Por: Alejandro Reyes Vergara. Abogado y consultor
El Mostrador. 27 mayo, 2026
Se vocea mucho que Chile está sumido en la mediocridad, que dejó de liderar a Sudamérica, que se fue a pique o que está estancado.
Lo dicen destacados políticos, economistas y líderes de opinión chilenos, como por ejemplo el expresidente Frei, Sebastián Edwards, José Luis Daza, Axel Kaiser, Joaquín Lavín, Óscar Guillermo Garretón y muchos otros, tan capaces e inteligentes como ellos.
En general, se basan en 3 o 4 variables macroeconómicas contingentes: crecimiento, desempleo, inflación, deuda y equilibrio fiscal. Esa termina siendo casi toda la conversación sobre el pasado, presente y futuro de Chile. Es un debate pobre y muy restringido. Es como poner el termómetro al enfermo para medir la fiebre y anunciar que el síntoma subió o bajó, sin considerar otros exámenes, sin saber cuál es la enfermedad ni proponer cómo sanarla.
Todo país se desarrolla en base en ciertos pilares o factores subyacentes fundamentales, como el capital humano (educación y salud); la calidad y estabilidad institucional; una buena infraestructura; la innovación y las tecnologías; la apertura al comercio internacional y a las inversiones externas, y otros más. La sanidad fiscal y estabilidad macroeconómica es un factor más, muy importante, pero absolutamente insuficiente para desarrollarnos bien.
Chile en los últimos 36 años ha sido un alumno muy aplicado en macroeconomía y desde hace 12 años se ha puesto flojo en ese ramo. Pero eso no nos transforma en un país mediocre, mantenemos pilares fundamentales con indicadores sobresalientes. Se echa de menos un análisis y un debate menos contingentes, más estratégicos, integrales, de largo plazo y propositivos por parte de los políticos, economistas y líderes de opinión.
Como señalé en Autoflagelación Patriótica, la autocrítica desmesurada de Chile es un relato que no refleja lo que somos ni lo que hemos logrado juntos en 40 años. No construye una autoestima colectiva equilibrada que valore fortalezas y que genere un impulso para superar errores y debilidades. La generalización del relato de la mediocridad es una narrativa paralizante y derrotista que desmoraliza y mina la confianza del país para alcanzar nuevos logros.
¿Es Chile un país mediocre? ¿Perdió el liderazgo latinoamericano? Es indiscutible que hay materias en las que Chile ha bajado sus estándares e indicadores y otras en las que los ha subido. No somos estáticos, también cometemos errores, pero un error no es un fracaso, es esencialmente un aprendizaje.
¿Con quién debemos compararnos para saber si somos un país mediocre?
¿Con los 195 países del mundo? Chile, en general, está muy por arriba del promedio, y en el segmento superior en los diversos rankings.
¿O nos debemos comparar con los vecinos del barrio, que son los 21 países que integran Latinoamérica? Chile sigue siendo el líder latinoamericano indiscutido en casi todas las materias que inciden en el desarrollo, contrario a lo que afirman los agoreros de la mediocridad.
¿O nos comparamos con las 38 economías más desarrolladas del mundo, que integran la OCDE? Son economías de mercado, con instituciones estables, niveles medios o altos de desarrollo, sistemas democráticos consolidados. Se le llama el “club de los países desarrollados”. Compararse con estos resulta muy exigente. Pero en varios indicadores, Chile está en el promedio de OCDE o sobre este, lo que es notable. Veamos.
Esperanza de vida. Chile tiene una esperanza de vida de 81,4 años, sobre el promedio OCDE, igual a la de Reino Unido, mayor que la de Alemania y EE.UU. y todos los países de América, salvo Canadá.
Nivel educacional. Porcentaje de adultos de 25 a 64 años con educación terciaria completa (universitaria o técnica superior), en Chile un 33%, el porcentaje más alto de Latinoamérica, cercano al de Alemania y Austria, superior al de Italia. Calidad de la educación según prueba PISA de 2022, Chile lideró a toda América Latina en las tres áreas (matemáticas, lenguaje y ciencias), y en 2024 los superó en Pensamiento Creativo.
Infraestructura. Chile es líder regional en carreteras y autopistas; tiene uno de los sistemas sanitarios de agua potable y de tratamiento de aguas servidas de mayor calidad y cobertura de la OCDE y del mundo, con tasas de 98%. Tenemos puertos de alta eficiencia; aeropuertos de clase mundial; buena infraestructura digital, alta conectividad; y avanza el cable de fibra óptica que conectará a Chile con Australia.
Energías renovables. Chile es uno de los líderes globales, pasó en 10 años de una matriz marginalmente renovable del 7% a una donde las ERNC aportan cerca del 40% de la generación eléctrica. Creció 19% anual promedio durante la última década, mientras en el mundo ha crecido a tasas del 9% anual.
Crecimiento del PIB en 2025. En Chile fue 2,4%. En los países de la OCDE el promedio fue 1,4%; en Latinoamérica 2,3%; en la Unión Europea (UE) 1,4%; Zona euro: 1,3%. Chile superó todos esos promedios.
Crecimiento promedio del PIB en los últimos 10 años. Se dice que Chile está en crisis de crecimiento desde hace una década. Es cierto, pero el crecimiento promedio del PIB de Chile en los últimos 10 años fue 2,1%. Promedio de la OCDE, de 1,9%; promedio de América Latina 1,7%. Chile sobre el promedio.
Deuda pública como porcentaje del PIB anual total. Chile tiene una de las deudas más bajas del mundo, equivalente al 42% del PIB anual. El promedio de la deuda de los países de la OCDE es del 85% del PIB, el doble que Chile; el promedio de todos los países del mundo es 95%; promedio Latinoamérica 75%. Chile supera con largueza todos los promedios.
Clasificación de la deuda de Chile. Está bien calificada por S&P en la categoría “A” y por Moody’s en “A2”, lo que indica que tenemos buena capacidad de pago, bajo riesgo de incumplimiento y acceso favorable al financiamiento.
Índice de Desarrollo Humano (IDH) del PNUD. Evalúa tres dimensiones: vida larga y saludable, acceso al conocimiento y un nivel de vida digno. Chile tiene el más alto indicador de desarrollo humano de América Latina, junto con Uruguay y Argentina, y se ubica en el lugar 45 de 193 países, aunque por debajo del promedio de la OCDE.
Transporte público en la ciudad. Santiago tiene un Metro de excelencia y muy valorado por chilenos y extranjeros, y es la ciudad con el mayor número de buses eléctricos fuera de China.
Institucionalidad de Chile sólida, estable, capaz de procesar las crisis. Es sobresaliente en comparación con toda América Latina. Tiene continuidad, estabilidad y capacidad para procesar y resolver crisis graves como la transición pacífica de la dictadura a la democracia, el estallido social y la gestión de la pandemia. Procesa bien los graves casos de corrupción en la política, la Justicia, la Fiscalía, la Iglesia y las empresas privadas. Tenemos instituciones independientes muy sólidas y competentes, como la Contraloría General, el Banco Central y los organismos de control presupuestario y estadístico. Contamos con un sistema de votación y escrutinio espectacular, eficiente y creíble.
Transparencia y corrupción. Transparencia Internacional evalúa 180 países. Chile sigue siendo el segundo país mejor evaluado de América Latina, después de Uruguay, con 63 puntos, en el lugar 30 del mundo, cercano al promedio de la OCDE, que es 65 puntos. Chile está casi igual que EE.UU., lugar 28 con 65 puntos. Chile se percibe menos corrupto y más transparente que Portugal, España, Corea del Sur, Costa Rica, Italia, Polonia e Israel, y que todo el resto de Latinoamérica y otros 130 países.
Apertura comercial e inversión extranjera. Chile tiene entre 31 y 33 acuerdos comerciales directos que cubren más de 65 economías internacionales. Nos otorga acceso preferencial a mercados que representan cerca del 89% del PIB mundial, lo que lo consolida como el país con la mayor integración global.
Saque sus propias conclusiones: ¿Chile es un país mediocre, se fue a pique y dejó de liderar Latinoamérica?
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