Por: Andrés Cárdenas Guzmán. Periodista de El Mostrador
El Mostrador. 3 octubre, 2026
Lo que se sabe hasta ahora del Presupuesto muestra recortes en Educación, Culturas y regiones. Parte del oficialismo quiere moderar la “tijera”. El PNL, en cambio, pide agrandarla y llevarla a otras partidas.
El maletín negro con dos candados que Jorge Quiroz llevó el miércoles al Congreso contenía el primer Presupuesto del Gobierno de José Antonio Kast. Tres días después, parte de su contenido comenzó a conocerse y la atención pasó de los candados a la “tijera”: Educación, Culturas y los gobiernos regionales muestran reducciones en programas y partidas específicas que ya provocaron reparos incluso dentro del oficialismo.
El cuadro todavía es parcial. El Ejecutivo ingresó formalmente el proyecto el 30 de septiembre, pero su detalle completo será dado a conocer el lunes, cuando se dé cuenta de la iniciativa en la Cámara. Hasta ahora, tres de las partidas publicadas este viernes en prensa permiten anticipar dónde están algunos de los ajustes de la propuesta. El Gobierno sostiene que el gasto crecerá 1,5% respecto de lo que estima ejecutar este año. Quiroz reconoció que, comparado con el Presupuesto 2026 aprobado por el Congreso, el incremento sería de 2,7% –los números también generan reparos en la oposición–.
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Educación: sube la partida, pero caen programas
El caso de Educación muestra con claridad esa combinación. La partida total contempla $18,16 billones para 2027 Educación – Partida 9 y registra un crecimiento real de 0,78%, pero bajo esa cifra aparecen recortes selectivos: Junaeb cae 2,76% real y el programa de Becas y Asistencialidad Estudiantil disminuye 6,22%. También bajan las becas indígenas, la bonificación de prácticas profesionales técnico-profesionales y la Residencia Familiar Estudiantil.
El caso que abrió el mayor flanco político es el de las Becas TIC, herederas de “Yo elijo mi PC”. El programa, creado originalmente en 2009 durante el primer Gobierno de Michelle Bachelet y posteriormente ampliado, contó este año con cerca de $35 mil millones y benefició a 96.100 estudiantes. En el proyecto 2027 desaparece su financiamiento explícito y no se identifica una asignación equivalente. De mantenerse así durante la tramitación, sería la primera vez en 17 años sin una nueva entrega de computadores bajo esa política –justo en momentos de la reaparición en la arena política nacional de la exmandataria–.
También aparece la tijera en los Liceos Bicentenario, política asociada a los gobiernos de Sebastián Piñera –también en momentos en los que dentro del oficialismo de Chile Vamos se habla de “piñerizar” la política del Gobierno de Kast–. Los recursos disminuyen 46,71% real y el Ejecutivo pretende mantener proyectos ya comprometidos, pero sin nuevas convocatorias. La partida efectivamente conserva asignaciones específicas para los establecimientos.
A eso se agrega una caída de 55,2% en el Fondo para la Reactivación Educativa, además de reducciones de 12,41% en el Fondo Basal por Desempeño universitario, 12,37% en el aporte institucional a universidades estatales, 25,2% en fomento a la investigación y 2,35% real en los recursos asociados a gratuidad.
La defensa del Ejecutivo apunta a la focalización. Quiroz explicó que la confección del erario incluyó la revisión de más de 600 programas y confirmó la discontinuidad de “Yo elijo mi PC”, aunque, consultado específicamente por sus falencias, admitió: “No recuerdo este en particular, pero de seguro tenía hallazgos”. Máximo Pavez fue más específico: sostuvo que Becas TIC estaba “mal evaluado”, presentaba problemas de implementación y, según el Gobierno, no mostraba un efecto relevante sobre el aprendizaje.
Pero la decisión encontró resistencia en casa. Diputados UDI, entre ellos Sergio Bobadilla y Ricardo Neumann, anunciaron que buscarán reponer tanto las Becas TIC como recursos para los Liceos Bicentenario durante la tramitación. Comparten la necesidad de focalizar el gasto, pero cuestionan que el ajuste recaiga sobre esos programas.
En RN, Diego Schalper había llamado a esperar el detalle antes de juzgar el contenido del “maletín”. “No tengo cómo saberlo, porque no hemos podido analizar el Presupuesto, porque está en este minuto en un maletín con un candado”, dijo el diputado, quien defendió la necesidad de ordenar las cuentas fiscales y revisar eventuales sobredotaciones en los Servicios Locales de Educación Pública.
Culturas: una rebaja de 10,1%
La tijera es más visible en Culturas. El proyecto contempla $440.518 millones, frente a una base comparable para 2026 de $489.899 millones: $49.381 millones menos, equivalentes a una reducción de 10,1%. La comparación utilizada por el propio Ejecutivo incorpora reajustes, leyes especiales y otros ajustes, por lo que no debe confundirse con una comparación directa con la Ley de Presupuestos originalmente aprobada para 2026.
Entre los programas aparece el Pase Cultural, que cae 50,8%, desde $6.101 millones a $3.000 millones; el Fondo del Libro baja 17,6%; el Programa Sitios de Memoria, 25,3%; y las iniciativas de inversión cultural, 64,8%. La línea correspondiente al Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile pasa de $2.161 millones a cero, al igual que la de Fomento y Desarrollo de Ecosistemas Creativos, que tenía $507 millones en la base comparable.
Regiones: menos recursos de entrada y una fórmula para recuperarlos
El tercer frente está en los gobiernos regionales. La partida conocida contempla $1,803 billones para financiar funcionamiento e inversión regional.
El presidente de la Asociación de Gobernadores y Gobernadoras Regionales, Alejandro Santana (RN), señaló que Hacienda les comunicó una reducción inicial de 6%, después de que durante la negociación se hablara primero de 10% y luego de 7%.
La fórmula incluida por Hacienda contempla una puerta para recuperar recursos: los GORE que a julio de 2027 alcancen una ejecución igual o superior al 50% en el subtítulo 31 de inversión podrán solicitar fondos adicionales, con los cuales podrían llegar a un crecimiento de hasta 7% respecto del presupuesto inicial 2026, corregido por inflación. No se trata, por tanto, según defiende el Ejecutivo, de una reposición automática, sino condicionada al nivel de ejecución.
La fórmula también fue cuestionada por el gobernador metropolitano, Claudio Orrego, quien sostuvo en ADN que la ejecución presupuestaria no puede utilizarse como criterio general para reducir recursos a las regiones. La autoridad afirmó que el GORE Metropolitano ha ejecutado el 100% de su presupuesto en los últimos cinco años y advirtió que una menor disponibilidad de fondos puede afectar la inversión regional y el empleo.
La discusión dentro de la derecha tampoco apunta en una sola dirección. Mientras parlamentarios de la UDI quieren devolver recursos a programas educacionales, desde el Partido Nacional Libertario plantean que la tijera debería caer en otros lugares. Su vicepresidente y jefe de bancada, Hans Marowski, dijo que el martes llevarán su propuesta directamente a Kast: “No vamos a estar para respaldar recursos para el Instituto Nacional de Derechos Humanos, el PAIC, el Consejo para la implementación de la Agenda 2030, algunas ONG (…) ni menos pagos asociados a falsos exonerados”. Esas caracterizaciones corresponden al planteamiento político del parlamentario.
Desde la oposición, en tanto, las críticas se han concentrado en la eliminación de Becas TIC y las reducciones educacionales. Joanna Pérez anticipó que buscará reponer el programa de computadores; Constanza Schönhaut emplazó al Ejecutivo a transparentar dónde concentrará los ajustes, mientras Irací Hassler cuestionó las prioridades adoptadas por Hacienda.
La discusión recién comienza. Todos estos recortes corresponden a la propuesta inicial del Ejecutivo y pueden ser modificados durante su paso por el Congreso. El lunes se conocerá el detalle completo del proyecto y comenzará formalmente una tramitación en la que, a juzgar por las primeras partidas que salieron del maletín, la disputa no será solo sobre cuánto gastar, sino también sobre dónde debe caer la tijera.
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