Diario UCHILE. 21-08-2026
Desde Uruguay, el expresidente llamó al progresismo a aprender de sus derrotas sin renunciar a sus banderas, cuestionando la idea de que el camino para volver a ganar sea simplemente moderar sus posiciones.
El expresidente Gabriel Boric volvió a la escena política desde Montevideo. En un foro sobre el presente y futuro de la izquierda latinoamericana, reivindicó su pertenencia política, llamó a defender las convicciones del progresismo y planteó que las derrotas electorales no pueden traducirse en un abandono de sus principios.
Ante un auditorio donde también se encontraban las exministras Camila Vallejo y Jeannette Jara, Boric sostuvo que “la izquierda está viva” y que el desafío pasa por aprender de las derrotas sin renunciar a aquello que el sector considera parte de su identidad. El exmandatario participó en el lanzamiento de una nueva edición de la revista Nueva Sociedad, en el marco del Congreso Panamericano que se desarrolla en Uruguay.
Su intervención tuvo, además, un componente explícito de reivindicación política. “No nos vamos a disculpar por ser de izquierda ni por tener convicciones de igualdad social”, afirmó, marcando distancia con las lecturas que sitúan el retroceso electoral del progresismo como consecuencia directa de sus posiciones ideológicas. Al mismo tiempo, reconoció que esa defensa no puede prescindir de una revisión crítica de los errores cometidos.
En esa tensión entre convicción y autocrítica estuvo buena parte de su mensaje. Boric no planteó una defensa cerrada de la trayectoria reciente de la izquierda, sino la necesidad de distinguir entre hacerse cargo de los desaciertos y renegar de las ideas que sustentan un proyecto político. En esa línea, llamó a no asumir como propio el “hundimiento moral” que, a su juicio, puede producir una sucesión de derrotas electorales.
Uno de sus principales puntos fue la búsqueda del centro como respuesta automática a los malos resultados. El exmandatario cuestionó que “en Chile pasa mucho una suerte de discusión permanente de la aritmética de la política. Como crece la derecha, lo que deberíamos hacer es moderarnos para ganar el centro. Esa idea del fanatismo por la moderación, al final, no lleva a ninguna parte”. A su juicio, esa estrategia puede terminar vaciando de contenido al propio proyecto político.
Pero el diagnóstico de Boric también incorporó una advertencia sobre aquello que el progresismo no puede ignorar: el miedo y la preocupación por la seguridad que existen en sectores de la población. En su intervención reconoció que la derecha ha avanzado electoralmente explotando esos temores, pero sostuvo que no basta con descalificarlos, porque responden también a experiencias reales de la ciudadanía.
El expresidente extendió su reflexión hacia el concepto de socialismo y lo vinculó con la defensa de derechos sociales y humanos. “Si ser socialista significa que queremos que la salud sea un derecho y no un negocio, sí, soy socialista. Si ser socialista significa acaso que los derechos humanos los vamos a defender universalmente y por lo tanto vamos a establecer de manera muy clara que el Estado de Israel está cometiendo un genocidio en Gaza, sí, somos socialistas”, dijo.
También reivindicó una política internacional basada en el derecho internacional y en una mayor autonomía estratégica para países medianos frente a las grandes potencias, otra de las dimensiones con las que buscó ampliar el debate más allá de la coyuntura electoral chilena.
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