Por: Álvaro Ramis
Crónica Digital. 18 mayo, 2026
Cuando un ministro de Hacienda suelta la frase “a veces uno con menos recursos hace más”, no está haciendo un hallazgo filosófico. Está firmando, con tinta invisible, una renuncia.
Porque la frase, en el papel, suena inspiradora. Evoca al héroe que improvisa, al médico rural que salva vidas con lo que tiene, al ingenio que vence a la escasez. Pero dicha desde quien controla las llaves del presupuesto nacional —y específicamente aplicada a la salud— deja de ser una reflexión para convertirse en un mecanismo de desentendimiento.
¿De qué hechos se desentiende el Ministro?
Primero: de la evidencia dura. La salud no funciona con milagros. Funciona con camas UCI, con ventiladores, con tests rápidos, con personal contratado y no sobrecargado. Cuando falta lo básico, no aparece la creatividad; aparece la muerte evitable. Decir que “con menos se hace más” frente a un hospital sin insumos es como decirle a un cirujano que opere con un cuchillo de cocina: se puede, pero no debería, y las consecuencias las paga el paciente.
Segundo: del desgaste real de los trabajadores. Ese “hacer más con menos” en la práctica significa que una enfermera atiende el doble de pacientes, que un médico extiende su jornada sin pago, que un técnico reutiliza material descartable. El sistema no se vuelve más eficiente: se vuelve más cruel. Y la frase del Ministro, al celebrar ese esfuerzo, lo vuelve invisible. Lo naturaliza.
Tercero: de la desigualdad. Cuando faltan recursos, no todos “hacen más”. Algunos simplemente no pueden hacer nada. Un consultorio rural sin electricidad no “inventa” una tomografía. Una madre en lista de espera no “resuelve” con voluntarismo. La frase universaliza una excepción: sí, a veces alguien con menos logra más. Pero casi siempre, con menos recursos se obtienen peores resultados. Y el Ministro lo sabe.
Cuarto: de su propia responsabilidad. El Estado no es un vecino solidario. Es quien define prioridades. Si un ministro de Hacienda dice que con menos se hace más, está dando una instrucción: les vamos a dar menos, y ustedes arreglen. Es la política de la huida hacia adelante disfrazada de elogio al esfuerzo ajeno.
No se trata de negar que existan equipos maravillosos que sacan agua de las piedras. Se trata de dejar de pedirles piedras. La salud no necesita frases motivacionales desde el podio presupuestario. Necesita recursos proporcionales a los problemas. Necesita que el Ministro de Hacienda deje de buscar consuelo en las excepciones y empiece a rendir cuentas por la regla.
Porque a veces uno con menos hace más, sí. Pero siempre, con lo justo, la gente se muere. Y de eso la frase del Ministro no dice ni una palabra.
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