HA REGRESADO A CHILE UN AFICHE DE LA UTE RESCATADO DE LA HOGUERA EN 1973 Y PRESERVADO EN ARGENTINA

Crónica Digital 17 septiembre, 2026

En emotivos encuentros en la Universidad de Santiago de Chile (USACH) y en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos fueron entregadas copias fieles de un afiche elaborado en 1973 por la Secretaría Nacional de Extensión y Comunicaciones de la Universidad Técnica del Estado (UTE) y que fue rescatado en un gesto heroico ese año por la médica argentina Irene Cutillo de una hoguera de libros y documentos montada por la soldadesca golpista en un patio de esa Casa de Estudios. Lo ha preservado en su casa de la capital trasandina por 53 años. El documento gráfico era un homenaje al quinto centenario de Nicolás Copernico. Su hija Margarita le insistió en que era necesario que retornara a Chile.

La historia se remonta a los tiempos del Gobierno del Presidente Salvador Allende cuando llegó hasta a Santiago de Chile, desde Buenos Aires, una pareja de jóvenes profesionales argentinos, seducidos por el proyecto de la Unidad Popular. El físico y analista de datos Osvaldo Compañez se incorporó como profesor en la UTE, mientras Irene se desempeñó en un consultorio público de salud en la Población La Pincoya, hoy en la comuna de Huechuraba y entonces parte del “rojo Conchalí”, como lo llamó Sergio Ortega en la canción homónima interpretada por Quilapayún con voz femenina de Nani Parada.

El hermoso sueño chileno de los argentinos Irene y Osvaldo fue truncado brutalmente por el Golpe de Estado. Osvaldo fue detenido en la UTE, junto a los miembros de la comunidad universitaria, como Víctor Jara, y fue recluido sin que existieran cargos en su contra en el entonces Estadio Chile y el Estadio Nacional, transformados en campos de concentración.

Pero Chile permaneció en sus corazones.

RESCATE DEL FUEGO GOLPISTA

Como se sabe, Nicolás Copérnico fue un matemático, astrónomo y canónigo católico, que formuló la teoría heliocéntrica del sistema solar, uno de los acontecimientos claves de la historia de la ciencia, realizando una contribución pionera a la revolución científica en la época del Renacimiento. Para la ignorancia de los golpistas era otro enemigos a aniquilar.

Las circunstancias del rescate fueron narrados por Irene Cutillo en su libro “El Chile de Antes. Vivencias del Chile de Salvador Allende y su destrucción por Augusto Pinochet” (Editorial Prometeo, Buenos Aires, 2025), que se encuentra disponible en el país.

Cuenta que, una vez que fue Osvaldo fue liberado y regresó a Argentina, Irene permaneció un tiempo más en Chile. Por teléfono le dijo que “quería que recuperara su currículum y diplomas que habían quedado en la Universidad Técnica del Estado dentro de una bolsa de plástico. No era una tarea sencilla, valoré mi inteligencia y no alcanzaba. Valoré mi capacidad de empecinamiento y, ahí sí, soy muy buena en empecinamiento. Eso usaría”.

“Salí a las 6 de la mañana apenas terminaba el toque de queda. Por un costado de la UTE, por un camino de tierra, todo rejas, sin viviendas enfrente, en un casillita estaba sentado con su fusil, o mejor con su ametralladora, un joven soldado. Me dirigí a él explicándole con claridad lo que venía a buscar. El joven penetró por un amplio espacio hasta donde mi mirada no pudo seguirlo. Volvió al rato para decirme que tenía que esperar. Crucé la calle y ahí había tirado un tronco enorme, útil para asiento. Recordé mi capacidad de empecinada, me senté y esperé, y esperé, y esperé”, relató.

Contó que “el soldado me miraba apuntándome con su ametralladora y yo lo miraba a él. Unas veces cruzaba la calle y le repetía mi pedido, el soldado se volvía a perder en ese espacio enorme y volvía a decirme que espere. Otra vez a sentarme en mi tronco y él a su casillita a mirarme, apuntándome con su ametralladora apuntándome y yo del otro lado de la calle, sentada en mi tronco”.

Así pasaron tres días. Y entonces, cuando le repitió su pedido y fue hacia adentro, regresó señalándole: “Venga, compañerita, la llaman para entregarle los papeles que solicitó”. Irene comentó en su libro: “¡Compañerita! ¡Nos habíamos estado mirando durante tres días con una ametralladora de por medio, y éramos compañeros!”.

Los hechos inesperados no habían concluido: “El compañero era joven y de piernas largas y caminaba como apurado a una orden o quizás lo hacía para que yo no perdiera lo que empecinadamente demandaba. Tenía que apurarme yo también siguiéndolo, pero debí haberme parado ante el brusco estupor de presenciar un aquelarre”. Había “una enorme fogata rodeada de hombres que vestían de militares, corriendo, saltando, gritando, que se agachaban y se alzaban en una danza alrededor del fuego”. Cada tiempo entraban y salían de un edificio universitario con papeles o libros “y los tiraban dichosos, alimentando a la hoguera”.

Irene detalló que, pasando a un costado de la fogata, vio materiales “algo secos y algo sucios, pero no quemados y mientras seguía casi corriendo, hice una agachadita y los tomé con el afán de salvar algo. A nadie le importaba yo, ni qué hacía o pudiera hacer, enfrascados en su jubilosa tarea”. Constató que lo rescatado eran tres afiches de homenaje a Copérnico, uno de los cuales mandó a enmarcar en Buenos Aires y conservó con el tiempo.

“¿Por qué este afiche los enardecía así? ¿Por qué enojarse tanto con Copérnico después de 500 años? No lo entendía entonces ni lo entiendo ahora. ¿Estarían drogados, excitados por doctrinas propias o exaltados por arengas previas?”, reflexionó.

Luego un militar le dio “una bolsa con una pila desprolija e inestable de papeles y otra vez caminando rápido hacia la salida con los antecedentes profesionales de Osvaldo”.

COPERNICO DE REGRESO A CHILE

Con motivo de la conmemoración de los 53 años del Golpe de Estado, Margarita Compañez Cutillo viajó a Chile. Traía un conjunto de reproducciones fieles del afiche de Copérnico, que preparó cuidadosamente en Buenos Aires a partir del original. Uno de sus propósitos era la entrega a la USACH, como sucesora institucional de la UTE donde fue diseñado e impreso, y al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, para entonces ponerlos a disposición del patrimonio del país en materia de memoria histórica.

En sendas actas de entrega del material gráfico, Margarita consignó: “Consideramos con mi familia que corresponde que las copias del Afiche vuelvan a Chile, luego de conservarlo con afecto y cuidado por 53 años, en particular considerando que hasta ahora no conocemos que se encuentren otros encuentran registros de esta pieza. Tenemos la convicción de que será de aporte a la memoria histórica y el patrimonio de Chile”.

La primera entrega del afiche fue concretada en un encuentro el 10 de septiembre con el reconocido escritor, poeta e investigador Jorge Montealegre, quien ejerce como director la Editorial de la USACH. En la oportunidad, Montealegre se comprometió a entregar uno de los ejemplares al Archivo Patrimonial de la Casa de Estudios. Asimismo, señaló que haría esfuerzos para precisar el origen del afiche, presumiblemente elaborado por el Taller Gráfico de la UTE a solicitud de la Secretaría Nacional de Extensión y Comunicaciones. También indicó que, en ese sentido, se intentaría identificar el autor de la obra.

Montealegre acompañó a Margarita en un emotivo recorrido por los principales hitos de memoria de la UTE, incluyendo la Casa Central de la Universidad, lugar que fue atacado a cañonazos por los militares en 1973, y la Escuela de Artes y Oficios (EAO), donde trabajó su padre, donde fueron entonces concentrados los miembros de la comunidad universitaria previo a su detención y que es el lugar donde se habría emplazado la hoguera.

Al día siguiente, en el contexto de la conmemoración de los 53 años del Golpe de Estado, el encuentro fue en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, oportunidad en la que el afiche fue entregado a la directora ejecutiva del Museo, María Fernanda García, y por Rodolfo Ibarra, profesional del área de colecciones e investigación. García expresó su alta valoración del material gráfico, señalando que el Museo se encargará adecuadamente de su preservación y puesta en valor para el conocimiento del público y los investigadores.

En la ocasión, un ejemplar también fue entregado al presidente del directorio del Museo, Patricio Zapata, quien acotó que conocía muchísimos registros fotográficos de las hogueras de libros, revistas y documentos luego del Golpe de Estado, “pero esta es la primera vez que recibimos un material rescatado desde el fuego”.

Asimismo, otros ejemplares del Afiche de Copérnico fue entregados a Pedro Felipe Ramírez, Ministro de Vivienda de Gobierno de la Unidad Popular hasta el Golpe de Estado; Osvaldo Puccio, ex Ministro Secretario General de Gobierno de Ricardo Lagos e hijo del secretario personal del Presidente Salvador Allende; y Víctor Osorio, Ministro de Bienes Nacionales de la Presidenta Michelle Bachelet.

Margarita Compañez, visiblemente emocionada, expresó su satisfacción por las acciones realizadas en beneficio de la memoria histórica y señaló que era solo el comienzo, puesto que por la brevedad de su viaje quedaron pendientes objetivos, como entregar el afiche a Mario Navarro, en 1973 director de comunicaciones de la Secretaría Nacional de Extensión y Comunicaciones de la Universidad, y a la Corporación Solidaria UTE–USACH.

Lo cierto es que Nicolás Copérnico, rescatado de la furia golpista por el coraje de una mujer argentina solidaria con Chile y luego refugiado en Buenos Aires, ha iniciado finalmente su regreso a Chile.

Santiago, 17 de septiembre de 2026. - Crónica Digital.


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