DECLARACION PUBLICA . NO A LA AGRESION A CUBA

LA CORPORACION  SOLIDARIA  UTE-USACH DENUNCIA  PÚBLICAMENTE LA  AGRESIÓN IMPERIAL A CUBA

Lo  que  hoy  vive Cuba  no es una  “crisis” ni un “fracaso interno”, como pretende imponer   la   propaganda   dominante.   Es el  resultado directo de  una  guerra económica  prolongada,  deliberada y criminal  ejecutada por  Estados  Unidos contra un pueblo que decidió ser soberano.

Durante   más de  60   años,    el   bloqueo   económico,   comercial  y   financiero —condenado  abrumadoramente por la comunidad internacional— ha buscado rendir por hambre,  carencias y desesperación a  la Revolución Cubana.  Pero  ahora el imperio   ha   ido   más   lejos:  pretende    asfixiar energéticamente   a   la   isla, persiguiendo, sancionando y amenazando a quienes envían petróleo a Cuba, aun cuando  se  trata de  suministros básicos para hospitales, transporte, alimentos y electricidad.

  • Esto no es diplomacia.
  • Esto no es defensa de la “democracia”.
  • Esto es un castigo colectivo. Esto es terrorismo económico.

Prohibir el envío  de  petróleo a  un  país  es  condenar a su pueblo al apagón,  al colapso del sistema sanitario, a la paralización de la vida cotidiana. Es una violación flagrante del derecho internacional y de los derechos humanos  más elementales. Quienes  hablan de “crisis humanitaria” mientras aprietan el nudo son los mismos que la provocan.

El objetivo es viejo y explícito: doblegar a Cuba por hambre y cansancio,  destruir su ejemplo de dignidad, castigar su decisión histórica de no someterse al orden imperial.  No toleran que  un  pequeño  país del Caribe haya demostrado, durante décadas,  que es posible resistir sin arrodillarse.

Frente a esta nueva escalada criminal:

Denunciamos la responsabilidad directa del gobierno de Estados Unidos.

Exigimos  el fin inmediato del bloqueo y de la persecución  energética  contra Cuba.

Llamamos a los pueblos, organizaciones sociales, fuerzas políticas y gobiernos del mundo a romper  el silencio  cómplice  y a expresar solidaridad activa con el pueblo cubano.

Cuba no está sola.

La asfixia no logrará borrar la dignidad.

La  historia ya  juzgó  al  bloqueo,  y  volverá  a  condenar  a  quienes  hoy  intentan profundizarlo.

Defender a Cuba  es defender el derecho de los pueblos a decidir su propio destino.