Por: Mesa de noticias de El Mostrador – 18 de Octubre 2026
Álvaro Ortiz advirtió que la articulación opositora no implica alinearse electoralmente detrás de los expresidentes. El timonel democratacristiano también planteó ampliar los entendimientos más allá de la izquierda y buscar coincidencias con sectores de Chile Vamos.
La oposición recién comienza a ordenar sus piezas con Michelle Bachelet y Gabriel Boric como figuras convocantes, pero la Democracia Cristiana ya puso el primer límite explícito a las expectativas presidenciales que rodean a ambos: participar de la unidad no significa entregarles un cheque en blanco.
Su presidente, el diputado Álvaro Ortiz, abrió la puerta a levantar una candidatura propia y lanzó una advertencia en entrevista con La Tercera: “Esto no es un Bachelet o Boric”. Los expresidentes, explicó, se sumaron al esfuerzo por construir una alternativa política para Chile.
- Lo más visto
- Oposición argentina pone la mira en embajador chileno por Malvinas
- Avalancha en Portillo: tres muertos, un herido en riesgo vital y un cuerpo aún sin recuperar
- “Esperamos que no se vuelva a repetir”: Presidente Kast se refirió al aniversario del 18-O
- Ley Miscelánea de Kast ya es oficial: paquete económico comenzará a regir el 1 de noviembre
El mensaje llega apenas días después de la reunión en Horizonte Ciudadano, donde ambos exmandatarios convocaron a seis partidos, desde la DC hasta el PC, para avanzar en una hoja de ruta común frente al Gobierno de José Antonio Kast.
Ortiz incluso reveló que le preguntó directamente a Bachelet si estaba disponible para recorrer el país. Quiere aprovechar su capacidad de convocatoria, pero sin comprometer anticipadamente el respaldo electoral de la Falange.
Y el límite va más allá de los nombres. El timonel sostuvo que “solo con la DC hacia la izquierda no basta” y reconoció conversaciones con parlamentarios de RN, UDI y Evópoli para buscar coincidencias. Aclaró, eso sí, que esos acercamientos no constituyen acuerdos electorales.
Tampoco dio por hecho que la coordinación opositora termine convertida en una sola alianza. De cara a futuras elecciones, dejó abiertas distintas fórmulas de competencia.
Así, el intento de articulación de Bachelet y Boric enfrenta una primera señal de autonomía desde uno de sus integrantes: la unidad política no supone renunciar a las identidades ni a las aspiraciones electorales de cada partido.
La expresidenta puede ayudar a sentar a todos en una misma mesa. Otra cosa será conseguir que, llegado el momento, todos respalden al mismo candidato.
LAS OPINIONES VERTIDAS EN ESTE ARTICULO, SON DE EXCLUSIVA RESPONSABILIDAD DEL AUTOR.
