Crónica Digital. 28 julio, 2026
“Instrucciones para convertirse en fascista” de la escritora italiana Michela Murgia es un ensayo político tan breve como incisivo. Lejos de ser un tratado académico, el libro adopta la forma de un falso manual de autoayuda o una guía práctica redactada con ácida ironía. Fue publicado en español por la editorial Seix Barral en 2019 y conserva vibrante actualidad.
Murgia adopta la voz de un instructor cínico para explicarle al lector –paso a paso– cómo se puede adoptar y normalizar una mentalidad fascista o autoritaria en la sociedad moderna. Lejos de centrarse en los grandes dictadores históricos del siglo XX, la autora pone el foco en el neofascismo cotidiano: ese que brota en las redes sociales, en las conversaciones de sobremesa, en la gestión del miedo a la inmigración y la impaciencia frente a la complejidad democrática.
El pone la mirada en las formas de expresión que ha adoptado el fascismo en la realidad social contemporánea, fenómenos que se vinculan con una inercia colectiva que legitima al fascismo que se viste con ropajes democráticos, lo que lo hace menos perceptible, y por lo tanto, más peligroso.
Frente el auge de movimientos neofascistas o postfascistas en el mundo, este es un manual provocador que lee al fascismo no desde una categoría histórica específica, sino desde una óptica que se propone develar su poder seductor expresado en prácticas autoritarias, prejuiciosas y discriminadoras.
El texto desarma con brillantez los mecanismos simbólicos, lingüísticos y psicológicos que facilitan que los discursos de odio y el desprecio por las instituciones democráticas ganen terreno. Hacia el final, incluye un ejercicio muy comentado llamado el “fascistómetro”, un test diseñado para sacudir la autocomplacencia del lector y obligarlo a examinar sus propios prejuicios cotidianos.
Este libro destaca principalmente por su audacia formal. Utilizar la provocación y la segunda persona del singular (“haz esto”, “piensa así”) desconcierta de entrada, pero resulta ser un recurso pedagógico de primer orden. Al simular que enseña a ser fascista, Murgia expone en realidad lo absurdamente fáciles que son los mecanismos de manipulación de masas cuando la ciudadanía está cansada, empobrecida o atemorizada.
Su agilidad hace que se lea de una vez, pero su capacidad de zozobra intelectual permanece mucho tiempo después de cerrarlo. No sermonea desde la superioridad moral tradicional, sino que confronta al lector con los espejismos de la “solución rápida” que promueven los populismos autoritarios.
Es una lectura sumamente recomendable, urgente y lúcida para entender las razones por la cuales las democracias liberales no colapsan de la noche a la mañana, sino que se erosionan lentamente desde adentro a través del consentimiento silencioso de la ciudadanía. En este sentido, es un espejo incómodo.
Michela Murgia falleció en 2023 a los 51 años. Fue una escritora, bloguera, dramaturga y crítica literaria, que se le considera una de las intelectuales más destacadas de la cultura de Italia por su activismo los derechos de diversas comunidades, comprometida con causas como la igualdad de género y la lucha en contra del fascismo. Era, además, una católica de izquierda.
Su funeral se celebró en la basílica de Santa Maria in Montesanto en Piazza del Popolo en Roma. En el atrio de la iglesia, la multitud que congregó cantó “Bella Ciao”, el emblemático himno de la resistencia antifascista en Italia.
Santiago, 28 de julio de 2026.
Crónica Digital.
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