Marcelo Mella Polanco – Académico De La Usach – Apuntes Politicos – 29-07-2026
La ciencia política comparada suele explicar el ascenso de la nueva derecha radical (NDR) con presidentes como Bolsonaro, Trump, Milei y Kast por el lado de la demanda, vale decir, el malestar económico, la inseguridad, la reacción cultural. Menos atención recibe lo que ocurre después, cuando esa fuerza debe convertir un programa de disrupción en política pública dentro de sistemas presidenciales que usualmente no le conceden mayoría propia.
En estos casos aparece una tensión evidente, dado que los liderazgos mencionados se legitimaron en campaña con la promesa de desplazar al establishment político desacreditado, pero deberán legislar con él. De este modo, la pregunta relevante deja de ser cuán radical es el presidente y pasa a ser que tan congruente resulta su oficialismo. El Manifesto Project (conocido por su sigla MARPOR) es un proyecto de investigación que, desde los años ochenta, codifica los programas electorales de los partidos para medir sus posiciones ideológicas de forma comparable entre países y a lo largo del tiempo. Codificar las plataformas de estas cuatro presidencias con el esquema MARPOR y situarlas en el eje izquierda-derecha permite medir esa distancia entre partidos que determina la congruencia de cada uno de estos oficialismos.
La figura 1 descompone la congruencia del oficialismo en dos componentes, el eje vertical (D, distancia) que muestra cuán lejos está el presidente de la posición media de su propio bloque legislativo. Arriba, mandatarios alejados de su base y abajo, alineados con ella. Por su parte el eje horizontal (σ, heterogeneidad) representa que tan dispersos están los socios del oficialismo entre sí. A la derecha, coaliciones internamente fracturadas y a la izquierda, homogéneas. El cruce de ambos define cuatro cuadrantes. El de abajo a la izquierda es la congruencia plena, presidente cerca de una base compacta; mientras el de arriba a la derecha, la incongruencia plena.
Figura 1: Distancia y heterogeneidad oficialista en cuatro presidencias de la NDR

La congruencia no depende de la ideología del mandatario, sino del mecanismo con que el gobierno construye su mayoría. De este modo, Donald Trump capturó un partido preexistente (Republicano); Milei, tras su victoria intermedia, absorbió a su principal socio el PRO y ambos gobiernan con bancadas que convergen. Kast encabeza una coalición amplia pero dispersa, unida en seguridad y migración pero fracturada en economía y en su agenda valórica. Bolsonaro representa el extremo opuesto pues consiguió apoyo retail del Centrão sin conseguir apoyo orgánico para su programa, lo que condujo a un oficialismo que administraba en el Congreso peajes para iniciativas específicas, antes que adherir y gestionar un programa.
Lo que muestra la ubicación de cada caso es que EE.UU. con Trump II y Argentina con Milei 2025-2027 caen en el vértice inferior izquierdo del gráfico (Figura 1) con presidentes ubicados próximos a un oficialismo homogéneo. Trump por captura del Partido Republicano; Milei por absorción del PRO tras su triunfo intermedio. Argentina con Milei 2023-2025 aparece más arriba y a la derecha que su versión posterior debido a que en su primer bienio dependía de socios más moderados y dispersos. El desplazamiento entre los dos puntos en el caso de Milei ilustra el efecto de la absorción. Chile con Kast se sitúa en una posición de distancia moderada pero alta dispersión y en consecuencia su riesgo no es la lejanía del presidente sino la varianza de una coalición amplia, del núcleo Republicano a Demócratas y el Partido de la Gente. Brasil con Bolsonaro se aísla en la incongruencia plena, dado que combina la mayor distancia con la mayor heterogeneidad, resultado de sostener el gobierno con el Centrão mediante intercambio de recursos en lugar de afinidad programática.
La idea central que transmite la figura es que un oficialismo puede fallar por dos vías independientes: porque el presidente está lejos de sus socios (D alta) o porque los socios están lejos entre sí (σ alta). Bolsonaro sufre ambas; Kast, sobre todo la segunda.
Un aspecto interesante para las lecturas ideológicas es que los gobiernos de izquierda precedentes -Alberto Fernández y Gabriel Boric- exhiben el mismo patrón que amenaza hoy a J.A. Kast, fueron gobiernos cercanos a su propia coalición y, a la vez, entre los más heterogéneos de la serie. Fracasaron no por estar lejos de sus socios, sino porque sus socios estaban lejos entre sí. La heterogeneidad no distingue entre izquierda y derecha, debido a que es un problema de ingeniería, no de convicciones ni de ethos.
Con todo, se requiere analizar los datos con cierta cautela metodológica. El índice sintético de MARPOR fue diseñado para una Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial donde la derecha económica y la cultural coincidían, y trata el proteccionismo como categoría de izquierda, por eso ubica a Donald Trump, nacionalista en lo económico, más al centro de lo que corresponde. En todo caso, desagregar las dimensiones corrige esta distorsión sin alterar las conclusiones.
Ganar una elección define un solo punto de la hoja de ruta más amplia de un bloque político ascendente que consigue llegar al gobierno. Todo lo demás se decide en la construcción de la mayoría oficialista, una tarea distinta de la campaña. De esta forma, los presidentes que resuelven mal este desafío “arquitectónico” han descubierto que la coalición que los llevó al poder, puede ser la misma que no los deja gobernar o le sube los costos de los acuerdos legislativos.
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