Por Apolo Olivares - Para ute-noticias - 17-07-2026
La reciente aprobación de la megarreforma abre una discusión que trasciende los aspectos técnicos de la legislación. La pregunta central no es únicamente cuánto bajan los impuestos o cómo cambian las normas laborales. La verdadera pregunta es otra: ¿qué modelo de desarrollo está construyendo Chile y quiénes son sus principales beneficiarios?
El gobierno de Kast que impulsa la reforma sostiene que reducir la carga tributaria a las empresas estimulará la inversión, aumentará el crecimiento económico y generará nuevos empleos. Esa ha sido una idea recurrente en la política económica de las últimas décadas: si las empresas disponen de mayores recursos, invertirán más y los beneficios terminarán alcanzando al conjunto de la sociedad.
Sin embargo, la experiencia histórica invita a mirar esa promesa con espíritu crítico.
Las rebajas tributarias no garantizan por sí mismas una mayor inversión productiva. Esa decisión depende de múltiples factores: las expectativas económicas, la demanda, las oportunidades de negocio, el acceso a mercados y la rentabilidad esperada. Cuando esos elementos no están presentes, una reducción de impuestos se traduce simplemente en mayores utilidades para los propietarios del capital, sin producir el crecimiento prometido.
Si ese fuera el resultado, el país enfrentaría una pregunta incómoda: ¿quién asume el costo de una menor recaudación fiscal?
La respuesta es que recae sobre el conjunto de la sociedad. Menores ingresos para el Estado significa menos recursos para educación, salud, ciencia, infraestructura o políticas de apoyo a las pequeñas y medianas empresas, precisamente aquellas que generan una parte importante del empleo en Chile.
La discusión laboral tampoco puede reducirse a la letra de la ley. En un mercado donde existe una relación desigual entre empleador y trabajador, las normas se aplican en un contexto donde el temor a perder el empleo puede limitar la capacidad real de negociación. Por ello, el impacto de una reforma no depende únicamente de su redacción, sino también de las condiciones efectivas en que trabajadores y empleadores ejercen sus derechos y obligaciones.
Más allá de sus disposiciones específicas, la megarreforma plantea una interrogante de fondo:
¿responde esta política a un proyecto nacional de desarrollo o reproduce una lógica donde los beneficios se concentran esperando que, en algún momento, alcancen al resto de la sociedad?
Chile necesita inversión. Necesita empresas fuertes. Necesita de un estado que invierta. Necesita crecimiento económico.
Pero también necesita que ese crecimiento se traduzca en mejores salarios, mayor productividad, innovación, fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas y oportunidades reales para quienes viven de su trabajo.
La historia demuestra que una economía sólida no depende únicamente de la confianza de los inversionistas. Depende también de la confianza de quienes estudian, emprenden, producen y trabajan todos los días.
Cuando una sociedad concentra excesivamente la riqueza y el poder económico, no solo aumenta la desigualdad. También corre el riesgo de limitar su propio desarrollo al desaprovechar el talento, la creatividad y la capacidad de consumo de millones de personas.
Por eso, el verdadero debate no consiste en decidir si Chile necesita más mercado o más Estado. La pregunta es mucho más profunda.
¿Puede un país alcanzar un desarrollo pleno cuando las principales decisiones económicas continúan favoreciendo, de manera sistemática, a quienes ya concentran una parte importante del poder económico?
Responder esa pregunta exige mirar más allá de una reforma específica. Exige analizar nuestra historia, nuestras instituciones y el tipo de sociedad que queremos construir para las próximas generaciones.
Porque una nación no se fortalece únicamente cuando aumenta la riqueza de algunos.
Se fortalece cuando el progreso se convierte en una posibilidad real para la mayoría de su pueblo.
"El desarrollo no consiste en que unos pocos lleguen muy lejos. Consiste en construir una sociedad donde el origen de una persona no limite el horizonte de su vida."
Apolo Olivares - Ex dirigente de la Universidad Técnica
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