LA ARQUITECTURA DEL ENGAÑO – LENGUAJE, MEDIOS Y LA CONSTRUCCIÓN DE REALIDADES EN EL CHILE CONTEMPORÁNEO – PARTE II

por Danilo Araneda – Para UTE-NOTICIAS – 14-10-2026

La Construcción Mediática de la "Crisis de Seguridad" y la Migración.

No necesitamos ir muy lejos para encontrar pruebas de cómo el lenguaje y la cobertura mediática construyen una realidad en nuestro país. Para ello baste solo el tratamiento que los medios de comunicación y las autoridades del actual gobierno brindan a la seguridad pública y la migración. Como sabemos, en los últimos años, particularmente tras el estallido social, la percepción de inseguridad se ha convertido en la principal preocupación de la ciudadanía, superando en muchas encuestas a los problemas económicos. También sabemos que esta percepción ciudadana se ha construido sobre la base de establecer en el subconsciente ciudadano una asociación entre delincuencia y movimientos migratorios.

Desde ciertos sectores políticos (no solo la derecha oficialista) y medios de comunicación afines, la migración y el aumento de ciertos delitos han sido encuadrados bajo un lenguaje bélico y de supervivencia. Términos como "invasión", "avalancha", "delincuencia extranjera" o "narcoestado" dominan los titulares de matinales, portales de noticias, prensa escrita y discursos de personeros políticos. Las cámaras se enfocan sistemáticamente en los delitos cometidos por ciudadanos extranjeros, creando una realidad mediática donde la criminalidad es percibida casi exclusivamente como un problema foráneo.

Este lenguaje obliga al pensamiento colectivo a percibir una realidad de "guerra", donde las soluciones democráticas y de derechos humanos son vistas como ingenuas o traidoras. Quien discrepa de las políticas de "mano dura" o cuestiona la eficacia de la militarización de las fronteras, no es escuchado; es anulado mediante el lenguaje, siendo etiquetado inmediatamente como "defensor de delincuentes" o "ciego ante la realidad". La opinión disidente, que podría basarse en datos criminológicos que muestran que la gran mayoría de los delitos siguen siendo cometidos por nacionales, o en análisis sociológicos sobre la integración, es silenciada por la carga moral de las acusaciones.

Bajo esta narrativa, la realidad que se impone es que el problema de la inseguridad estigmatiza al migrante, pero oculta la realidad económica que afecta al país; estimulando el natural temor de la población a caminar por su barrio.

Como resultado, el lenguaje y el control de la agenda mediática anulan el pensamiento crítico, es decir la anulan la capacidad de los ciudadanos de reflexionar sobre los problemas reales que los agobian. La realidad compleja —una realidad económica que afecta a la mayoría de la población, con una cesantía que crece implacable entre mujeres y jóvenes; sumada a instituciones policiales y judiciales que requieren reformas profundas; más un fenómeno migratorio que necesita políticas de integración y control inteligente— ha sido reemplazada por una realidad ficticia y polarizada, donde quienes se oponen al discurso oficial son acusados de ser cómplices del delito.

El Modelo Económico y la Narrativa de la "Inevitabilidad"

La esfera económica también muestra claros ejemplos de este control sobre la información y la capacidad de reflexión de los ciudadanos. Chile ha experimentado en las últimas décadas un intenso debate sobre su modelo económico, heredado de la dictadura y profundizado en la democracia. La forma en que los medios de difusión y los actores económicos utilizan el lenguaje para hablar de la economía es un caso de manual de cómo se impone una realidad y se anula la disidencia.

En los grandes medios de comunicación tradicionales, en los discursos de la élite empresarial y en el lenguaje de los gobiernos, la economía se presenta a través de un lenguaje que despolitiza las decisiones técnicas. Términos como "responsabilidad fiscal", "señales a los mercados", "inversión" y "crecimiento" se utilizan como verdades absolutas, casi como leyes de la física.

En el caso del actual gobierno, cualquier demanda para aumentar el gasto social, terminar con la destrucción de innumerables beneficios sociales y el traspaso de recursos a las grandes empresas nacionales y extranjeras, es abordada con un lenguaje mediático que anticipa el castigo: "los mercados se pondrán nerviosos", "habrá fuga de capitales", "se perderá el grado de inversión". Este encuadre obliga al pensamiento colectivo a percibir la economía como una entidad viva y todopoderosa ("el mercado") que castiga la disidencia.

Este discurso es acompañado, además, con la permanente búsqueda de culpables externos, entre ellos la gestión del gobierno anterior, al que culpan de todos los males que aquejan la actual situación económica. Para muestra, solo algunos botones:

La mentira sobre el origen del incremento de la cesantía. Se “informa” a la ciudadanía que ello ocurre producto de la incapacidad de las anteriores autoridades para incrementar las inversiones. Y la prensa, la radio y la televisión se desviven entrevistando a personeros oficialistas que ratifican esta “verdad”. Y los ciudadanos carecen de medios de información que les permitan comparar para emitir sus propios juicios. Lo que no dicen los medios es que la actual Constitución del Estado impide que sea el Estado el que aborde la creación de nuevos empleos. Quién crea los empleos son las empresas, cuyos propietarios son los mismos dueños de los medios de comunicación.

La mentira sobre el porqué la economía no crece. Los medios oficiales, las autoridades y sus especialistas informan que el país no crece debido a la baja productividad de los trabajadores. Lo que no dicen los medios es que esa misma productividad no puede crecer más por varias razones principales:

El país ya agotó toda posibilidad de crecer en base a una economía basada solo en exportaciones de materias primas o bienes de bajo valor agregado. Sin el desarrollo de procesos productivos más avanzados no es posible crear más puestos de trabajo. Esto depende de las inversiones del sector privado.

La productividad no puede crecer si las empresas no invierten en nuevas tecnologías y maquinarias y, lo más importante, en la recapacitación de sus trabajadores. Hoy es más barato reemplazar a los trabajadores con maquinaria automatizada. Pero, para seguir produciendo lo mismo. Efecto: crece la cesantía y sigue bajando la productividad.

La productividad no puede crecer sin factor trabajo calificado, pero el gobierno representante de los intereses empresariales, resuelve reducir el financiamiento de la educación, condenando a los trabajadores a desempeñarse en labores tradicionales, de bajo valor agregado.

Es imposible que la productividad crezca con bajos salarios, mínima previsión social, con sistemas de salud precarios y una creciente inseguridad.

Lo que los medios ocultan es que la productividad de la economía se desploma porque los grupos económicos, los dueños de las grandes empresas y de los bancos, y sus ejecutivos del gobierno son los responsables de lo indicado en cada uno de estos puntos.

La mentira sobre la falta de recursos e inversiones. Otro componente del discurso oficialista, repetido hasta el cansancio por los medios de comunicación, es que no existen suficientes recursos para satisfacer las necesidades del país. Lo que no dicen esos mismos medios es que: el gobierno decidió recortar los impuestos a los más ricos y, junto con ello, decidió recortar los recursos a las municipalidades, al sistema educacional, al sistema de salud, otros. Para muestra, algunos ejemplos:

se recorta en un 5,3% los recursos que se utilizan para la compra de vacunas del calendario obligatorio y de las campañas estacionales (como influenza o virus respiratorio sincicial) que se administran de forma gratuita en la red pública de salud;

se recortan los recursos contemplados para la Ley Ricarte Soto que busca garantizar la cobertura de tratamientos para enfermedades de alto costo (-14%) y el Programa de Apoyo al Recién Nacido (-10,58%);

en un 46,7% se recortan los recursos para los Liceos Bicentenario; y se anuncian recortes en horas docentes;

se anuncia la eliminación o cierre de 25 programas sociales que abarcan instituciones como Salud, Cultura, Senadis y Conadi;

se elimina el financiamiento del programa para escolares “Yo elijo mi PC”.

Chile recibe una enorme cantidad de inversiones provenientes del extranjero, las que representan un 90,3% del PIB. Sin embargo, de acuerdo a cifras del propio Banco Central[1], por cada US$ 100 que llegan al país, al mismo tiempo US$ 53 salen hacia otros países.

Lo que no dicen los medios de comunicación es que son los propios inversionistas chilenos prefieren invertir en el exterior, donde pueden obtener mayores ganancias. Es decir, no faltan los recursos, solo que estos se destinan para enriquecer más a los grupos económicos a costa de la miseria de la población.

La realidad que se construye es que no hay alternativas: el apoyo a las políticas de bienestar o redistribución son presentadas por los medios como un camino directo al "abismo" o a la "venezolanización". El cuestionamiento del modelo neoliberal o de la privatización de recursos estratégicos, es anulado no mediante un debate económico riguroso, sino a través del terror semántico. Se le etiqueta como "populista", "irresponsable" o "enemigo del desarrollo". La opinión de quienes argumentan que el modelo ha generado una desigualdad estructural y una precariedad en la clase media es silenciada, presentada como un capricho ideológico que pone en riesgo la "estabilidad" del país.

El resultado: La Erosión de la Democracia a través de la Semántica

El lenguaje político, económico y social en Chile ha sido secuestrado por los grupos económicos indicados en la primera parte de este artículo. El ciudadano común percibe una realidad compleja, de difícil comprensión teórica, pero de brutales efectos prácticos.

El análisis del uso del lenguaje y el control de los medios en el Chile actual revela una incómoda realidad que afecta directamente los fundamentos de la democracia: el control del pensamiento colectivo no requiere necesariamente de la censura directa o la represión física. Basta con controlar el vocabulario, dictar qué es "sentido común" y demonizar a quien se sale del guion.

Tanto en el debate de la seguridad y la migración como en la discusión sobre el modelo económico, los medios de difusión y los actores políticos han construido realidades paralelas. Han utilizado el lenguaje para obligar a la ciudadanía a percibir amenazas existenciales donde hay problemas complejos que gestionar, y para ocultar desigualdades estructurales detrás de tecnicismos económicos.

El resultado más grave de esta dinámica es la anulación de la opinión divergente, destruyendo así el espacio para el pensamiento crítico, el matiz y el consenso. El ciudadano, abrumado por una realidad mediática que no se ajusta a su experiencia diaria pero que le impone términos y juicios morales, termina por refugiarse en la apatía o en la radicalización.

Esta realidad es aún más compleja, cuando se constata la absoluta pérdida de confianza de la ciudadanía en los partidos políticos tradicionales y la completa ausencia de una movilización que represente los intereses de una enorme mayoría de la población.

[1]              https://si3.bcentral.cl/estadisticas/Principal1/excel/SE/BDP/Excel/Anual/IED_pais_sector_region.xlsx


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