Crónica Digital. 16 julio, 2026
En fallo unánime, la Segunda Sala de la Corte Suprema rechazó los recursos de casación en el fondo y en la forma deducidos contra la sentencia que condenó a un oficial de Carabineros en retiro por su responsabilidad en los delitos de homicidio calificado de José Andrés García Lazo y Jorge Rodrigo Muñoz Mella, ejecutados el 18 de septiembre de 1973 en la comuna de Santiago y cuyos cuerpos fueron arrojados al zanjón de la Aguada. Así, se ratificó la sentencia que condenó al entonces subteniente de Carabineros Carlos Gastón Manterola Miranda a la pena de 15 años y un día de presidio efectivo, en calidad de autor de los delitos.
En el fallo de primer grado ratificado, la Ministra en Visita para causas por violaciones a los derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Santiago Paola Plaza González dio por establecido que el 18 de septiembre de 1973, cerca de las 21:00 horas, Jorge Rodrigo Muñoz Mella, chileno, 18 años, soltero y estudiante, y José Andrés García Lazo, chileno, casado, 29 años, técnico en televisión, regresaban a casa del último de los nombrados, en horas del toque de queda, luego de haber estado celebrando Fiestas Patrias. Antes de llegar al inmueble incitan desórdenes en la vía pública, lo que originó la molestia de una vecina que los denunció a Carabineros que vigilaban en el sector el cumplimiento de restricción horario.
Así, efectivos de Carabineros de la dotación de la 8ª Comisaría de Santiago concurrieron al lugar y, a pesar de que Muñoz y García ya se encontraban al interior del inmueble ubicado en calle Bascuñán Guerrero N°620, igualmente irrumpieron en él y por la fuerza les sacaron a la vía pública. Fueron obligados a tenderse en el suelo y dispararon en contra de ambos, acción que les provocó heridas graves que les causó la muerte al instante. Ya inertes, los cuerpos fueron subidos al furgón policial, en que los trasladaron hasta el puente Zanjón de la Aguada’ donde los lanzan al caudal de río, “resultando imposible su ubicación por parte de sus familiares, pese a haberlos buscado intensamente”.
En 1991 fueron encontrados sus restos en el Patio 29 del Cementerio General de Santiago, a raíz de lo cual ambos fueron debidamente identificados como Jorge Rodrigo Muñoz Mella y José Andrés García Lazo, estableciéndose como causa de sus muertes, “heridas por arma de fuego y siendo la causa inmediata del fallecimiento un shock hemorrágico en el contexto de una muerte de etiología médico legal, violenta homicida”.
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