JUGÁBAMOS AL LUCHE
La ciudad se cubría de nieve cada diciembre.
-Todos los años era lo mismo-
Nunca habíamos visto caer nieve desde el cielo.
-ese fue nuestro primer año-.
Tampoco imaginamos que era posible caminar sobre un río congelado.
O correr sobre este gélido río.
Con una rama de abedul
trazabamos cuadrados sobre la superficie helada.
La regla era saltar en un pie
sobre casilleros numerados
lanzando una piedra
para recogerla
sin perder el equilibrio
ni la esperanza
aunque la nostalgia nos apretara el pecho.
Cuando perdíamos el juego
perdíamos también las ganas de vivir.
Y la tristeza asomaba en los ojos.
Y todo
sobre aquel río que jamás
ha dejado de cruzar la ciudad
a pesar de nuestra ausencia
Alicia Salinas A. Escritora. - Lingüista- Profesora de Literatura. - Ex alumna de la Universidad Técnica del Estado
