LA PATRIA DE LOS SOBREVIVIENTES

Por: Ivo Castillo Osorio. Administrador Público. Vecino de San Fernando.

El Ciudadano. 13/08/2026

Esta ciudad -San Fernando- no aparece en los discursos del Gobierno como lo que es: un territorio donde el Estado no es un debate ideológico es la única ambulancia disponible, el único psiquiatra accesible, el único camino posible hacia algo mejor para cientos de jóvenes que nacieron sin apellido de poder. Y ese Estado, hoy, está siendo desmantelado en silencio con firma y fecha mientras en La Moneda se habla de responsabilidad fiscal.

Roberto Herrera –Arte Elegante– lo dijo sentado en el programa “La Junta” con la claridad que solo tienen los que vivieron lo que predican: «Eduquemos a los niños para no reparar a los adultos». No lo dijo como eslogan. Lo dijo como diagnóstico. Lo dijo alguien que pasó por el Sename, por la cárcel de menores, por la calle y que sobrevivió gracias al arte porque el Estado no estaba ahí para salvarlo. Lo dijo alguien que sabe exactamente lo que cuesta no invertir en un niño a tiempo.

San Fernando lo sabe también. Pero nadie lo escribe.

Esta ciudad no aparece en los discursos del Gobierno como lo que es: un territorio donde el Estado no es un debate ideológico, es la única ambulancia disponible, el único psiquiatra accesible, el único camino posible hacia algo mejor para cientos de jóvenes que nacieron sin apellido de poder. Y ese Estado, hoy, está siendo desmantelado en silencio con firma y fecha mientras en La Moneda se habla de responsabilidad fiscal.

En marzo, la Circular N°12 de Hacienda ordenó un recorte del 3% a todas las carteras del Estado. En abril, el mismo Ministerio propuso eliminar 40 programas en salud, educación y seguridad. La lista tiene nombres concretos: Prevención del Suicidio; Control del Niño Sano; el Programa PACE, que era el único boleto universitario para los jóvenes de liceos públicos de la Sexta Región en busca de nivelar un poco la balanza; la Beca Vocación Profesor. La Asociación Chilena de Municipalidades había anunciado que el presupuesto 2026 ya recortaba $125 mil millones a programas municipales. En O’Higgins eso no es una cifra. Es una lista de espera. Es un liceo sin duchas. Es un niño al que nadie le explicó que podía soñar.

Arte Elegante también dijo en La Junta algo que los ministros de este gobierno deberían tatuarse:

«El arte me salvó la vida. Si no hubiera sido por la música, yo sería delincuente. Nunca me dieron una herramienta para desenvolverme en la vida».

No lo decía con rabia. Lo decía con la certeza de quien entendió antes que los economistas que invertir en cultura, en educación, en contención temprana, no es gasto. Es la única política de seguridad que realmente funciona.

Eso es lo que se está recortando. No hay líneas de presupuesto. Herramientas. Las únicas herramientas que tienen los niños de San Fernando, de Chimbarongo Santa Cruz, para no terminar donde el sistema siempre predijo que iban a terminar.

Señor Presidente: los niños de San Fernando no pueden esperar su convergencia fiscal.

Y aquí está la pregunta que este gobierno no quiere responder: ¿cuánto cuesta reparar un adulto que el Estado abandonó cuando era niño? ¿Cuánto cuestan las cárceles, los hospitales psiquiátricos, los programas de reinserción? Siempre más. Siempre muchísimo más que el programa que acaban de eliminar con una firma a las tres de la tarde en Santiago.

San Fernando necesita organizarse. No para protestar. Para exigir lo que ya es un derecho. Una mesa donde el apoderado del liceo, la vecina del block, el joven del barrio y el trabajador del campo sepan que están peleando la misma pelea. Que sus problemas tienen el mismo origen. Que la respuesta, si llega, solo puede llegar si estamos juntos.

Roberto lo dijo mejor que nadie: «Hablamos poco, decimos mucho». Hora de decirlo en voz alta, desde la Sexta Región, sin pedir permiso.

¿Por qué nombro tanto a Arte Elegante? No es por moda ni por parecer cercano a la calle. Es porque hubo noches en que uno ve todo negro y no sabe bien por qué, noches en que el peso no tiene nombre ni dirección, y fue una canción no un programa del Estado, no una política pública, no una circular de Hacienda lo que te devolvió a tierra. Yo no crecí en el Sename. Yo no pasé por la cárcel de menores. Yo no tuve que elegir entre estudiar y comer. Y, aun así, me salvó.

Imagínense lo que hace en los que sí tuvieron que elegir.

Señor Presidente: los niños de San Fernando no pueden esperar su convergencia fiscal.

Ivo Castillo Osorio

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