EDITORIAL : 04 DE OCTUBRE 2026
- Existe un poder anterior incluso a las bombas:
- El poder de decidir quién es el enemigo.
- Quien consigue nombrarlo puede construir alrededor de él una amenaza, instalar el miedo y conseguir que aquello que parecía intolerable comience a presentarse como necesario.
- Entonces llegan las sanciones, los bloqueos, las intervenciones, las bombas.
- Y aparece una palabra capaz de justificar demasiado:
- Terrorismo, y peor aun terrorismo de quien ejerce el poder
- Aquí aparece Gaza y el pueblo Palestino.
- El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, respondió a las acusaciones de terrorismo mostrando fotografías de niñas muertas durante el ataque contra una escuela en Minab.
- No es necesario defender al gobierno iraní para comprender la fuerza de la contradicción.
- Israel debe responder por sus actos cuando corresponda.
- Estados Unidos también.
- Una norma que solamente se aplica al enemigo no es una norma. Es un instrumento de poder.
- Pero quizás el escenario que más debería preocuparnos esté mucho más cerca.
- América Latina vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia de quienes hoy ejercen el poder en Washington.
- La administración Trump habla abiertamente de reafirmar el dominio estadounidense sobre el hemisferio occidental y ha incorporado organizaciones latinoamericanas al lenguaje del terrorismo.
- Nuestro continente debería escuchar esas palabras con memoria.
- Conocemos intervenciones, golpes de Estado, bloqueos, operaciones encubiertas, sanciones y gobiernos apoyados cuando convenían a determinados intereses.
- No es una teoría. Es nuestra historia.
- Podemos pensar lo que queramos sobre Nicolás Maduro y su gobierno. Pero ninguna opinión sobre él responde una pregunta elemental:
- ¿Qué derecho tiene una potencia extranjera a ingresar militarmente en otro país y capturar a su gobernante?
- La soberanía de Venezuela no depende de nuestra simpatía por Maduro.
- Y Venezuela posee petróleo: las mayores reservas probadas del planeta. Cuando después de una intervención aparecen acuerdos petroleros favorables a la potencia que intervino, preguntarse por los intereses involucrados no constituye conspiración.
- Constituye geopolítica.
- Cuba conoce otra forma de poder: décadas de embargo, sanciones, restricciones financieras y presión sobre una economía que hoy atraviesa además una gravísima crisis energética.
- No hacen falta bombas para intentar doblegar a una sociedad.
- También existen el comercio, el crédito, la energía y el acceso a recursos esenciales.
- No afirmamos que Estados Unidos vaya a intervenir militarmente en Brasil.
- No tenemos evidencia para hacerlo.
- Y precisamente porque nuestra denuncia pretende ser seria, no necesitamos inventar lo que todavía no ha ocurrido.
- Basta observar lo que ya ocurre.
- Chile acaba de adherir al Escudo de las Américas.
- Se presenta como una iniciativa de cooperación frente al crimen organizado transnacional, pero su alcance comprende también economía, infraestructura digital, cadenas de suministro y minerales críticos.
- Combatir el narcotráfico es necesario.
- Cooperar internacionalmente también.
- Pero la pregunta permanece:
- Para responder no basta escuchar los discursos oficiales.
- Hay que mirar el petróleo, el cobre, el litio, las rutas comerciales, la infraestructura digital y las alianzas estratégicas.
- Porque detrás existe una disputa mundial mucho mayor.
- Estados Unidos enfrenta un mundo diferente del que surgió después de la caída de la Unión Soviética.
- China crece. Rusia disputa espacios de poder. Los BRICS aumentan su influencia y buena parte del Sur Global reclama mayor autonomía.
- El mundo avanza hacia una estructura más multipolar.
- Y quienes hoy ejercen el poder en Washington parecen decididos a preservar la primacía estadounidense, particularmente en un continente que históricamente han considerado su espacio estratégico inmediato.
- No necesitamos afirmar que Venezuela, Cuba, Brasil y el Escudo de las Américas forman parte de un plan secreto.
- Pero sí podemos reconocer que todos ellos se encuentran dentro de una creciente disputa por poder, recursos e influencia en nuestro continente.
- Quizás depositamos en ella una esperanza que su propia estructura hacía imposible satisfacer.
- Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido poseen derecho de veto en el Consejo de Seguridad.
- Porque finalmente todo converge allí.
- El poder militar permite atacar.
- El poder económico permite asfixiar.
- El poder político permite subordinar.
- Pero existe un poder anterior:
- El poder de nombrar al enemigo y conseguir que los demás acepten aquello que después se haga contra él.
- La historia debería habernos enseñado a reconocerlo.
- Hiroshima y Nagasaki.
- Vietnam y el napalm.
- Irak y las armas de destrucción masiva que nunca aparecieron.
- Son acontecimientos diferentes y no deben confundirse.
- Pero recuerdan algo elemental: las grandes potencias también pueden producir terror.
- Y poseen una ventaja extraordinaria: tienen capacidad para explicar después por qué su violencia era necesaria.
- Los pueblos tienen derecho a no tener dueño.
- Y por eso quizás la pregunta más importante no sea quiénes son los verdaderos terroristas.
- Es anterior:
- ¿Quién posee el poder de nombrar al terrorista?
- ¿Quién decide quién amenaza la civilización?
- ¿Quién determina cuándo una frontera puede ser violada?
- ¿Quién decide qué país debe ser sancionado, bloqueado o intervenido?
- ¿Quién determina qué muertos serán llamados víctimas y cuáles quedarán reducidos a daños colaterales?
- Y finalmente:
- El poder de nombrar al enemigo es demasiado peligroso para entregárselo a un imperio.
- Y nuestro futuro es demasiado importante para permitir que otros lo decidan.
