OPOSICIÓN CONVIERTE LA CUENTA PÚBLICA EN SU PRIMER TEST DE FUERZA CONTRA KAST

Por: Andrés Cárdenas Guzmán. Periodista El Mostrador

El Mostrador. 30 mayo, 2026

Mientras el Segundo Piso pule el discurso presidencial y diseña el estreno del eslogan “Chile cuenta con todos”, al otro lado del hemiciclo se afina una partitura completamente distinta: no dejar que esa vitrina se convierta en el relanzamiento político que el Gobierno necesita con urgencia.

Al interior de La Moneda, el diseño estratégico lleva semanas aferrado a una sola tabla de salvación: el “punto de inflexión”. El Ejecutivo necesita desesperadamente que el mensaje de este lunes opere como un torniquete que frene la hemorragia de una instalación errática, para así forzar un reseteo hacia una agenda de gestión más agresiva.

El libreto oficialista es explícito e intenta reescribir la historia a corto plazo: imponer un nuevo relato, endurecer la ofensiva política y sepultar bajo la alfombra el trauma de un gabinete que implosionó antes de cumplir los 90 días. El problema táctico para Palacio es que la oposición ya descifró la jugada, y su contraofensiva se resume en una sola directriz: torpedear ese diseño e impedir, cueste lo que cueste, que el Mandatario consiga su ansiado salvavidas político.

La centroizquierda llega al 1 de junio fisurada en sus métodos, pero sincronizada en el objetivo: que la primera Cuenta Pública de José Antonio Kast no se transforme en el relanzamiento político que La Moneda necesita con urgencia.

Cuñas afiladas y voces escépticas

La oposición tiene incluso una minuta interna que advierte que el escenario está marcado por el deterioro de las expectativas ciudadanas en seguridad, economía, empleo y salud, y que el bloque debe ofrecer una “ruta creíble” frente al malestar. Saben que la pura crítica no alcanza. Pero también saben que el 1 de junio no es el día para propuestas, es el día para no dejar que Kast se fotografíe con la victoria.

La presidenta del PS, Paulina Vodanovic, no dejó dudas sobre el tono que viene. “Va a ser un punto de inflexión como oposición, porque hemos sido bastante tolerantes a la inoperancia, a la falta de planes, a la falta de claridad, a desdecirse de muchas cosas”, comentó a Radio Agricultura la semana pasada. Y fue más específica sobre los recortes en Salud: el ministro de Hacienda –dijo– “ha acuñado una máxima que yo creo que es digna de estudio, que es hacer más con menos“.

Por eso, la presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez, adelantó a la prensa que esperan un discurso “sin datos falsos ni contradicciones” y con un plan real en seguridad y empleo, materias en que el Gobierno prometió liderazgo sobresaliente.

El timonel del PC, Lautaro Carmona, fue el más sarcástico: esperaría que el Presidente –dijo– “dé cuenta de las dificultades que tiene que abordar, incluyendo su obligado cambio de gabinete”. Y el diputado comunista Marcos Barraza fue al hueso económico: “La marcha económica va mal, hay presión inflacionaria, hay deterioro de los presupuestos familiares”.

El problema DC

El gran flanco débil de esta oposición no es el PS ni el FA ni el PC. Es la Democracia Cristiana, que lleva semanas jugando en su propio carril. El jefe de bancada DC, Jorge Díaz, lo resumió sin pudor a principios de mes: “Hay diversas formas de enfrentar al Gobierno. Algunos prefieren las calles o las redes sociales, nosotros optamos por la vía institucional”. La frase suena razonable. También suena a aviso de que la falange no se subirá al tren del bloqueo total.

La escena más elocuente ocurrió cuando Vodanovic declaró públicamente que desde la DC hasta el PC votarían en contra de la megarreforma. El presidente de la falange, Álvaro Ortiz, se retiró del punto de prensa antes de que terminara. La incomodidad era visible.

Pero cuando el ministro Quiroz decidió presionar a la Democracia Cristiana en público, el partido se cerró en banda. El senador Iván Flores fue directo a través de la prensa: “No me preocupan ni los dichos ni la soberbia de Quiroz. Me preocupa que esté toreando a Chile”. Y Yasna Provoste fue lapidaria: “El ministro Quiroz le pide a la DC madurar y a la gente aguantar. Le recuerdo que nuestro partido, en 69 años, ha demostrado con creces su compromiso con Chile y su gente”.

La Democracia Cristiana no va a aplaudir a Kast el lunes. Tampoco va a hacer escándalo. Su aporte a la jornada —dicen cercanos a la falange— podría ser el silencio incómodo.

Confech activada y el filo de los indultos

La presión no será solo parlamentaria. Organizaciones sociales, gremios de la salud, estudiantes y trabajadores se movilizarán en Valparaíso contra los recortes, con un operativo policial masivo que incluye corte de calles y posible suspensión de clases en establecimientos cercanos al Congreso. Y si la jornada del lunes no alcanza, la Confech ya convocó paro nacional para el miércoles 3 de junio –dos días después del discurso– bajo la consigna “NO a Escuelas Protegidas, NO a la megarreforma y NO a los recortes”. El mensaje es claro: la Cuenta Pública no cierra nada. Abre una temporada.

Hay además una mina sin detonar en el discurso presidencial. Si Kast anuncia nombres de posibles indultados entre condenados por lesa humanidad –algo que parlamentarios oficialistas ven como posibilidad real—, la oposición tiene respuesta lista. El diputado socialista César Valenzuela ya lo dijo a la prensa: “La unidad del país se alcanza con justicia, no liberando a condenados por delitos graves para dejar contentas a las barras bravas de derecha. ¿Cómo les va a costar tanto entender que ya no están en campaña?”.

Kast llega al lunes queriendo enterrar su peor mes y nacer de nuevo ante el Congreso Pleno. La oposición llega desunida en los métodos, dividida en los ritmos, pero coincidente en una sola cosa: no dejarle esa foto al Mandatario.

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