Por: Félix Montano
El Clarín Chile. 28 septiembre, 2026
Feministas, trabajadores de la salud y estudiantes protagonizarán desde este lunes una sucesión de movilizaciones y paros que culminará el jueves 1 de octubre, apenas un día después del ingreso al Congreso del proyecto de Presupuesto 2027. Las demandas son diferentes, pero comienzan a encontrarse en un mismo punto: la defensa de derechos sociales y del financiamiento público frente al ajuste fiscal impulsado por el Ejecutivo.
La última semana de septiembre y el comienzo de octubre pueden abrir un escenario diferente para el Gobierno de José Antonio Kast. Después de meses en que buena parte del conflicto político se ha desarrollado en el Congreso y entre las fuerzas partidarias, distintos sectores sociales preparan cuatro jornadas consecutivas de movilización.
No se trata todavía de un movimiento único ni de una convocatoria centralizada contra el Gobierno. Pero tampoco parece una simple coincidencia de fechas.
La propia Coordinadora Feminista 8M ha hablado de avanzar hacia una “unidad de acción” con trabajadores de la salud y estudiantes, mientras la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) ha mantenido contactos con la CUT, organizaciones feministas y agrupaciones de trabajadores de la educación. La presidenta de la FECh y vocera de la Confech, Laura Mlynarz, ha señalado además que para la movilización del jueves esperan constituir un bloque sindical y otro estudiantil.
El lunes salen las feministas
La secuencia comenzará este lunes 28 de septiembre, Día de Acción Global por el Aborto, con un pañuelazo nacional convocado por la Coordinadora Feminista 8M bajo la consigna “Aborto legal es justicia social”.
En Santiago, la concentración está convocada desde las 18:00 horas en Plaza Dignidad, Metro Baquedano. También habrá actividades en Valparaíso, Puente Alto, Concepción, Valdivia, Osorno e Iquique.
La movilización ocurre en medio de una ofensiva legislativa de sectores de derecha en materias vinculadas al aborto. La Coordinadora 8M cuestiona, entre otras iniciativas, el proyecto conocido como “Escucha su corazón”, que pretende introducir nuevos requisitos antes de realizar una interrupción del embarazo contemplada por la legislación vigente, y otra propuesta destinada a sancionar la distribución de medicamentos utilizados para abortar fuera de las tres causales legales.
La protesta feminista tiene por ello una dimensión que excede el debate presupuestario: se dirige contra lo que sus convocantes consideran una agenda regresiva en derechos sexuales y reproductivos.
Pero el financiamiento público aparece también en su convocatoria. La Coordinadora 8M vincula la defensa de esos derechos con los recursos necesarios para hacerlos efectivos y ha situado expresamente su movilización como el primer día de una secuencia que continuará con salud y educación.
Martes y miércoles: se paraliza la salud primaria
El segundo foco llegará desde un sector especialmente sensible.
La Confederación Nacional de Funcionarios y Funcionarias de la Salud Municipal (Confusam) convocó a un paro nacional de la Atención Primaria de Salud para el martes 29 y miércoles 30 de septiembre.
La demanda principal apunta directamente al financiamiento de la APS y al valor del per cápita, es decir, los recursos que el Estado entrega por cada persona inscrita en el sistema municipal de salud.
La Confusam ha advertido además de una deuda con los municipios superior a los $37 mil millones vinculada al reajuste del per cápita y reclama un incremento de los recursos para 2027. En distintas regiones, las organizaciones locales ya han confirmado su adhesión al paro. Durante las dos jornadas se mantendrán turnos éticos para emergencias y prestaciones esenciales.
Aquí aparece con mayor nitidez el elemento que atravesará buena parte de la semana: el Presupuesto 2027.
Porque mientras los trabajadores de la salud estén en paro el miércoles 30, el Gobierno deberá ingresar precisamente ese día al Congreso Nacional el proyecto de Ley de Presupuestos para el próximo año. La Dirección de Presupuestos confirmó oficialmente que esa es la fecha de presentación, en cumplimiento del plazo constitucional.
La coincidencia difícilmente podría ser políticamente más significativa.
El jueves entran los estudiantes
Al día siguiente, jueves 1 de octubre, serán los estudiantes.
La Confech convocó a un paro y movilización nacional bajo una consigna igualmente directa: “Ni un peso menos para la educación”.
La organización exige que el Presupuesto 2027 no reduzca los recursos destinados a la educación pública y pretende extender la convocatoria más allá de las universidades. Para ello ha buscado coordinación con estudiantes secundarios, trabajadores de la educación, la CUT y otras organizaciones sociales.
La inquietud no surgió de la nada. Durante este año Hacienda solicitó ajustes al gasto público y en abril emitió orientaciones que involucraban decenas de programas del Ministerio de Educación. El ministro Jorge Quiroz sostuvo posteriormente que aquello no significaba que se hubiese decidido eliminar esos programas. La ministra de Educación, María Paz Arzola, ha afirmado por su parte que al sector no le faltarán recursos y que las prioridades estarán en educación parvularia y los primeros años de enseñanza básica.
La disputa, por tanto, no se produce únicamente en la calle. El verdadero terreno de confrontación comenzará a conocerse cuando se abran las cifras del Presupuesto 2027.
Del Congreso a la calle
Hasta ahora, buena parte de los problemas políticos del Gobierno de Kast se habían expresado institucionalmente: dificultades legislativas, controversias dentro del oficialismo y disputas con la oposición.
La próxima semana puede agregar otro componente.
El conflicto comienza a desplazarse hacia organizaciones sociales que tienen demandas concretas y capacidad de movilización.
Feministas el lunes. Trabajadores de la salud el martes y miércoles. Estudiantes el jueves.
Cada sector tiene sus propias reivindicaciones y sería apresurado presentar esta sucesión como el nacimiento de un frente social homogéneo contra La Moneda. Sin embargo, existen indicios de una coordinación que antes era mucho menos visible.
La Coordinadora Feminista 8M habla explícitamente de “unidad de acción”. La Confech ha conversado con organizaciones sindicales, feministas y educacionales. Y dirigentes estudiantiles describen la próxima semana como una secuencia de movilizaciones que puede confluir en la jornada del jueves.
El denominador común comienza además a definirse: derechos sociales, servicios públicos y recursos fiscales.
No es un detalle menor. El Gobierno ha situado la contención del gasto entre sus prioridades y el debate presupuestario obligará ahora a transformar esa orientación general en cifras concretas para salud, educación, regiones y programas públicos.
Es ahí donde una discusión que hasta ahora podía parecer técnica comienza a adquirir consecuencias políticas.
Octubre comienza con una prueba
El proyecto de Presupuesto ingresará al Congreso el miércoles 30 de septiembre. Su tramitación parlamentaria se extenderá durante las semanas siguientes y probablemente se convertirá en uno de los principales campos de disputa entre el Gobierno y la oposición.
Pero este año habrá otro actor mirando esas cifras.
La calle.
No sabemos todavía cuál será la magnitud de las movilizaciones de esta semana ni cuánto respaldo conseguirán fuera de los sectores convocantes. Tampoco puede afirmarse que exista ya una articulación social comparable con otros ciclos de movilización vividos por Chile.
Lo que sí puede observarse es un cambio.
Por primera vez en estos primeros meses del Gobierno de Kast, feministas, trabajadores de un servicio público esencial y estudiantes se movilizarán de manera sucesiva durante cuatro días, con contactos explícitos entre algunas de sus organizaciones y con una preocupación compartida por el rumbo de las políticas públicas.
El Presupuesto 2027 será la prueba inmediata.
Cuando sus cifras comiencen a conocerse esta semana, se podrá saber si las preocupaciones por eventuales recortes tenían fundamento y hasta dónde llegará la disputa parlamentaria.
También comenzará a verse si estas cuatro jornadas son solamente una coincidencia en el calendario o el primer ensayo de algo políticamente más significativo: la articulación de una oposición social al Gobierno que empieza a encontrarse en las calles.
Félix Montano
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