Por: Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos Colonia Dignidad
Diario U. Chile. 22-05-2026
En el marco del Día de los Patrimonios, desde la Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos “Colonia Dignidad” reafirmamos una convicción fundamental: no existe patrimonio posible sin verdad, sin justicia y sin memoria. Los sitios donde se cometieron crímenes de lesa humanidad no pueden ser reducidos al silencio administrativo, al abandono institucional ni a la banalización política. Son territorios que interpelan la conciencia democrática del país.
La declaración de Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico, realizada por el Consejo de Monumentos Nacionales en 2016 sobre 182,95 hectáreas del fundo de la ex Colonia Dignidad —superficie que recientemente fue ampliada a 345 hectáreas al incorporarse nuevos lugares de interés para las víctimas y para la justicia— no fue un gesto simbólico ni una concesión burocrática. Fue el resultado de años de lucha de organizaciones de derechos humanos, sobrevivientes, familiares y comunidades que insistieron en la necesidad de proteger este territorio, porque contiene una de las evidencias más brutales de la alianza entre la dictadura civil militar y Colonia Dignidad. En ese espacio se encuentran edificaciones utilizadas para la represión, caminos y fosas identificadas por sobrevivientes y peritajes forenses, además de documentación incautada en acciones judiciales, entre ellas el mayor archivo de la represión encontrado en Chile. Este archivo, también declarado Monumento Nacional en 2016, se encuentra actualmente abierto a consulta pública en el Archivo Nacional de Chile.
La protección de este espacio y de esos documentos responde a una necesidad ética, histórica y judicial. No se trata únicamente de conservar ruinas o papeles antiguos. Se trata de resguardar pruebas fundamentales para avanzar en el esclarecimiento del destino de hombres y mujeres detenidas desaparecidas en Colonia Dignidad. Cada archivo, cada vestigio forense, cada testimonio constituye una posibilidad de verdad para las familias que aún esperan respuestas y para un país que sigue en deuda con las víctimas.
Por eso resulta grave el fracaso del proceso de expropiación anunciado por el presidente Gabriel Boric. Lo que debía transformarse en un acto concreto de reparación y compromiso democrático ha quedado atrapado entre retrasos, indefiniciones y declaraciones de autoridades que relativizan la urgencia de recuperar este territorio para la memoria. El negacionismo no siempre se expresa mediante discursos explícitos. A veces se disfraza de burocracia, de dilaciones interminables o de una supuesta neutralidad técnica que termina imponiendo silencio frente a la magnitud de los crímenes cometidos.
Mientras se posterga la expropiación, se posterga también la posibilidad de construir un sitio de memoria que dé cuenta de lo ocurrido en Colonia Dignidad. Se posterga el derecho de las nuevas generaciones a conocer este pasado. Se posterga la posibilidad de fortalecer garantías de no repetición en un tiempo donde el autoritarismo, el relativismo frente a las violaciones a los derechos humanos y los discursos de odio vuelven a encontrar espacios de legitimación pública.
En este Día de los Patrimonios reivindicamos la memoria de nuestras compañeras y compañeros desaparecidos y ejecutados políticos; de las familias campesinas desplazadas; a quienes sobrevivieron las torturas; a los niños y niñas alemanas y chilenas abusadas por los jerarcas de la colonia; vecinos y vecinas que padecieron el matonaje de colonos aliados con agentes de la DINA, militares y civiles de la dictadura. Reivindicamos también el derecho colectivo a recuperar este territorio para la memoria, la educación en derechos humanos y el nunca más.
Porque Colonia Dignidad, donde funcionó un campo de concentración en el que se cometieron secuestros, torturas, desapariciones forzadas, ejecuciones y múltiples crímenes de lesa humanidad, y donde hoy sus propietarios continúan desarrollando actividades lucrativas y turismo comercial, no puede transformarse en un espacio de olvido, ni de encuentros despolitizados y vacíos de contenido histórico.
Debido al ocultamiento sistemático de información por parte de los colonos y de los neocolonos que actualmente administran el lugar, todavía no es posible establecer la magnitud total de los crímenes cometidos ni determinar un número definitivo de víctimas. Por eso es indispensable continuar las investigaciones judiciales y forenses, resguardar el patrimonio material y documental del sitio y avanzar en la construcción de un verdadero Sitio de Memoria, como los que a lo largo de Chile hemos levantado para honrar a nuestras víctimas, educar a las nuevas generaciones y fortalecer las garantías de no repetición.
Colonia Dignidad es un lugar donde el Estado chileno tiene la obligación moral y política de garantizar verdad, justicia y memoria. El patrimonio de un país no se mide solo por aquello que celebra, sino también por aquello que es capaz de enfrentar con responsabilidad histórica.
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