara Sedini, Trinidad Steinert, y funcionarios del segundo piso presidencial como Alejandro Irarrázaval y Cristian Valenzuela, no hicieron más que echar leña al fuego amigo, a las controversias y tensiones intra-oficialismo, llegando a niveles tales como que Poduje quiso despedir de sus trabajados a dos funcionarios porque eran cercanos a la senadora Paulina Núñez, de Renovación Nacional, porque ella lo criticó. Fueron claras, en las últimas semanas, las desavenencias en esferas de La Moneda, los problemas en el gabinete ministerial y en el ambiente del oficialismo donde la hoguera de disputas estuvo muy prendida. Dos hechos puntuales mostraron el rostro de la fogata encendida. El Presidente Kast tuvo que salir, varias veces, a calmar los ánimos, hacer precisiones y defender a ministras y ministros; un rol que, en cualquier espacio presidencial, refleja un problema. Las cosas suelen ser al revés. Y la Contraloría de la República instruyó la realización de un sumario administrativo para determinar las responsabilidades por un vocería o instalación comunicacional originada en el segundo piso presidencial e implementada por el Ministerio Secretaría General de Gobierno y que resultó ser falsa, distorsionadora de la situación real del Estado chileno. Sedini y Valenzuela, de los más cercanos a Kast, quisieron instalar la idea del “Estado en quiebra”, lo que podría contravenir principios de probidad administrativa y prescindencia política de parte de funcionarios de la actual administración. Otro punto que no pasó desapercibido es que el presidente del oficialista Partido Republicano criticó duramente al equipo del segundo piso de La Moneda, algo que hicieron otros personeros de la derecha y la extrema derecha.
4.-Ante los planes y polémicas del gobierno, no sólo desde la oposición, sino también del oficialismo, ámbitos académicos y columnas de opinión, se sostuvo que la administración de Kast está corriendo serios riesgos, está colocando al borde del abismo las promesas, está acentuando la desaprobación del mandatario, se está mostrando una mala gestión y una mala comunicación, se está comprobando la incapacidad de algunas ministras y ministros y, como ocurrió con algunos miembros del gabinete de Sebastián Piñera, se están instalando vocerías y actitudes poco empáticas, prepotentes y generadoras de conflicto. Se señaló durante la semana que ejemplos de todo aquello es la aseveración de que con la fuerte baja de impuestos a las grandes empresas y los super ricos aumentarán el empleo y los salarios, y que con sus declaraciones varias ministras y ministros están desfigurando las intenciones y la instalación del gobierno. Ante los ojos de la gente no pasan de lado episodios como que las medidas de La Moneda van a beneficiar a unos ministros que dejarán de pagar contribuciones y sus grupos financieros o empresas serán beneficiadas por las acciones de Kast, o que de nuevo salta con problemas la Ministra de Seguridad que aparece asociada a un abogado defensor de narcotraficantes, después de las acusaciones de haber obligado a despedir a la jefa de Inteligencia de la PDI.
5.-Impacta el nivel de conflictividad y confrontación que generó la actual administración a un mes y medio de estar en La Moneda, precisamente echando toda la carne a la parrilla y mucha leña al fuego, lo que al mismo tiempo abre una enorme incertidumbre y temores a lo que vendrá, colocando en jaque tres elementos planteados por el sector político de José Antonio Kast; el orden, la seguridad y la estabilidad.
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