PAUSA DE HIDRATACIÓN PARA EL SD

Por Paula Escobar Chavarría – LA Tercera – 11 de julio 2026

Uno: se habló de mentira, se habló de “colusión”: la senadora Daniella Cicardini no se guardó epítetos de alto tonelaje contra la presidenta de su partido, la senadora Paulina Vodanovic. Su “encuentro” en el Parlamento ya quedó viralizado. Incluso sin audio se siente la tensión.

Dos: un grupo de senadores del PPD negoció y acordó con el gobierno apoyar la invariabilidad tributaria y no ir al TC, a cambio de ciertas concesiones en plazos y montos. Lo hicieron por su cuenta, sin que su partido fuera parte. Sin que su presidente recién instalado en el cargo, el diputado Raúl Soto, hubiera sabido.

Tres: los senadores PPD que acordaron con el gobierno se llevaron una sorpresa: el gobierno hizo una serie de indicaciones en que bajó al 22% el impuesto corporativo en reconstrucción… Y pusieron en duda el acuerdo con La Moneda.

Esta semana, sin dudas, el Socialismo Democrático entró en modo caótico. Cuatro meses después de dejar La Moneda son el sector opositor más enredado y dividido, el que está entrando con intensidad en una espiral de desorden y hasta de autodestrucción. No le ha pasado ni al PC (pese a sus profundas diferencias internas), ni al FA, en pleno proceso eleccionario.

La falta de mayoría parlamentaria del gobierno de José Antonio Kast y la correlación de fuerzas en el Congreso hacían presagiar que -quizás- el sector del Socialismo Democrático jugaría un rol relevante e influyente. Se pensó que podría convertirse en bisagra. Porque si con alguien del mundo opositor el gobierno de Kast podría sentarse a conversar, sería con el Socialismo Democrático. Y aquel nuevo espacio le daría tiempo para repensarse y reforzar su identidad socialdemócrata, en forma y fondo.

Nada de eso ha pasado, solo una degradación de la marca y de la voluntad de existir como SD. Se ven solo diferencias, pero no con el PC y el FA -con quienes podría, por cierto, confluir, pero desde una identidad clara-, sino dentro del SD y dentro de sus partidos. Para comenzar, la suma de ellos -PS, PPD, PL- ni siquiera ha definido bien si existen como Socialismo Democrático o no. Si, más allá de la política de las alianzas, existe entre ellos un ethos y una práctica política distinta a la de sus socios. Se insistió en que no habría una sola coalición post Boric -pese al deseo presidencial de unificar a las izquierdas-, pero aquel ímpetu por no asimilarse no se tradujo, hasta ahora, en una afirmación de identidad propia. (Extraño, pues pese a la derrota en la primaria oficialista, los resultados parlamentarios y regionales no fueron nada malos para el SD, y en alcaldes y gobernadores, más que salvó los muebles).

Pero además de la indiferenciación respecto de sus recientes socios, ha ocurrido una implosión interna, reflejada en los episodios señalados, pero no solo en ellos. La energía se ha ido hacia la división interna. PSs contra PSs; PPDs contra PPDs. El conflicto, de tono lamentable y más encima público, entre las senadoras Vodanovic y Cicardini refleja una pulsión autodestructiva en el interior del partido eje del Socialismo Democrático, y un pilar del gobierno anterior. Se ha dicho que aquí hay problemas de egos, de personalidades, pero no parece ser así (muchas veces las diferencias entre mujeres se analizan bajo la óptica de peleas personales, como modo de banalización). Pero lo que hay es una diferencia política: cómo enfrentar este momento, a este gobierno, con qué métodos, y cómo procesar las divergencias. A la senadora Vodanovic, presidenta del partido, lo que hicieron fue quitarle el piso para conducir su partido, además de, como ella dijo, “pegarle en el suelo”.

El punto es que a río revuelto, ganancia de pescadores.

El gobierno de Kast ha leído y aprovechado este clima de caos de la izquierda socialdemócrata. El pirquineo de votos se vuelve cada vez más promisorio para Kast y su equipo, cada vez hay más grietas, que a su vez abren nuevas vetas que explorar… Mientras cunda la división, el gobierno actual -con un 60% de rechazo, el más alto desde que llegó al poder- seguirá sacando adelante su agenda, saltándose a la izquierda.

El otro ganador de todo esto es el PDG: sus votos valen oro, consigue lo que quiere con el gobierno, queda como héroe. Franco Parisi, literalmente, debe estar comiendo cabritas, viendo cómo, en los hechos, tanto el oficialismo actual como el anterior le facilitan su sueño de llegar a La Moneda en 2030.

El discolaje cambió de signo. La confusión e indisciplina que el Socialismo Democrático ha exhibido esta semana le está pavimentando el camino a la irrelevancia, como dijo el alcalde Claudio Castro, una de las figuras más interesantes del Socialismo Democrático, en Tele13 radio. El único antídoto es parar. Les urge una pausa de hidratación. Recobrar disciplina, enfriar la cabeza, desintoxicarse de las redes sociales. Y pensar por qué y para qué existen.


LAS OPINIONES VERTIDAS EN ESTE ARTICULO, SON DE EXCLUSIVA RESPONSABILIDAD DEL AUTOR.