TRUMP NO PUDO TORCER LA 14ª ENMIENDA: SUPREMA DE EE.UU. MANTIENE CIUDADANÍA POR NACIMIENTO

Por: Leonardo Buitrago

El Ciudadano. 02/07/2026

La Corte Suprema, con un contundente 6-3, enterró el decreto de Trump al blindar la 14ª Enmienda, dejando claro que ni siquiera una orden ejecutiva puede quebrar un principio constitucional forjado en Estados Unidos hace más de siglo y medio tras la Guerra Civil

La Corte Suprema de Estados Unidos asestó un golpe contundente a las aspiraciones de Donald Trump al anular su orden ejecutiva que pretendía restringir el derecho a la ciudadanía por nacimiento, un principio constitucional con más de 150 años de vigencia.

Con una votación de seis a favor y tres en contra, los jueces decidieron mantener el precedente histórico que otorga automáticamente la ciudadanía a todos los bebés nacidos en el territorio de la nación norteamericana, Esta decisión representa la mayor derrota judicial de la segunda administración del mandatario de ultraderecha, quien había hecho de esta causa una de sus banderas políticas más emblemáticas desde su campaña de 2015.

El magnate republicano argumentaba que la ciudadanía automática incentivaba la inmigración ilegal y permitía que extranjeros indocumentados «se beneficiaran indebidamente» de las leyes del país. Sin embargo, el máximo tribunal de EE.UU. dejó claro que una orden ejecutiva no puede anular lo establecido en la Constitución, específicamente en la 14ª Enmienda.

La orden ejecutiva que desencadenó el conflicto

En su primer día de regreso a la Casa Blanca, el 20 de enero de 2025, Trump firmó una orden ejecutiva que ponía fin a la concesión de ciudadanía a los hijos de padres indocumentados o con visas temporales. Los críticos de la medida denunciaron inmediatamente que violaba flagrantemente la 14ª Enmienda, la cual establece que todos los «nacidos o naturalizados» en el país son ciudadanos estadounidenses.

Respuesta de la Suprema y sus implicaciones

El fallo, redactado por el juez John Roberts, sostiene que los nacidos en Estados Unidos de extranjeros en situación irregular o temporal son «ciudadanos en el nacimiento». Roberts invocó la historia de la 14ª Enmienda, aprobada tras la Guerra Civil para garantizar los derechos de los esclavos liberados, afirmando que «la ciudadanía, entonces y ahora, es el derecho a tener derechos, a participar libremente en nuestra comunidad política».

La enmienda, según la Suprema, «extendió esa promesa a todas las personas libres nacidas en esta tierra» y planteó: «Hoy mantenemos esa promesa».

Trump llama al Congreso a poner fin a la ciudadanía por nacimiento

Trump reaccionó con frustración en su red Truth Social, calificando el fallo como «demasiado malo para nuestro país» e instando al Congreso a «empezar hoy» el trabajo para » poner fin a la cara e injusta para nuestro país ciudadanía por nacimiento». No obstante, los especialistas señalan que modificar la Constitución requiere un proceso de ratificación extremadamente complejo, que exige mayorías calificadas en el Congreso y entre los estados, algo prácticamente inviable en el contexto político actual.

Por el contrario, los defensores de los derechos de los inmigrantes celebraron el fallo como una victoria histórica. Krish O’Mara Vignarajah, presidenta de Global Refuge, afirmó que «la 14ª enmienda volvió a probar hoy que es más fuerte que las fuerzas que intentan vaciarla de contenido», consignó BBC Mundo.

Sentencia histórica que golpea a Trump

La decisión de la Corte Suprema, cuya composición fue forjada en gran medida por el propio Trump, envía un mensaje inequívoco: la ciudadanía por nacimiento está firmemente arraigada en el tejido constitucional estadounidense y no puede ser eliminada por decreto presidencial. Este fallo, que Gary O’Donoghue de la BBC calificó como material de estudio en las facultades de Derecho durante años, consolida un derecho que Estados Unidos comparte con aproximadamente 30 países en el mundo, incluyendo vecinos como México y Canadá.

El intento del ultraderechista de asistir personalmente a una de las audiencias, un hecho sin precedentes para un presidente en ejercicio, fue interpretado como un intento de presionar al tribunal, estrategia que resultó completamente infructuosa. El mandatario que había descrito la ciudadanía por nacimiento como «el mayor imán para la inmigración ilegal» y había afirmado que Estados Unidos «no puede vivir con los grilletes» de esta práctica, se enfrenta ahora a la realidad de que su ambicioso proyecto ha sido constitucionalmente sepultado.

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