EDITORIAL: 02-10-2025
“La vida no vale nada si cuatro caen por minuto y al final por el abuso se decide la jornada” Canción de Pablo Milanés
Cuando Chile está próximo a enfrentar una nueva disputa presidencial para elegir al sucesor del Presidente Gabriel Boric, en otra parte del mundo, cerca de 2 millones de palestinos se esfuerzan por sobrevivir a las bombas y a los evidentes intentos de exterminio llevados a cabo sistemáticamente por las fuerzas de ocupación israelitas.
Los constantes ataques que sufren los habitantes de Gaza, desde el inicio de la ofensiva, han alcanzado ribetes de un verdadero holocausto. Los incesantes bombardeos aéreos y terrestres llevados a cabo por los efectivos israelitas en contra de la población civil, han sido devastadores y pese a las presiones internacionales y las reiteradas sanciones de la ONU, el gobierno de Israel no considera la posibilidad de un “Alto al Fuego “en el corto plazo.
Muy por el contrario, las autoridades israelíes no trepidan “en avivar las llamas” y se muestran decididas a continuar con las hostilidades, pese al creciente clamor de la comunidad internacional.
Así se desprende – a modo de ejemplo - de lo ocurrido hace menos de un año, cuando en plena sesión de la Asamblea General, el embajador de dicho país ante la ONU, en un acto sin precedentes e impregnado de soberbia y provocación, destruyo un ejemplar de la Carta Fundamental de las Naciones Unidas, como una forma de rechazar la moción de aceptar la incorporación de Palestina como estado miembro permanente en la comunidad de las naciones.
Lo que está sucediendo en Gaza constituye una auténtica política de Terrorismo de Estado y una flagrante violación a los DDHH de la población civil; dicha política diseñada, e implementada, sin asomo de piedad por órdenes del primer ministro israelita Benjamín Netanyahu parece no tener límites; según este plan miles de civiles están siendo condenados a morir bajo las bombas, de hambre, sed o por falta de medicamentos; todo ello con la abierta complicidad y colaboración del gobierno de Trump, quien continua proporcionando miles de millones de dólares en sofisticado material bélico, a las poderosas fuerzas armadas israelitas y así posibilitar las incursiones bélicas de su socio y brazo armado en el Medio Oriente.
Según el Ministerio de Salud de Gaza, hasta la fecha habrían fallecido aproximadamente cerca de 66.000 personas, siendo casi la mitad de ellos, mujeres y niños.
Fuentes internacionales confiables señalan que los 3 factores que han incidido en esta verdadera masacre, son los ataques aéreos y terrestres israelitas, las muertes por hambre y desnutrición, las enfermedades y la falta de atención médica.
La edificaciones de Gaza tales como viviendas, escuelas y hospitales, han sido destruidos hasta sus cimientos, transformándose en un montón de escombros de cemento y fierros retorcidos; la población sobreviviente bloqueada del mundo exterior por tropas israelitas e imposibilitada de recibir alimentos, agua, medicamentos, insumos médicos y combustible, solo puede esperar su final en una lenta agonía, dibujando así, una geografía humana con visos apocalípticos que difícilmente podrá ser olvidada.
Que no debe ser olvidada
En tal escenario de miedo, indefensión y desesperanza, ciudadanos progresistas de distintas parte del mundo, conmovidas de tanto dolor y abuso de poder, han intensificado sus esfuerzos por detener la barbarie y recuperar algo de la racionalidad perdida en una de las mayorías tragedias humanitarias ocurridas en lo que va del presente siglo.
Al respecto resulta esperanzador constatar que la comunidad internacional ha expresado su preocupación y desde un rol más activo, ha instado a un alto el fuego y a la mejora del acceso humanitario para aliviar el sufrimiento de la población civil.
Sumado a los esfuerzos de organizaciones tales como la ONU, la Unión Europea y de países como Turquía y Emiratos Árabes Unidos (EAU), Turquía, Arabia Saudita y Qatar, la consciencia planetaria frente a los sufrimientos del pueblo palestino sigue creciendo y convocando voluntades de distinta partes del mundo.
Ciudadanos de las más diversas ciudades y capitales del globo – muchas veces desafiando la postura complaciente y cómplice de sus propios gobiernos – salen a la calle para protestar por las acciones criminales del gobierno de Israel y solidarizar con los aproximadamente 2 millones de Gazaties que en estas horas sobreviven sin hogar, sin agua, sin alimentos, sin medicamentos y sin esperanzas de un mejor futuro para ellos y sus hijos.
En estas cruentas horas para millares de seres humanos – abatidos, indefensos y condenados al exterminio - jóvenes universitarios de EE. UU. Europa y América Latina se están organizado de distintas formas para presionar a sus respectivos gobiernos, exigiendo que corten los vínculos militares o comerciales con Israel y aumentar el apoyo humanitario a los habitantes de Gaza y Cisjordania.
En Italia miles de personas marchan por las calles y más de 75 ciudades se suman a una huelga general histórica en señal de repudio al genocidio.
En ciudades como Roma, Milán, Bolonia y Nápoles la ciudadanía sale a las calles para manifestar su repudio a la complicidad de su gobierno, con Israel
En estos momentos una misión civil - humanitaria compuesta por parlamentarios europeos, juristas miembros de ONG, activistas por los DDHH Y periodistas, se proponen llegar hasta Gaza navegando en una flotilla de aproximadamente 50 embarcaciones, para distribuir toneladas de alimentos, medicinas y suministros humanitarios con la intención de entregarlas directamente a la población civil.
En nuestro país la tragedia de los habitantes de Gaza no ha dejado indiferente a nadie y personeros del más amplio espectro político han manifestado sus opiniones, condenando mayoritariamente la verdadera política de exterminio llevada a cabo por las fuerzas de ocupación israelita.
Nuestro primer mandatario – abierto opositor a la ofensiva de Israel en Gaza - denunció de manera contundente las acciones militares que están provocando el genocidio en la Franja.
"hambrunas intencionadas, ataques masivos e indiscriminados a población civil, crímenes de guerra, asesinatos a periodistas, a personal médico, a defensores de derechos humanos, a niños y niñas"
Haciendo un llamado a "no minimizar los discursos de quienes, desde diferentes ideas y orígenes, desprecian la democracia o sus instituciones, o la subordinan a intereses particulares, comerciales, a supremacismo racial u otros".
Jeannette Jara, la candidata oficialista ha sido la más crítica frente a Israel, señalando que si ella fuera presidenta, suspendería las relaciones diplomáticas con dicho país por la gravedad de lo que sucede en Gaza.
Al otro lado del espectro político las distintas derechas han entrado en fuerte colisión por sus opiniones respecto a lo que allá acontece.
Dicho conflicto ha escalado de tal manera, que el propio senador Iván Moreira, reconocido pinochetista y defensor de la causa palestina, atacó frontalmente al presidenciable J.A. Kast - al inicio del conflicto - tratándolo en esa oportunidad de “nazi” y “traidor”, por las críticas en contra del presidente Gabriel Boric, respecto a sus declaraciones sobre el conflicto entre Israel y el grupo terrorista Hamás.
"nunca más con un nazi que justifica genocidio al pueblo palestino. Nunca más votar por un infame y, como dicen republicanos militantes y simpatizantes, un traidor". Agregó el senador.
Kaiser por su parte ha condenado abiertamente al gobierno chileno por retirar sus agregados militares en Israel, calificando la medida de “irresponsable” y argumentando que no responde al interés superior nacional.
Mas allá de nuestros anhelos de paz y el deseo de un pronto cese de las hostilidades, es probable que la tragedia del pueblo palestino en Gaza se prolongue en el tiempo y se haga más intensa, al igual que el dolor de sus habitantes.
Dolor que no nos puede dejar indiferentes y/o sumidos en la indiferencia o la pasividad.
Por estas horas todos somos gazaties.
CORPORACION SOLIDARIA UTE-USACH
