TRUMP AMENAZA CON TOMAR EL CONTROL DEL PETRÓLEO IRANÍ Y EMPUJA AL MUNDO HACIA UNA NUEVA ESCALADA BÉLICA

Por: El Clarín de Chile.  11 junio, 2026

El presidente de Estados Unidos anunció nuevos ataques contra Irán y aseguró que buscará controlar la estratégica isla de Kharg, por donde sale cerca del 90% de las exportaciones petroleras iraníes. La declaración marca un giro que va más allá de la confrontación militar y abre interrogantes sobre los verdaderos objetivos de la ofensiva estadounidense.

La crisis entre Estados Unidos e Irán entró este jueves en una fase aún más peligrosa. El presidente Donald Trump anunció que las fuerzas estadounidenses atacarán a Irán «muy duramente esta noche» y amenazó con tomar el control de la isla de Kharg, el principal centro exportador de petróleo de la República Islámica.

La declaración fue realizada a través de la red Truth Social y se produce tras varios días de intensos bombardeos estadounidenses contra instalaciones militares iraníes, en el marco de una escalada que ya ha dejado en suspenso los esfuerzos diplomáticos impulsados durante los últimos meses.

«Estados Unidos golpeará a Irán muy duramente esta noche», escribió Trump, agregando que Washington pretende asumir el control de la isla de Kharg y de otros puntos estratégicos de la infraestructura energética iraní.

La afirmación representa un salto cualitativo en el discurso estadounidense. Hasta ahora, la Casa Blanca había justificado las operaciones militares como una respuesta a ataques iraníes y como una medida para proteger la navegación en el Golfo Pérsico. Sin embargo, la referencia explícita al control de instalaciones petroleras introduce un componente económico y geopolítico que cambia el sentido de la confrontación.

Kharg: el corazón petrolero de Irán

La isla de Kharg ocupa una posición estratégica en el Golfo Pérsico. Desde allí se exporta alrededor del 90% del petróleo iraní, convirtiéndola en uno de los activos económicos más importantes del país. Su relevancia es comparable a la de los grandes puertos energéticos del mundo y constituye una pieza clave para el financiamiento del Estado iraní.

No es la primera vez que Kharg aparece en el centro del conflicto. En marzo, fuerzas estadounidenses bombardearon objetivos militares ubicados en la isla, aunque evitaron afectar directamente las instalaciones petroleras. En aquella ocasión, Trump advirtió que la infraestructura energética podría convertirse en un objetivo futuro si continuaban las hostilidades.

Ahora la amenaza es mucho más directa. La posibilidad de ocupar o controlar la principal terminal petrolera iraní supone un escenario que recuerda las disputas históricas por recursos energéticos en Medio Oriente y plantea serias interrogantes sobre el respeto al derecho internacional y a la soberanía de los Estados.

Del conflicto militar al control de recursos

Las declaraciones de Trump han generado preocupación porque sugieren que la ofensiva estadounidense ya no se limita a objetivos militares.

La referencia presidencial a «asumir el control» de los mercados de petróleo y gas iraníes introduce una lógica distinta a la de la seguridad o la no proliferación nuclear. El mensaje apunta directamente al control de recursos estratégicos y al debilitamiento económico de Irán mediante la intervención sobre su principal fuente de ingresos.

Diversos analistas internacionales han advertido que una operación de esta naturaleza podría provocar una respuesta regional de gran escala. Irán ya ha señalado que considera prácticamente inexistente el alto el fuego alcanzado anteriormente y ha prometido responder a las acciones estadounidenses.

El estrecho de Ormuz bajo presión

La amenaza sobre Kharg se suma a la tensión que existe en torno al estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del planeta. Aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial pasa por este corredor estratégico.

Durante las últimas semanas, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en la zona y ha solicitado apoyo de países aliados para proteger el tráfico marítimo. Mientras tanto, Irán ha advertido que cualquier ataque contra su infraestructura energética tendrá consecuencias para toda la región.

El impacto económico ya comienza a sentirse. Los mercados energéticos observan con preocupación la posibilidad de una interrupción prolongada del flujo de petróleo, lo que podría traducirse en nuevas alzas de precios y mayores presiones inflacionarias a nivel global.

Una guerra con consecuencias globales

La escalada ocurre en un contexto internacional marcado por conflictos abiertos en distintas regiones y por una creciente competencia entre grandes potencias.

La amenaza de ocupar instalaciones petroleras iraníes podría profundizar las divisiones dentro de la comunidad internacional y abrir un debate sobre los límites de la intervención militar en nombre de la seguridad nacional.

Mientras Washington sostiene que busca presionar a Teherán para alcanzar un acuerdo favorable, las últimas declaraciones de Trump refuerzan la percepción de que la disputa ha dejado de ser exclusivamente militar o diplomática y ha entrado de lleno en el terreno de la geopolítica de los recursos energéticos.

Si la amenaza se concreta, el conflicto entre Estados Unidos e Irán podría transformarse en una confrontación de consecuencias imprevisibles para Medio Oriente y para la economía mundial, con el petróleo nuevamente situado en el centro de una crisis internacional.

Fuentes: Reuters, Associated Press, The Guardian, Axios.

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