PROPIEDAD SIN PODER: POR QUÉ CHILE NECESITAN SUPERAR EL MODELO AFP

por : Apolo Olivares – para UTE-NOTICIAS  -  22 de octubre 2026

Durante más de 40 años, los trabajadores de todo Chile hemos entregado obligatoriamente parte de nuestro sueldo al sistema de AFP. La promesa fue vejez digna, pero la realidad actual nos muestra una contradicción inaceptable: mientras nuestros ahorros financian el mercado financiero, los cotizantes caen en la insuficiencia previsional al jubilar. El dinero es de los trabajadores; el poder y las ganancias son de otros.

Para entender por qué este modelo estructuralmente fracasó y debe terminar, comparto cuatro datos económicos y realidades de este 2026 que no podemos seguir ignorando:

  1. Un negocio redondo con riesgo ajeno

Las AFP cobran comisiones obligatorias por administrar nuestro dinero, sin importar si ganamos o perdemos. Los números son indignantes:

Utilidades millonarias: Solo en 2025, las siete AFP ganaron 691 mil millones de pesos (23,21% de rentabilidad empresarial). Las compañías de seguros sumaron 405 millones de dólares en el primer semestre de 2026.

Pensiones de miseria: Mientras las empresas celebran ganancias, la mediana de la pensión autofinanciada de quienes jubilaron entre 2015 y 2022 representó apenas el 17% de sus sueldos previos.

Socializar las pérdidas: Las AFP cobran igual si el fondo cae. El afiliado asume el 100% del riesgo de las variaciones del mercado.

  1. El desplome de 2026 y la "imprudencia" de la gestión

Este año desnudó la peor cara del sistema. Entre enero y septiembre de 2026, los fondos más conservadores —donde están los vecinos más viejos o próximos a jubilar— se derrumbaron: el Fondo E cayó un 10,4% real y el Fondo D retrocedió un 6,4%.

Esto no fue simple "azar del mercado". La Superintendencia de Pensiones inició procedimientos sancionatorios contra todas las AFP por presuntos incumplimientos de sus deberes de diligencia y lealtad. Incluso defensores de la capitalización individual, como el exministro Ignacio Briones, tildaron la gestión del Fondo E como imprudente. Si hasta los propios técnicos del sector privado acusan mala gestión, ¿cómo podemos seguir confiando el futuro de nuestras familias a estas entidades?

  1. El mito del esfuerzo individual

Siempre nos dijeron que cada uno se rasca con sus propias uñas en su cuenta individual. Mentira. Hoy las pensiones se sostienen gracias a que el Estado financia el piso mínimo a través de la PGU y otros aportes públicos. Si el Estado tiene que salir al rescate de manera tan masiva para que la gente no caiga en la miseria, ¿por qué insistimos en mantener un intermediario privado que se lleva ganancias limpias a costa de fondos obligatorios?

  1. Rentabilidad financiera no es una pensión digna

El éxito de un sistema previsional jamás debe medirse por el volumen de capital que acumulan los mercados, sino por la seguridad económica que le da a la gente de esfuerzo. Las lagunas laborales, la informalidad y la desigualdad no se solucionan con más mercado; se solucionan con seguridad social.

No más AFP, necesitamos Seguridad Social

Los antecedentes de este año nos obligan a ser tajantes: Chile debe superar definitivamente el modelo de AFP. No sirve cambiarles el nombre ni maquillar las comisiones. Necesitamos transitar hacia un verdadero sistema de seguridad social y financiamiento compartido (trabajadores, empleadores y Estado) basado en la solidaridad, la transparencia y la participación ciudadana en las decisiones.

La vejez no puede seguir siendo el último eslabón de la desigualdad económica. Los ahorros de los trabajadores deben estar al servicio de sus jubilaciones, y nunca más las pensiones subordinadas a los intereses de la banca y las administradoras previsionales. Chile necesita un nuevo modelo previsional, no una administración distinta de las mismas miserias de siempre.

Apolo Olivares – Ex dirigente de la Universidad Técnica del Estado


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