Crónica Digital 2 mayo, 2026 - Por Marcel Garcés Muñoz
Cuando aun no se cumplen ni siquiera tres meses de su llegada a La Moneda, el presidente José Antonio Kast y su gobierno no parecen encontrar el rumbo de su accionar político, de mostrar al país una coherencia de sus propósitos en el mando supremo del país, y mucho menos de mostrar un escenario creíble, confiable, de su coalición, incluso de su equipo ministerial o de sus colaboradores más cercanos.
El escenario que se proyecta a la ciudadanía es de un discurso demagógico, incoherente, confuso, a veces balbuceante, que no solo no refleja la realidad acuciante de la problemática social, económica de las mayorías nacionales, sino que confunde demagogia populista, con un discurso amenazante, y un aparataje de manipulación propia de una guerra sicológica contra la ciudadanía.
El mandatario, que pretende hacer hace gala de un autoritarismo, proveniente quizás de sus raíces pinochetistas o si nos apuran, de sus ancestros fascistas- vuelve en los hechos, a sus raíces ideológicas.
Sus raíces ideológicas, no son precisamente democráticas, humanistas, sino que la idea o la pretensión de que del ejercicio de un poder absoluto, autocrático, sin contrapesos, sin límites, es decir el de una guerra interna permanente, de un fundamento aristocrático, de un poder absolutista, totalitaria, de un dominio por el terror, la represión, la división maniqueistas entre “buenos “ y “malos, de “amigos” y “enemigos”, de la dominación totalitaria.
Hay una confusión lamentable, y peligrosa, de entender el gobierno del país como un ejercicio de una voluntad única, de una clase, un caudillo, un Mesías, sin limitaciones morales o un señor de horca y cuchillo, que no soporta contradicciones, ni opiniones , ni el derecho a rechazar Las políticas arbitrarias, injustas, o soñar con un futuro,
Considerarse o atribuirse el “derecho divino” al ejercicio de un poder absoluto –como método para “discontinuar” 142 programas sociales, eliminar presupuestos de atención de alimentación a escolares de la educación pública, programas en la salud estatal, a eliminar los fondos para ajuares de recién nacidos en los establecimientos de salud del Estado,- por mucho que hayan buscado recursos publicitarias para encubrir sus objetivos originales reales, no es aceptable para un gobierno serio y respetable
Obviamente se trata ocultar sus verdaderas intenciones, y disfrazar la estulticia de los famosos oficios de la Dirección de Presupuesto del Ministerio de Hacienda, del actual Gobierno.
Según el Subdirector de la Dipres, José Ignacio Llodrá, se trata de que la entidad “no es buena comunicadora” y escribió en un documento oficial, que se supone es revisado y visado por autoridades superiores, y estampó la palabra- el concepto- “discontinuar” los programas, en lugar de decir “Reformular”.
En realidad, pobre explicación o justificación para explicar tamaño desaguisado, porque se trata de un instancia, donde se supone que hay gente preparada, para la redacción y despacho de documentos oficiales, a no ser que haya dado la primera redacción como política oficial y que haya sido la verdadera intención del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y sus mandantes. O las instrucciones superiores.
Se trata en realidad de un riesgo para la confiabilidad de las autoridades políticas y estatales, para la institucionalidad política para la convivencia y un riesgo fatídico para la paz social, los Derechos Humanos, el porvenir del país y sus ciudadanos,
El ejerció de un poder absoluto y abusador, el ejercicio del dominio sobre todo un pueblo- que ya no es considerado ni respetado como “ciudadanos”, con derecho a tener opinión, a organización, y ejercer sus derechos humanos, políticos y sociales y a los que desde un poder que se transforma en totalitario, injusto, violento y sataniza como “enemigos”, “terroristas”, o “insurgentes”, o lo manipula de mala manera, es simplemente inaceptable.
Es un camino y práctica que lleva al escenario del país a la dictadura, que ya vivimos con todas sus horrendas consecuencias inhumanas y es exactamente todo lo contrario al ejercicio de una tarea democrática, al ejercicio de la Presidencia de la República, como un mandato, como una obligación con respeto de los derechos del “Soberano”- que es el pueblo, la ciudadanía, sus derechos ciudadanos, sus demandas históricas más profundas de justicia social, trabajo digno, vivienda, salud garantizada, salario justo, y seguridad social.
Se trata exactamente de la amenaza de un tortuoso camino al ejercicio de un poder absoluto de los beneficiados por la concepción política y programática puesta en práctica desde La Moneda, y que está explícito en su programa político, su pensamiento y su accionar de hoy.
Y que persiste en la profundidad ideológica de su retórica confusa, pero pinochetista y la amenaza de una confrontación, agresiva y terrorista, no solo con la oposición ciudadana democrática, sino que con la historia y la ciudadanía en general y la realidad de los problemas acuciantes de la ciudadanía, del pueblo.
Cuando aún no se cumplen tres meses de su gestión la opinión pública es clara en el balance: la encuesta Plaza Pública de Cadem, del 30 de abril es lapidaria en sus resultados: La desaprobación del presidente Kast y su gobierno sube a un 57 por ciento y caen las expectativas en Economía, Seguridad e Inmigración, los objetivos señalados por la propaganda oficial como “las joyas de la corona” para salir de la “Quiebra” del país, como lo definió, con su ignorancia y falta de criterio el ya famoso Segundo Piso de la Moneda, que por otro lado recibió el respaldo del Presidente.
Mientras tanto el país, según estableció oficialmente el Instituto Nacional de Estadísticas(INE), el 29 de abril, registra 900 mil personas sin trabajo. Un 10 por ciento de ellos son mujeres, un indicador que no se veía desde mayo de 2025, en tanto la cesantía en hombres fue de 8.1 por ciento .A lo que hay que agregar que la mayoría de los puestos creados fue informal, es decir sin protección social.
Por otro lado, al gobierno propone un sueldo mínimo de 562 mil pesos, mientras la mayoritaria Central Unitaria de Trabajadores, demanda un salario mínimo de 637 mil pesos, lo que ha pasado al Congreso Nacional, que debe iniciar su discusión en los próximos días.
Pero no podemos dejar de saludar, cuando se conmemora el Día del Trabajo a los verdaderos protagonistas del mundo laboral, a los generadores de la riqueza nacional, laborando históricamente en los campos chilenos, en las pampas salitreras, en los socavones y galerías mineras, en la industrias que han generado el desarrollo nacional, en la construcción, en los hospitales (médicos, enfermeros y personal de salud), a los pescadores, los trabajadores del comercio, a los educadores, a los intelectuales y artistas, a los trabajadores de la prensa y la TV, a la juventud trabajadora, a la heroica y abnegada mujer chilena, muchas de ellas jefas de hogar, madres de familia, cuidadoras de padres y abuelos, a los jóvenes estudiantes secundarios, a los universitarios, a los artistas, a los profesionales de las diversas ramas de la actividad nacional, a los obreros y obreras, a los que se vieron forzados al exilio, a los que siguen soñando con un país justo, con un horizonte de progreso, respeto por los derechos humanos, con trabajo una vivienda y futuro, trabajo digno, salud y educación para sus hijos y nietos.
Felicidades compañeros, amigos. Seguimos en la lucha.
Marcel Garcés Muñoz – periodista -Director de Crónica Digital
Santiago de Chile, 2 de mayo 2026
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