LAS NECESIDADES BÁSICAS LA TRASCENCENCIA Y LA UTOPÍA

EDITORIAL: 21 DE JUNIO DE 2026

Las necesidades básicas del ser humano, descritas por Federico Engels en 1884 en “El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado”, son dos, y a grandes rasgos:

  • La necesidad de sobrevivir en forma individual, y
  • La necesidad de sobrevivir como especie.

La primera tiene que ver con nuestra alimentación y protección personal de las inclemencias del tiempo y el terreno. Y la segunda, es la que nos obliga a relacionarnos con otros miembros de nuestra comunidad, también, igual que en el caso anterior, vinculado a la manutención y protección, en este caso, con características sociales.

La humanidad desde sus inicios, incluso antes del salvajismo, busca cubrir estas dos necesidades, algunas veces con más énfasis en una que en la otra, pero, eso dura hasta el día de hoy, por supuesto que cada vez con las condiciones asociadas al momento. Es la relación dialéctica entre lo individual y lo social.

En algún momento, la humanidad comprendió la necesidad de trascender, es decir, dejar un legado para su descendencia directa y las generaciones posteriores, incluso para las que no son propias. Acá entran también, entre otras, las instituciones de educación, salud, justicia, etc. con todos los bemoles que cada época, lugar y sociedad han puesto.

En el caso de nuestra casa de estudios, la entonces Universidad Técnica del Estado (UTE), creada a partir de la simple unión de varias escuelas dispersas por Santiago y el país, y cabe señalar, no siempre con relación entre las carreras impartidas. Lo mismo con su parte académica y administrativa. El funcionamiento de este conjunto de escuelas llevó a la necesaria creación de una reforma, impulsada principalmente por los estudiantes y su organización, la propuesta era una utopía en la época, por lo revolucionario por un lado, y por el gobierno de derecha instalado en La Moneda, sin embargo, se consiguió.

La Universidad que resulta de ese proceso de reforma, es una nunca antes vista en este país y sus alrededores, la más avanzada en América Latina, desde la participación triestamental en la discusión y la toma de las decisiones más importantes de la vida universitaria, lo mismo con la elección de sus autoridades unipersonales y colectivas, todas. Es necesario señalar que esta universidad estaba profundamente comprometida con el proyecto país que impulsaba el gobierno del Doctor Salvador Allende. Esta forma de convivir, desarrollar políticas y formar profesionales, duró hasta el 11 de septiembre de 1973.

Han pasado 53 años de aquella fecha, y la sociedad y tampoco la universidad ha vuelto a desarrollarse a los niveles que alguna vez tuvo. También hay responsabilidad del negacionismo del proceso político de la época impulsado por la derecha. Pero, eso no excusa que los actores de la época, los que construyeron la utopía, los que la hicieron real, los que la vivieron, no han tenido la capacidad de influir mejor en la comunidad universitaria, siendo esta una necesidad. Esfuerzos se han hecho, pueden haber sido máximos, pero, obviamente, han sido insuficientes. La llegada de un gobierno de ultra derecha no facilita las cosas, pero en nuestra experiencia, quienes alguna vez enfrentamos enemigos y riesgos mayores no podemos callar ni quedarnos pasivos.

Hoy, existe la seria necesidad de esta Corporación, de crecer, de aunar a los actores de distintas épocas y estamentos para que la utopía nuevamente sea posible, y que hermoso sería que pudiéramos trascender a las actuales y futuras generaciones dejando a la USACH superando el conocido y recordado: “Una universidad de barrio, pero tan buena como la mejor del centro”.

CORPORACIÓN SOLIDARIA UTE USACH