Por Apolo Olivares - Para ute-noticias – 26-07-2026
Cada 26 de julio América Latina recuerda el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, ocurrido en 1953. Aunque aquella acción militar no logró su objetivo inmediato, marcó el inicio de un proceso revolucionario que culminó el 1 de enero de 1959 con el triunfo de la Revolución Cubana, encabezada por Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Camilo Cienfuegos, Raúl Castro y miles de hombres y mujeres que lucharon contra la dictadura de Fulgencio Batista.
El Movimiento 26 de Julio se transformó en un símbolo de resistencia frente a un régimen caracterizado por la represión política, la corrupción y una profunda desigualdad social. Para millones de personas en América Latina y el mundo, la Revolución Cubana representó la esperanza de construir una sociedad más justa, basada en la soberanía nacional, el acceso universal a la educación, la salud y la dignidad de los sectores históricamente excluidos.
Sin embargo, pocos meses después del triunfo revolucionario comenzó un largo período de confrontación con Estados Unidos. Desde comienzos de la década de 1960, Washington impuso un amplio embargo económico, comercial y financiero —denominado "bloqueo" por el gobierno cubano y muchos otros países debido a su alcance extraterritorial— que continúa hasta nuestros días. Durante más de seis décadas, esta política ha condicionado profundamente la economía de la isla, limitando el acceso a financiamiento, mercados, tecnologías, insumos y medicamentos.
La situación actual de Cuba es especialmente compleja, la crisis energética provocada ahora por el bloqueo al petróleo ha provocado prolongados cortes de electricidad que afectan la vida cotidiana de millones de personas. Hospitales, escuelas, industrias y hogares enfrentan enormes dificultades para mantener sus actividades con normalidad, mientras la escasez de combustibles y de insumos esenciales repercute directamente en la calidad de vida de la población.
Estados Unidos y su política de sanciones sostenida durante más de sesenta años tiene una respuesta solida del pueblo cubano, seguir resistiendo. Año tras año, la inmensa mayoría de los países representados en las Naciones Unidas ha votado a favor de poner fin al embargo, argumentando que sus efectos recaen principalmente sobre la población civil.
El ejemplo del pueblo cubano también nos recuerda que la solidaridad no conoce fronteras. Cuba ha enviado médicos a decenas de países, ha compartido conocimientos en salud y educación y ha extendido su mano cuando muchos pueblos atravesaban momentos de dolor. Esa vocación solidaria forma parte de su historia y merece ser reconocida.
El 26 de julio no solo recuerda una revolución. También invita a reflexionar sobre el derecho de los pueblos a decidir libremente su destino, sin presiones externas ni privaciones que afecten las condiciones básicas de vida. La historia enseña que las diferencias entre naciones deben resolverse mediante el diálogo, el respeto al derecho internacional y la cooperación, nunca mediante el sufrimiento de todo un pueblo.
Recordar esta fecha es rendir homenaje a quienes lucharon por la soberanía de Cuba y, al mismo tiempo, reafirmar un principio universal: ningún pueblo debería ver comprometido su acceso a la salud, la alimentación, la energía o el desarrollo como consecuencia de la voracidad un país como estados unidos , el imperio , que además de Cuba , mantiene guerras en todo el mundo, juega con la economía mundial.
- ¡Honor a los hombres y mujeres del 26 de Julio!
- ¡Honor al pueblo cubano!
